+ A los 8 años tuvo que trabajar
y perdió un ojo en un accidente
+ Y después el otro; ya ni fea se le
hace su mujer, ya le hizo 5 hijos
Por Fabiola González Ontiveros
Para la gente que vive en Tepatitlán, me imagino que ha caminado muchísimas veces por el pasaje que está frente a la Farmacia Guadalajara.
Y supongo también que están acostumbrados a ver a un señor que vende dulces en su triciclo, con su esposa y sus hijos. Pues bien, ese señor se llama Francisco Javier Hernández Gómez y tuvo la amabilidad de contarme su historia, para compartirla con ustedes en este espacio.
Cuando fui a buscarlo por primera vez con la intención de platicar con él sólo me encontré con su esposa, quien con toda la amabilidad del mundo nos dijo que su esposo se había ido al súper con sus hijos, pero que ya no debían de tardar porque tenían que hacer la tarea. Mientras nos decía esto su hija estaba practicando leer en su libro que yo reconocí al ins
tante… “El libro del perrito”, en otras palabras el libro de lecturas de primer año de primaria. Lo recuerdo porque tiene historias muy bonitas y porque, aun cuando ya había terminado primer grado, me entretenía horas enteras con él.
Total… nos fuimos y como a la media hora ya estábamos de regreso. Esta vez sí estaba el señor Francisco, a quien su esposa ya lo había puesto al tanto de a qué íbamos y también muy amable nos dijo que nos contestaba con mucho gusto.
Como muchos saben don Francisco es invidente, y aún con ese impedimento ha sacado a su familia adelante, su familia de 5 hijos y su esposa, como el vivo ejemplo de que sí se puede.
“Todo empezó -dijo- cuando tenía 8 años… mi papá me consiguió trabajo con un zapatero para que fuera algo útil y no estuviera de vago jugando en las calles, y en una de esas tuve un accidente con una chaveta.”
Al estar contando esto se me puso la piel de gallina al imaginar lo que se debe sentir, más en un niño de 8 años, que tendría que ser feliz como cualquier niño y sufrir algo como esto…
“Perdí la vista de un ojo y me sentía muy triste, porque aparte de no poder ver bien me gustaba muchísimo correr, cosa que ya no pude seguir haciendo igual después del accidente, pero todavía me verán yendo detrás del triciclo porque no me gusta sentirme inútil.”
“En toda mi época de muchacho veía el mundo con un solo ojo, que cada vez se deterioraba más hasta que finalmente perdí la vista por completo; me hicieron operaciones, incluso un transplante que por alguna razón rechacé y no me quedó de otra más que seguir así y salir adelante.”
Sonriendo nos cuenta de su esposa, una persona sumamente importante en su vida, que ha estado con él y lo apoya sin importar lo que venga.
“A Lorena (mi esposa) me la presentó mi hermano, y al principio no me gustó… en ese entonces todavía podía ver un poco y hasta le dije que no me anduviera presentando muchachas tan feas, pero ya ven como da vueltas la vida, después nos fuimos acercando más y nos casamos; como a los dos años empezó a llegar la familia y ahora tengo 5 hijos, la más grande está en secundaria y el más pequeño apenas va a entrar al kinder, los demás están repartidos en la primaria”
Cuando hablaba de sus hijos lo hacía tan contento… volteé a ver a los niños y estaban: una leyendo, otro haciendo su tarea, otro platicando con su mamá y los dos más chicos estaban felices de la vida jugando con un cochecito, uno manejaba y el otro lo empujaba. Se veían tan despreocupados y tan contentos…
“Creo que en una familia si uno falla todos los demás fallan, así que mi familia siempre está unida, y si a mis niños me los discriminan por tener un papá ciego, yo les digo que no miren hacia los lados sino adelante; a quien les ofrezca una sonrisa se la regresen con gusto y a quien no… pues que los ignoren y listo. El día que ya no lo soporten ahí se acaba la escuela, porque ellos no van a estar sufriendo.”
“El dinero viene y va y nunca me ha preocupado mucho, la crisis sólo afecta a los ricos y a las grandes empresas, pero a mí el día que mi triciclo me deje de servir me busco otra cosa. Hubo una administración que estaba amenazando con quitar los puestos ambulantes y venían con mi esposa nomás cuando yo no estaba a ofrecerle trabajo en aseo público, y ella me decía que me podía ayudar, pero creo que eso es mi responsabilidad; es cierto que la que a veces se angustia es ella, una vez no alcancé a pagar la luz y nos la cortaron… la pagué como a los 4 días aunque a mí no me hacía ninguna falta, pero ella me decía "pues sí verdad, como tú no ves…" Yo siempre le respondía que antes no había luz y de todos modos la gente podía, pero los niños ven la televisión y los entiendo.”
Al finalizar seguía sonriendo, nos contó su vida a grandes rasgos con mucho orgullo, demostrándonos que no hay imposibles, que la única manera de no salir adelante era darse por vencido antes de tiempo.
Para la foto, toda la familia se desapareció, pero don Francisco chifló y al momento aparecieron de todos lados, sonriendo y jugando.
Su mensaje final fue: “Que todos vivan felices y no se rindan nunca… por que siempre se puede”.
y perdió un ojo en un accidente
+ Y después el otro; ya ni fea se le
hace su mujer, ya le hizo 5 hijos
Por Fabiola González Ontiveros
Para la gente que vive en Tepatitlán, me imagino que ha caminado muchísimas veces por el pasaje que está frente a la Farmacia Guadalajara.
Y supongo también que están acostumbrados a ver a un señor que vende dulces en su triciclo, con su esposa y sus hijos. Pues bien, ese señor se llama Francisco Javier Hernández Gómez y tuvo la amabilidad de contarme su historia, para compartirla con ustedes en este espacio.
Cuando fui a buscarlo por primera vez con la intención de platicar con él sólo me encontré con su esposa, quien con toda la amabilidad del mundo nos dijo que su esposo se había ido al súper con sus hijos, pero que ya no debían de tardar porque tenían que hacer la tarea. Mientras nos decía esto su hija estaba practicando leer en su libro que yo reconocí al ins
Total… nos fuimos y como a la media hora ya estábamos de regreso. Esta vez sí estaba el señor Francisco, a quien su esposa ya lo había puesto al tanto de a qué íbamos y también muy amable nos dijo que nos contestaba con mucho gusto.
Como muchos saben don Francisco es invidente, y aún con ese impedimento ha sacado a su familia adelante, su familia de 5 hijos y su esposa, como el vivo ejemplo de que sí se puede.
“Todo empezó -dijo- cuando tenía 8 años… mi papá me consiguió trabajo con un zapatero para que fuera algo útil y no estuviera de vago jugando en las calles, y en una de esas tuve un accidente con una chaveta.”
Al estar contando esto se me puso la piel de gallina al imaginar lo que se debe sentir, más en un niño de 8 años, que tendría que ser feliz como cualquier niño y sufrir algo como esto…
“Perdí la vista de un ojo y me sentía muy triste, porque aparte de no poder ver bien me gustaba muchísimo correr, cosa que ya no pude seguir haciendo igual después del accidente, pero todavía me verán yendo detrás del triciclo porque no me gusta sentirme inútil.”
“En toda mi época de muchacho veía el mundo con un solo ojo, que cada vez se deterioraba más hasta que finalmente perdí la vista por completo; me hicieron operaciones, incluso un transplante que por alguna razón rechacé y no me quedó de otra más que seguir así y salir adelante.”
Sonriendo nos cuenta de su esposa, una persona sumamente importante en su vida, que ha estado con él y lo apoya sin importar lo que venga.
“A Lorena (mi esposa) me la presentó mi hermano, y al principio no me gustó… en ese entonces todavía podía ver un poco y hasta le dije que no me anduviera presentando muchachas tan feas, pero ya ven como da vueltas la vida, después nos fuimos acercando más y nos casamos; como a los dos años empezó a llegar la familia y ahora tengo 5 hijos, la más grande está en secundaria y el más pequeño apenas va a entrar al kinder, los demás están repartidos en la primaria”
Cuando hablaba de sus hijos lo hacía tan contento… volteé a ver a los niños y estaban: una leyendo, otro haciendo su tarea, otro platicando con su mamá y los dos más chicos estaban felices de la vida jugando con un cochecito, uno manejaba y el otro lo empujaba. Se veían tan despreocupados y tan contentos…
“Creo que en una familia si uno falla todos los demás fallan, así que mi familia siempre está unida, y si a mis niños me los discriminan por tener un papá ciego, yo les digo que no miren hacia los lados sino adelante; a quien les ofrezca una sonrisa se la regresen con gusto y a quien no… pues que los ignoren y listo. El día que ya no lo soporten ahí se acaba la escuela, porque ellos no van a estar sufriendo.”
“El dinero viene y va y nunca me ha preocupado mucho, la crisis sólo afecta a los ricos y a las grandes empresas, pero a mí el día que mi triciclo me deje de servir me busco otra cosa. Hubo una administración que estaba amenazando con quitar los puestos ambulantes y venían con mi esposa nomás cuando yo no estaba a ofrecerle trabajo en aseo público, y ella me decía que me podía ayudar, pero creo que eso es mi responsabilidad; es cierto que la que a veces se angustia es ella, una vez no alcancé a pagar la luz y nos la cortaron… la pagué como a los 4 días aunque a mí no me hacía ninguna falta, pero ella me decía "pues sí verdad, como tú no ves…" Yo siempre le respondía que antes no había luz y de todos modos la gente podía, pero los niños ven la televisión y los entiendo.”
Al finalizar seguía sonriendo, nos contó su vida a grandes rasgos con mucho orgullo, demostrándonos que no hay imposibles, que la única manera de no salir adelante era darse por vencido antes de tiempo.
Para la foto, toda la familia se desapareció, pero don Francisco chifló y al momento aparecieron de todos lados, sonriendo y jugando.
Su mensaje final fue: “Que todos vivan felices y no se rindan nunca… por que siempre se puede”.


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