Pon
tus obras, a ver cuánto queda de ti…
Este fin
de semana arrancan las campañas formales para quienes aspiran a ser munícipes.
Alcaldes y regidores. Ediles de mayoría y de oposición.
Los
siguientes 45 días escucharemos muchas palabras, a favor y en contra de los
candidatos. Seremos testigos, o hasta seremos parte, de la infame guerra sucia,
de los mitotes y de las verdades que acompañan, como es costumbre ya, a cada
aspirante en sus campañas.
Pero la
cosa es muy sencilla. En cada municipio tendremos dos, tres, cinco o los
candidatos que sean. Todos quieren lo mismo: nuestro voto; y nosotros queremos
lo mismo de ellos, de todos: capacidad y respuestas.
Entonces
si la cosa es muy sencilla, a cambio de nuestro voto, que todo aquel que busque
gobernarnos (por mayoría o por oposición), que presente sus canicas. Que nos
diga qué ha hecho, cuál es su trayectoria; que nos hable de su vida personal,
profesional. Cómo ha resuelto sus broncas y las ajenas. Cuánto se ha
comprometido con los demás y cómo ha hecho su patrimonio y el de su familia.
Así,
desnudando a los candidatos en sus perfiles, en sus hojas de vida,
encontraremos más elementos de los que muestran los anuncios y las calcomanías.
Ellos se
preocupan por el slogan de campaña. Nosotros nos preocuparemos por sus
antecedentes.
Ellos
darán discursos, nosotros platicaremos de sus obras, de sus hechos.
Ellos (y
ellas) buscarán nuestro voto, nosotros les buscaremos la cara y el bolsillo.
Así, en un
ejercicio simple y hasta inocente, nos encontraremos en un punto ambos actores:
políticos y electores.
Nadie, de
todos los aspirantes, trae varita mágica, ni podrán ellos solos cambiar nada,
ni se reducirán los sueldos, ni correrán a los cientos de empleados, ni
cambiarán todas las leyes o reglamentos, ni provocarán revoluciones, ni
acabarán de un día para otro con la miseria, ni edificarán en el primer año
todas las escuelas necesarias, ni contratarán a todos los profes posibles, ni
acabarán con las tranzas ni los sobornos de un día para otro. Todo eso será
paulatino y siempre y cuando los ciudadanos les cuidemos “como si fueran los
peores” como lo dijo el presidente de la Coparmex.
En fin,
hoy comienzan las campañas y que los políticos se preocupen de atraer nuestra
atención y de elaborar las mejores propuestas, porque a los ciudadanos nos toca
la simple tarea de elegirles y la ardua tarea de observarlos y corregirlos, con
dedo, con vara o con voto, pero por la libre ya no podrán irse.
Que
suelten el cuerpo, que las ideas las trae el pueblo…
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