+ Nomás llegaron a Piedra amarilla y de ahí en camión hasta Tepa
Por Flavia Bustamante.- Para muchos hoy es normal ver a miles de personas peregrinando desde Guadalajara a Tepatitlán en honor al Señor de la Misericordia.
Pero, ¿cómo empezó todo?
Para responder a esta pregunta es que aprovechando la visita de Don Antonio Salazar Salazar, de La Piedad, Michoacán, le pedimos que nos contara un poquito esta historia.
Era por el año 1967 cuando Don Antonio se enteró de que vendrían unos amigos a pagar la manda de una señora y dijo: “yo voy con ustedes pero hagamos tipo peregrinación”.
¡Quién iba a imaginar las consecuencias de estas palabras!
Así fue como él juntó en el mercado a ocho amigos en Guadalajara. En total se
“Esto de la peregrinación, ni yo ni nadie pensábamos que se iba a hacer tan grande porque nomás salió de una amistad, en un segundo vaya”, recordaba Don Antonio.
“Yo fui y compré la primera banderita y mi compadre Florencio Alcántar compró una manta para poner ‘Peregrinación a Tepa’.
Sufrimos mucho en el viaje, en ese entonces habían hecho el Puente Nuevo y yo le pedí permiso al ingeniero y sí nos lo dio, pero cuando quisimos pasar, él no había dado la orden y nos tuvimos que regresar a Puente Grande, todos descalabrados de las piernas.
Estando en Piedra Amarilla, mi compadre por vacilar, se subió a un camión con todos los demás y me dejó solo allí, eran las dos de la mañana y tuve que seguir solo hasta Las Motas, luego subí a un camión que me trajo hasta Tepa, ahí me encontré con ellos.
Juntos fuimos con el padre que nos recibió muy amablemente, no me sé el nombre, pero sé que está en Betania.
El padre nos dijo que todo esto que nos había pasado era una prueba que nos ponía el Señor de la Misericordia para ver si volvíamos el otro año”.
Tan bonita fue la experiencia que al siguiente año fueron 60 los peregrinos que vinieron a Tepa, incluido Eduardo Meléndez Fernández, nieto de Florencio Alcántar, quien desde entonces no ha fallado a su compromiso, se dice custodio del Señor de la Misericordia porque le ha hecho muchos favores.
Con el mismo sentimiento se fueron sumando cientos de fieles que parten el 25 de abril desde la capital del estado, y que luego de dos días de peregrinación llegan a Tepa a agradecer y recibir nuevas bendiciones.


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