+ En la Sagrada Familia se llega a tiempo o no hay ceniza
+ Es señal de arrepentimiento, no es un puesto de tacos
Por Fabiola González Ontiveros
El pasado 25 de febrero fue miércoles de ceniza, día que comenzó la cuaresma como cada año.
La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.
El origen de la costumbre es este:
Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios. En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse. En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.
Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos de año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada.
La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres. Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar, de querer tener amistad con Dios. La ceniza se le impone a los niños y a los adultos, pero les voy a contar lo que pasó este año.
Resulta que vamos a la Sagrada Familia, porque en el Espíritu Santo que es nuestro templo favorito sólo ponían las cenizas a horas difíciles como en la mañana o a medio día y en la primera que mencioné había casi cada hora, según una manta que pusieron desde días antes.
Llegamos un poquito antes de las 7 de la tarde y estaban rezando el rosario. El año pasado no la tomé pero el antepasado sí, saliendo de la prepa nos fuimos un montón de estudiantes al auditorio del templo para recibir el sacramento; entonces creíamos que nos la iban a poner y ya pero nos dieron el sermón como debe de ser y tardamos alrededor de media hora. Pues bien, esta vez le dije a mi familia que iba a ser un sermón cortito y ya.
A las 7 empezó la misa, para nuestra sorpresa porque no esperábamos que fuera lo que se dice una misa pero ya estábamos ahí. Después de encontrar unos lugarcitos hasta atrás debido a que el templo estaba lleno, mi papá me comentó “pues claro que está lleno porque todos se hacen bien católicos el miércoles de ceniza, el viernes santo y el 24 de diciembre… los demás días les valen madre”.
Fue una misa de una sola lectura y evangelio sin sermón, así que duró media hora nada más, pero lo chido vino después de la comunión. Chido es más o menos un sarcasmo porque se hizo un desmadre con la dichosa ceniza.
El padre dijo prácticamente que no quería que se colara nadie, así que mandó cerrar las puertas con el templo retacado de “almas pecadoras con el deseo de cambiar” y muy pocas ventanas abiertas. Mal hecho desde el punto de vista de que quien quiere tomas las cenizas va y el que no pues no y punto, y si bien es cierto que hay mucha gente que quiere llegar a la hora de la imposición de las cenizas para saltarse la misa o el sermón o ambas, me parece igual de justo que las reciban aún sin haber estado sentados media hora ahí.
Mientras el cura nos estaba explicando el significado de las cenizas el Padre Melano fue a cada puerta para correr a todo el que quisiera entrar de último minuto; y así, literal, les dijo “órale ya váyanse de aquí, adiós, vayan al auditorio y allá está otro padre, pero aquí ya no”.
Y nadie me va a decir que no es cierto porque yo estaba a un lado de la puerta, me habría corrido a mi también si no tuviera mi lugar, así que no escuché ni madres del significado del día porque el padre Melano estaba corriendo gente que daba gusto.
Después recordamos por qué dejamos de ir a ese templo y comenzamos a ir al Espíritu Santo cuando era pequeña, porque había un padre que mentaba madres sin ton ni son. El mismo que hizo corredero de gente esa tarde.
Lo único que alcancé a escuchar de la explicación fue, irónicamente, algo de la caridad. Que es un día en el que tiene que predominar la caridad y el amor al prójimo y cosas de esas. Entonces ¿no deberían de haber dejado las puertas abiertas del templo para hacer realidad esto?
Después dijeron que a los niños no les iban a aplicar nada porque las cenizas eran un signo de penitencia y ellos qué penitencia podrían hacer, así que mejor los alejaran ya que no pensaban desperdiciar ceniza en los pequeños. ¿Queeeeeeeé?
Ahora resulta que hasta para eso hay condiciones y no basta con el deseo de seguir la tradición, porque según el señor Cura Melano “no es un puesto de tacos así que respeten, esto es cosa seria”. “Tampoco los vamos a tiznar, les vamos a imponer las cenizas, para tiznarse agarren el comal de su casa”
Después por fin nos pusieron la ceniza en la frente, bueno a mi fue en el cabello pero lo importante es lo que simboliza, y hubiera sido una misa muy bonita si no hubieran hecho su desmadre con las puertas y la claustrofobia, pero en fin… otra cuaresma que empieza y no se olviden de hacer sus penitencias, algo que sea un verdadero sacrificio y les cueste trabajo porque si no no vale.


1 Comentarios
TODO LO REDACTADO, BUENO, PUES PASO Y LO ENTIENDO...
ResponderBorrarSOLO UNA ACLARACION, SIN QUERER IR MAS ALLA DEL ASUNTO....
LA IMPOSICION DE LA CENIZA, NO ES UN SACRAMENTO.........
ES SOLO UN SIMBOLO, ACCION, O HASTA DEVOCION, SI SE QUIERE..PERO NO UN SACRAMENTO.....