+ No todo en la vida debe ser
arrasado por la globalidad
Por Oscar Maldonado Villalpando
“En torno de una mesa de cantina,
una noche de
invierno,
regocijadamente departían
seis alegres
bohemios.”
Los mayores, los poetas nos han dejado
páginas hermosas que no podemos despreciar, por más que los tiempos sean
modernos y las costumbres cambien. El corazón del hombre es idéntico, es
inclinado al mal, al olvido a la ingratitud… pero existe igualmente el arrepentimiento,
el regreso… el perdón.
Cuando el tiempo avanza constante, las
fechas y las fiestas no hablan de que hay amores perpetuos, esperanzas eternas,
aspiraciones inmortales, sentimientos perdurables. El hombre que es capaz de
sentir, de llorar será siempre grande. La nostalgia toca a nuestra puerta, pero
no es imposible ser bueno, nada se ha perdido, siempre estará la oportunidad de
ser mejores.
“Yo no brindo por ella, compañeros,
siento por esta
vez no complaceros.
Brindo por la mujer, pero por una,
por la que me
brindó sus embelesos
y me envolvió en sus besos;
por la mujer que
me meció en la cuna.
Por la mujer que me enseñó de niño
lo que vale el
cariño
exquisito,
profundo y verdadero;
por la mujer que me arrulló en sus brazos
y que me dio en
pedazos
uno
por uno, el corazón entero.
¡Por mi madre!.. ¡bohemios, por la
anciana
que
piensa en el mañana
como en algo muy dulce y deseado,
porque sueña tal
vez que mi destino
me señala el camino
por el que
volveré muy pronto a su lado!
Por la anciana dorada y bendecida,
por la que con su
sangre me dio la vida,
y ternura y cariño;
por la que fue la
luz del alma mía;
y lloró de alegría
sintiendo mi
cabeza en su corpiño.
Por ella brindo yo, dejad que llore,
y en lágrimas
desflore
esta pena letal que me asesina;
dejad que brinde
por mi madre ausente,
por la que sufre y siente
que mi ausencia
es un fuego que calcina.
Por la anciana infeliz que sufre y llora
y que del cielo
implora
que
vuelva yo muy pronto a estar con ella;
por mi madre
bohemios, que es dulzura
vertida en la amargura
y de mis negras
noches es mi estrella. ..
El bohemio calló; ningún acento
profanó el
sentimiento
nacido del dolor y la ternura,
y pareció que
sobre aquel ambiente
flotaba inmensamente
un poema de amor
y de amargura”
Ojalá que el tiempo no pase inútilmente,
que no nos endurezcan las penas, que nos mecanicen los problemas, que no nos
enfrié la indiferencia. A nuestro alcance está la bondad. No es el camino del
mal el que debe recorrer el hombre. Es el camino del amor el que le
corresponde.


0 Comentarios