Fiestas patronales de San Diego

Por Oscar Maldonado Villalpando

El proceso, la espera llega a su culmen. Este es el día que esperábamos, es el día nutrido de ilusiones. La fiesta de San Diego de Alejandría, se encarama en la coyuntura del final de un año y el principio de otro. Empezó el día 31 de diciembre de 2008. El novenario se corona el día 8 de enero de 2009.

El centro del pueblo cambia de rostro porque vienen los juegos, porque llegan muchos puestos, que son sólo un indicio de lo que es principal. La celestial patrona es la Inmaculada Concepción. La imagen es hermosísima. Todos los parroquianos dirán lo mismo de sus imágenes. Pero esta de San Diego de Alejandría manifiesta muy bellas formas en su rostro, en su compostura. Es obra del pintor y escultor del siglo antepasado don Hermenegildo Bustos, pintor del pueblo, artista que se alimenta del sentir popular, de la esencia fundamental de las gentes.

Era un hombre con muchos dones, autodidacta, por lo que sus obras tienen doble mérito. Cuentan las gentes de antes, que para realizar la imagen, en 1870 aproximadamente, escogió por modelo a las más hermosas y distinguidas señoritas de la parroquia. Con el afán de sinceridad, por lo menos se dice que las manos fueron copiadas de la joven Trina Maldonado, hija de don Crescencio, el donador del terreno para el Santuario de Guadalupe, que vivía en la casa que ocupaba el espacio de las oficinas admnistrativas de la calle Marcos Rivera y Allende.

La Virgen es muy hermosa y más la aprecian sus devotos hijos de San Diego.

El día 8 de enero de 1009, es fecha imborrable, es día sagrado. Así que los hijos ausentes participan especialmente en este día de la fiesta. Son múltiples las peregrinaciones, se vienen de Texas, los de San Antonio, de Monterrey, de México, Cuernavaca, California, Guadalajara, los vecinos de León, San Francisco, los hermanos de Jalpa.

Este año la misa fue a las doce del día. La peregrinación se organizó por la Avenida Jalisco como marca añeja tradición. Participó el estimado sacerdote Álvaro Lomelí que no hace mucho tiempo prestaba sus servicios en esta comunidad. El predicador fue el padre vicario de reciente ordenación J. Jesús Robelo. Y dio un mensaje con mucha propiedad y unción. Un mensaje confortante, una palabra consoladora. Sustancialmente dijo, de parte de la amada Virgencita, que ella quiere decirles que los ama, que ama a sus hijos de San Diego, que se acerquen a Jesús.

Es admirable la nobleza de este pueblo que abre su corazón, y cual lluvia temprana, recibe esta legación, esta embajada amorosa de la madre. Es lo que ellos esperaban, es lo que ellos reciben con agrado, porque las cosas exteriores, las armazones materiales, son solamente signos de lo que hay más en el fondo de corazón filial de todos estos fieles.

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