Amotinamiento en la cárcel
Por Rubén Arias Barajas
Vaya para Ustedes el saludo semanal de costumbre.
El lunes de la semana que recién termina, un evento alarmó a gran parte de la población de Arandas, sobre todo los habitantes de la zona centro, debido a la presencia de una gran cantidad de vehículos policíacos de todo tipo, así como también docenas de agentes de diversas corporaciones de seguridad que se hicieron presentes en y alrededor del edificio que ocupa la cárcel pública municipal de Arandas, a 2 cuadras de la plaza principal.
Fue aproximadamente a las l4 horas de ese día, en el que se vio el arribo de los elementos policíacos, especialmente los del cuerpo de antimotines, los que más llamaron la atención, pues equipados con sus cascos, escudos y toletes además de su uniforme especial, quienes rodearon el Edificio mencionado donde también se encuentran las oficinas del Juzgado Mixto de Primera Instancia y la Agencia del Ministerio Público, implementaron un operativo de vigilancia especial.
Según informaciones que fluyeron un poco más tarde, el asunto se debió a que fueron llamados por las Autoridades Municipales de Arandas, debido a que se amotinaron en el patio del edificio de la cárcel, más de 30 reos que por diversos delitos y circunstancias se encuentran detenidos, los cuales, algunos de ellos, arremetieron a golpes en contra de un detenido recientemente de apellidos Coss y León Rizo y del cual no se proporcionó su nombre, al cual causaron diversos golpes contusos y una lesión con arma punzo-cortante que le desprendió parte del cuero cabelludo.
Llamados que fueron al orden por el Director de Seguridad Pública responsable, Miguel León Hurtado, no hicieron caso de retirarse a sus celdas y se amotinaron en el patio indicando que no se iban a mover a ningún lado, por lo que temiendo por la vida de Coss y León Rizo y ante la falta de equipamiento adecuado y logística necesaria, se tomó la determinación de pedir el apoyo a Guadalajara con los antimotines, quienes tan pronto entraron, lograron poner orden entre los reclusos.
Mientras que por un lado se atendía al lesionado, 11 de los reclusos fueron trasladados en vehículos especiales hacia el Penal de Puente Grande en la ciudad de Guadalajara, para aliviar la tensión existente en este centro penitenciario de Arandas, cuyo cupo máximo es para 22 personas y rebasaba las 30, por lo que de alguna manera se entiende que las incomodidades por las que pasan los reclusos, son importantes.
La población existente hasta el momento recluida en la cárcel, aprovechó para quejarse de las malas condiciones de alimentación en las que se encuentran, pues manifestaron que los tienen casi muriéndose de hambre por la falta de apoyos que para este propósito, se supone que deben ser proporcionados por las autoridades municipales y que sin embargo han quitado este asunto de la lista de preocupaciones o prioridades que debieran tener.
Son, como consecuencia de los hechos ocurridos, muchas las voces que se dejan oír en el sentido de que dicha cárcel es una bomba de tiempo que en cualquier momento podría estallar, debido a las condiciones de precaria alimentación, promiscuidad y hacinamiento en el que se encuentran los reclusos.
Otro pero que le ponen al edificio, es que éste es además muy pequeño para albergar al gran número de detenidos que en ocasiones se dan y la ubicación del mismo, que está a 2 cuadras de la plaza principal y enclavado en el centro de una zona habitacional céntrica y por tanto poblada en exceso, por lo que también diferentes voces se vienen pronunciando desde hace tiempo, con la petición de que se construya en otro lugar, una instalación o edificio carcelario que tenga las proporciones y funciones adecuadas a las necesidades del Municipio, pero la respuesta siempre ha sido la misma: "no hay dinero" y mientras tanto los problemas siguen acumulándose.
Nos leeremos en la próxima entrega.


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