Peña Nieto y sus regresiones autoritarias


Por Ana Paula de la Torre


Enrique Peña Nieto que en su momento fue postulado por una alianza electoral, ahora las aborrece, y lo más ridículo, acusa a las alianzas de ser tan peligrosas como el mismísimo narcotráfico. En el estado de México mediante la reforma electoral local de 2001-2002 se introdujeron las candidaturas comunes, mismas que fueron mantenidas y precisadas en la última reforma de 2008.
La historia de México nos señala que las coaliciones fueron prohibidas en momentos históricos en los que al partido en el poder (PRI) no convenían las alianzas. Un ejemplo fue al reforma electoral de 1990, que prohibió las alianzas que se habían permitido en 1977 y 1986. Mismas que orginaron un éxito rotundo para Cuahutémoc Cárdenas, quien incluso ganó (realmente lo creo).            

 
Esas alianzas atemorizaron tanto al PRI, que en 1990, volvieron a prohibirlas.
Enrique Peña vuelve con lo mismo, dando paso a que entendamos que el PRI sigue siendo ese partido electorero que decide por poder, y jamás por camino y avance democráticos. Es verdad también que  los medios han exagerado un poco el tema pues lo que pasaba con las candidaturas comunes era que en la boleta electoral aparecía cada logo del partido de alianza con el nombre del candidato, por lo que la foto o nombre del candidato en común, aparecía varias veces en la boleta,  lo que Peña y sus legisladores dicen, puede resultar confuso para los votantes.

Es decir, las alianzas son permitidas de cualquier forma.
Hay que recalcar una vez más que esta figura se utilizó en las elecciones de Cuahutémoc Cárdenas y fue un gran éxito. Sea como sea es contraproducente utilizar argumentos electorales para vetar una reforma constitutiva cuya aprobación había pasado por una discusión de carácter teórico-político de mejoramiento democrático. Peña Nieto sacó el cobre, y feo. Su colmillo es cada vez más visible y  le queda cada vez más el sobrenombre con que  Germán Dehesa le llamaba; El "Hellboy".  


Ya para terminar, como dice Lorenzo Córdova Vianello investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas:  "el juicio final sobre las alianzas electorales le correponde al elector",  no a un individuo que ve mermado su poder y que tiene miedo de que 2011 sea el año en que el estado de México pase a otras manos que no sean las del PRI. 
De acuerdísimo con el investigador:  "tratar de condicionar las coaliciones electorales, resulta contradictorio con las dinámicas propias de los sistemas de partidos en una democracia."

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