Por Oscar Maldonado Villalpando
Generación 1961, exalumnos del Seminario de Guadalajara, sacerdotes y seglares.
Eran los tiempos de superación, sacrificio y entrega. Jalisco industrioso y todo el país vivían un despertar, un reto; al empezar la década de los 60’s. Todavía estaban involucradas todas las regiones de Jalisco en lo eclesiástico como en lo civil, un mismo sentir. No hacía mucho, 15 de diciembre de 1958, se había vivido el revuelo del nombramiento del primer Cardenal Mexicano, punto especialmente significativo, especialmente frente al régimen, duro todavía, en aquella forma de ejercer el poder en los grupos hegemónicos. Recorrido lleno de admiración y unidad católica.
El 11 de noviembre de 1961 empezaba la historia de este grupo, sin saber, en distintos lugares nacía la historia. Don Felipe Aguirre, hoy Arzobispo de Acapulco, iniciaba con algunos en Tapalpa, otros en San Martín, San Juan, Ciudad Guzmán, Totatiche, Lagos-San Juan con don Ramiro Ramírez, Mariano Jiménez, Jorge Elías Chávez, J. Guadalupe Hernández, Bruno Mendoza… La suerte estaba echada, y fue caminar, día a día, avanzar, aprender, limar, jugar y reír. Eran otros tiempos, ciertamente… en Lagos la alameda, los autobuses aquellos, cuyo ruido semejaba el despegar de naves espaciales, las vitrinas de tacos dorados, enchiladas ambulantes, el río colmado de agua amenazando desbordarse, las huertas de chabacanos, las flores de mil colores por las huertas, la carretera panamericana por media ciudad, los seminaristas a comer a las casas de familias generosas, se terminaba el seminario en la Merced y tenía nueva casa; San Juan con sus pregones, los autobuses a una cuadra de la Basílica, unos allá, otros acá… en fin eran otros tiempos, ciertamente.
En 1963 fue la concentración, los que sabían latín, los que no habían reprobado y de buena conducta, libreta en mano de los vigilantes, como triunfo y presea, pasaban a Guadalajara, a la todavía vieja casona de San Martín, con tres secciones, por Jarauta, Industria y Belisario Domínguez. Una capilla larga, larga, un comedor enorme y mil recovecos, las comidas del magnate don Antonio Chávez Carbajal, el mago de las finanzas de don José Garibi, las colmenas y los cuchitriles, aprendimos nuevos vocablo, el pequeño cajón en la pared para guardar utensilios personales. Las retas para todo, enormes filas. Nuevas personalidades, don José Salazar López, acababa de ahuecar el ala hacia Zamora como obispo, don José de Jesús Becerra Fernández, Ignacio Coss y León, el apuesto Enrique Trujillo Valdivia de La Chona, Jesús Haro, José R. Ramírez, Nicolás Valdez, Salvador Casas, J. Guadalupe Becerra, Rafael Martínez, Antonio Shagún, y muchos más ameritados y célebres maestros.
Un año después, 15 de agosto de 1964, la nueva casa resplandecía al cielo del occidente de la Perla Tapatía; llegaron los primeros habitantes, todo nuevo aunque inconcluso. Fue trabajar y trabajar, plantar arbolitos, césped, etc. Avenida Lázaro Cárdenas 4249, junto a la vidriera y la aceitera. Nuevos y grandes maestros, José Ruiz Medrano, Felipe Campos, Francisco Villalobos, J. Jesús Cardona, Hermión Aranda, Rafael López, Alfonso González, J. Guadalupe Martín Rabago, Néstor Romo, Santiago Méndez, J. Jesús Jiménez, el historiador. Caminatas por el despoblado para ir al Mayor. Jugar en Loma Bonita, el paseo de Santo Tomás en el Deportivo Morelos del P. Idelfonso Águila Zepeda. Latines y Literatura refinada. Estrenar casa, tiempos, historias. Ir hasta Zapopan, San Pedro, Atemajac.
Una encerrona de titanes fue en 1967 cuando el grupo va a Tapalpa con el superior don Juan Sandoval Iñiguez, aún potranco y despulido. Esto era subir montañas, estudiar, nadar en la madrugada, tumbar árboles cual buen leñador. Deliciosa crema, duraznos de la sierra, tejocotes y agarrosas manzanas. A filosofar, cosas del conocimiento, del ser, la lógica, la metafísica. Bajar de la sierra era la frase, irse a labrar las verdes praderas, despedida definitiva, no pocos, por cierto, tremenda sacudida.
Don J. de Jesús Becerra ya no va, él aprendió las cosas de un modo y, en conciencia dejaba la apuesta. Venía ahora don Francisco Villalobos al timón de la gran nave. Apertura, diálogo, comprensión, cultura pero también responsabilidad. Era el volcánico postconcilio. Algunos opinaban, otros decían. Se había ido también Don José Garibi Rivera, El Grande. Llegaba don José Salazar, llegaba un mundo de cosas nuevas. Don Juan Sandoval, caballo negro, era el elegido como nuevo Rector. Valiente enfrentó grandes retos; aunque aún tenía fuerza Monseñor Antonio Chávez Carbajal, el ecónomo omnímodo y rotundo, don Juan zanjó la economía del Seminario para dar mejor atención alimenticia y así se hizo.
Lo impensado, lo impensable… Los Altos, en San Juan de Los Lagos, formaba una nueva Iglesia particular, lo mismo Ciudad Guzmán, por el sur, eran el gran alumbramiento de la Iglesia Madre de Occidente, Guadalajara. Era momento de tomar decisiones. ¿Quién con quién, quién se va, quién se queda? Se distribuyeron los alumnos, la generación 61 se fraccionaba, todavía más.
Las cosas se apresuraban, el futuro estaba arribando. La meta se veía cercana, la carrera llegaba a su fin. Un 18 de abril de 1976, representativamente se ordenaban los elegidos de Guadalajara, el equipo local. Los foráneos tuvieron distintas fechas, algunos anticipados, otros remisos.
El viento del tiempo nos arrancó, nos llevó lejos, ya a 32 años de aquello. Por eso, año a año, vuelven a recoger sus pasos. El primero de mayo es la reunión. Este primero de mayo de 2008, en el magnífico escenario del Seminario Menor, por Av. Las Torres en su cruce con Vallarta. Un plus ha sido la presencia del nuevo señor Obispo auxiliar, el originario de Yahualica, don Franscico González, que por cierto fue recibido por el Padre Luis Enrique Orozco, como superior, perteneciente a esta mencionada generación de 1961. La Misa a las 12. Una puntual explicación sobre San José Obrero y su misión: Modelo de contemplación y oración, por eso estuvo presto a captar y a ejecutar el plan de Dios, modelo de padre y esposo, diligente, amoroso, solicito, como deber ser en todas las familias; modelo de trabajo. El trabajo que trae dignidad y valor, que hace progresar a los pueblos. Así dijo el joven pastor. A la salida fotos e invitación a la huerta para tomar los alimentos. Avisos, acuerdos, invitaciones. Participaban sacerdotes y laicos. ¡Qué delicioso manjar es la amistad!
Tarde deportiva
En esas estaban cuando llegó la alegría, el gran portero titular de Las Chivas Rayadas del Guadalajara, llegaba a este círculo de amigos, terminado su entrenamiento de este jueves. Todo se hizo un alboroto, los seminaristas, los niños, y él pacientemente atendía a todos con firmas, fotos y todo ese asunto. Cabe decir, que él es hijo de un compañero de esta gloriosa generación 61, Jorge Michel Jiménez, de El Grullo. Se retiró en la etapa de filosofía. Y Luis Ernesto, Neto, como le dicen de confianza, siempre viene a la reunión con sus padres, aún antes que fuera famoso, aquí jugaba con los venerables ancianos, aquí captamos sus primeros vuelos bajo el marco. Así se completó la fiesta con bellos recuerdos.
Después se hizo el calendario de reuniones. Y, unos antes, otros después se fueron retirando a sus destinos. La 61 tiene su preciosa historia pero tiene también mucho que realizar aún.


0 Comentarios