Panorama de Arandas

Por Rubén Arias Barajas


¿A dónde iremos a parar? Hagamos algo

Vaya para Ustedes el saludo semanal de costumbre.

Es alarmante conocer el lugar que ocupa nuestro país en el concierto internacional de naciones en cuanto a varios rubros. Y no es que precisamente ocupe los primeros lugares en cuestiones positivas, no, es todo lo contrario.

Es cierto que las campañas que promueven el sentirte orgulloso de ser mexicano están en boga. Vemos cápsulas con imágenes extraordinariamente bien logradas, con paisajes y personajes como de película en escenarios que parecen postales y que en realidad corresponden afortunadamente a diversos lugares de la geografía mexicana, seleccionados con buen gusto en una producción del experimentado productor Pedro Torres y en un esfuerzo de edición que merece un aplauso por su buen gusto. Se transmiten con mucha regularidad en un canal de televisión de cobertura internacional y eso es bueno.

Esto es un trabajo que no dudo que tenga origen en iniciativas o propuestas del Gobierno Mexicano avaladas por Televisa, con motivo de la celebración del Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución y sobre lo cual habrá fiestas y conmemoraciones a lo largo y ancho de todo el Pais.

Pero por otro lado, los datos estadísticos son escalofriantes en relación a lo que ocurre cotidianamente en nuestro Pais. Tener el primer lugar en obesidad a nivel mundial es algo grave. No lo es menos que a nuestro Pais se le considere en primer lugar en cuanto al acontecimiento de muertes en un Pais que no se encuentra inmerso en ninguna guerra o conflicto internacional. Que Ciudad Juárez, Chihuahua sea considerada como la ciudad más peligrosa del mundo. Que se ocupe también un lugar muy importante en cuanto a la práctica perniciosa de la corrupción. Que nuestro querido Pais sea uno de los más peligrosos en el mundo para ejercer el Periodismo. Que los servicios e impuestos que se pagan, sean a una cuota del primer mundo pero con un resultado de tercer mundo y algunas otras “linduras” que nos son atribuidas por la Comunidad Internacional y Organismos respetables que se encargan de la vigilancia y buena marcha de los Paises en diversos aspectos.

Además, el darnos cuenta que los señores Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ganan más de 200 mil pesos MENSUALES que el Presidente de la República Felipe Calderón Hinojosa, es no sólo grave, es ofensivo, por más que las funciones de los señores Ministros tengan que ver con la solución de los asuntos más importantes del Pais.

No es posible que tengan semejantes privilegios cuando millones de personas en éste Pais casi mueren de hambre o de plano no tienen empleo, ya no digo siquiera mal remunerado. Ese tipo de cosas no deben de permitirse en éste Pais, pues no evidencia ninguna congruencia, por el contrario, es una ofensiva contradicción de la realidad económica de nuestra Patria.

Podríamos extendernos hacia otros rubros en donde existen Secretarios de Estado, Gobernadores y otros servidores y representantes públicos, a quienes se les ha dado el palo y el mando y además la satisfacción de otorgarse el sueldo que mejor les convenga y se han despachado con la cuchara grande por decirlo amablemente.

Acciones deben emprenderse y con toda firmeza y seriedad para poner órden en éste y otros sentidos, porque nuestro Pais no puede tener semejantes dispendios cuando la situación económica es crítica y si la riqueza debiera ser repartida equitativamente entre todos, ante la ausencia de tal cosa y la presencia de la austeridad, no debería de repartirse entonces equitativamente la pobreza?.

No es posible que los grandes potentados y altos funcionarios decidan con conocimiento de causa respecto de los asuntos importantes del Pais, como son la alimentación, la educación y la seguridad pública, cuando no están en contacto con la cruda realidad que se está viviendo. Desde la comodidad del escritorio con aire acondicionado y rodeados de lujos y comodidades, deciden muchas cosas que impactan directa y gravemente en los ciudadanos de éste Pais. Y no lo pueden hacer de otra forma porque difícilmente tienen el contacto con la realidad, eso los priva de ser sensibles y comprensivos con el grueso de la gente. Además de que cuentan con “filtros” que les plantean un panorama hermoso, agradable y se ponen a flotar en un mundo irreal que a ellos les parece ideal o por lo menos mejor cada día, cuando la realidad les contradice, pero no lo pueden ver, están lejos de la gente y las situaciones que se viven cotidianamente por el común de los mortales.

Sabemos que hay resistencias. Que hay grupos poderosos a quienes les conviene que las cosas permanezcan en el mismo sitio en que se encuentran porque así resultan favorecidos, pero se debe anteponer el interés de millones de personas que habitan éste Pais, por encima de los intereses cupulares o grupales que alientan a que las cosas permanezcan como están, pero deben vencerse esas resistencias. No esperemos a que caiga la gota que derrame el vaso y que socialmente haya estallidos que hagan más evidente la incomodidad e inconformidad de la gente.

En cuanto al problema de la obesidad, preocupa que aun dándonos cuenta de lo que está ocurriendo con los niños que están en la etapa de la educación primaria, no se haga nada. Las tienditas que existen en dichas escuelas, son las que expenden las frituras y comida chatarra que produce la obesidad en los niños. Los propios padres de familia son indiferentes y no reclaman que se quiten esos productos del alcance de los niños substituyéndolos por otros que aporten a la buena nutrición, sino que además a muchos los llevan a la escuela y en la tienda, al paso, le compran las frituras y bebidas de malísima calidad que no solo no aportan nutrientes, sino que representan un menoscabo a la salud de sus niños.

Será por flojera o por ignorancia, pero eso está sucediendo y es ahí en donde la Secretaría de Educacion Pública debiera imponer reglas para que no se expendan en las tiendas de las escuelas tales productos chatarra dañinos, y además retornar a instaurar la materia de educación física que se ha hechado al olvido. La realidad es comer chatarra y no hacer ejercicio, y lo que produce es obesidad y ésta a su vez, provocará hipertensión, diabetes y puede, dicen por ahí, que hasta cáncer por las substancias químicas que como conservadores le ponen a los alimentos empacados y que desgraciadamente son los favoritos de los niños.
Claro que hay muchas cosas, muchísimas que se pueden hacer al respecto, yo no descubro el agua tibia por supuesto, entonces lo único que queda claro es la apatía, desidia o falta de voluntad de solucionar uno de los múltiples problemas que tenemos por parte de las Autoridades competentes. ¿Seguiremos dejando hacer?
Nos leeremos en la próxima entrega.

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