Milenio.- Luego de que una anciana
“destrozara” una pintura del Ecce Homo del siglo XIX en un santuario de Borja,
Zaragoza, en España, tras decidir "por su cuenta y riesgo" restaurar
la obra, que ha dejado irreconocible, el ayuntamiento recurrirá a expertos para
intentar arreglarla.
La pintura está en uno de los muros del
Santuario de Misericordia de la localidad de Borja, cuyo concejal de Cultura,
Juan María Ojeda, señaló hoy que ve "muy difícil" que se pueda
recuperar, pues la obra se encontraba ya "muy deteriorada", al ser un
óleo pintado sobre una pared sin tratar.
La persona que realizó la intervención
sobre la pintura es una mujer muy mayor, "con una vida difícil", con
un hijo discapacitado de 60 años a su cargo y que, con la mejor intención,
entró en la iglesia y decidió "por su cuenta y riesgo" reparar la
obra, explicó Ojeda.
En un intento por reparar la pintura del
artista Elías García Martínez, un equipo de restauradores profesionales
examinará, la semana que viene, los destrozos causados y está previsto que la
anciana colabore con ellos para explicarles el material que usó.
El intento de
restauración emprendido por la anciana fue dado a conocer por el Centro de
Estudios Borjanos, que en su blog mostró fotografías del antes y del después de
la pintura, y expresó su "profundo pesar".
"Ignoramos si este incalificable
hecho tiene solución, pero de lo que no cabe la menor duda es de que alguien
deberá adoptar las medidas precisas para que no se repitan actuaciones como
esta, que al margen de sus motivaciones, deben ser contundentemente
reprobadas", señaló el centro.
El Ayuntamiento de Borja no ha descartado
la posibilidad de emprender acciones legales contra la anciana, señaló el
concejal, aunque se trata de una obra no catalogada y la situación es
"delicada".
Con toda la información y con el
asesoramiento de profesionales, el Ayuntamiento decidirá si tiene la obligación
de emprender acciones legales, reconoció Ojeda.
Lo que no se puede es dar una imagen de
impunidad por parte del consistorio, ha insistido, porque
"independientemente del valor de la obra" el hecho es que una persona
ha entrado en una iglesia y ha actuado si permiso y eso es "una agresión
al patrimonio artístico".
La familia del autor, una de cuya nietas
veranea en Borja, exigió firmeza a la hora de reparar el daño causado y el
concejal de Cultura afirmó que la colaboración con ellos es
"absoluta".



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