Por Gustavo González Godina
Democratizar los medios de comunicación ha sido siempre una exigencia de
Andrés Manuel López Obrador, porque obviamente no le han favorecido, y ahora
que es candidato a la Presidencia de la República por segunda ocasión, ha
convertido el asunto en una bandera, es una de sus ofertas o propuestas para
llevarla a cabo de obtener el triunfo.
Es una propuesta atractiva -gracias sobre todo a la basura que nos
ofrece la señal abierta de televisión-, tanto que al parecer ha prendido entre
varios miles de jóvenes universitarios, twiteros y facebuqueros, al grado de
que organizaron o participaron ya en un par de marchas, la primera contra Peña
Nieto y la segunda a favor de AMLO. Ambas contra Televisa, en primer lugar, y
de pasada contra todos los medios antidemocráticos que no dicen -dicen ellos-,
todo lo que deberían de decir.
Exigen los jóvenes, como Andrés Manuel, que se democraticen los medios.
Suena bonito, pero cómo sería esa democratización de los medios… ¿qué significa
democratizar los medios de comunicación? En sentido estricto significaría
hacerlos democráticos, ¿y qué significa ser democrático?, según el diccionario
aquello que es perteneciente o relativo a la democracia, y la democracia a su
vez es la doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el
gobierno, el predominio del pueblo, o de la mayoría, en el gobierno de un estado,
de una institución o de un grupo, de un sindicato o de un partido político por
ejemplo, es decir, donde las decisiones se tomen por mayoría de votos.
Pero si yo soy propietario de un medio de comunicación que me costó
mucho trabajo, esfuerzo, desvelos, hambreadas tal vez, mortificaciones,
angustias, todo eso y más, echarlo a andar y sostenerlo contra viento y marea,
con deudas, con carencias, si me costó tanto en fin, ¿cómo podría permitir yo
que mandara en mi medio alguien más que no fuera yo?, ¿con qué derecho mandaría
el pueblo en algo que no le costó a nadie más que a mí?, nomás para que el
medio fuera democrático…
Cada medio de comunicación es una empresa, y en una empresa no manda
nadie más que el dueño. Puede delegar, en un subalterno o en un consejo, pero
será siempre el dueño el que tenga la última palabra, no la mayoría, ni de los
empleados, ni de los directivos, ni el gobierno del país ni el pueblo.
Aunque no les guste a quienes proponen, piden o exigen que se
democraticen los medios de comunicación, sólo el dueño de cada uno de estos
puede decidir si se vende a un gobierno o a otro, o a un partido político, o a
la mafia del crimen organizado como cierta revista de circulación nacional,
está en su derecho.
Si hacer esto, si venderle sus páginas o su tiempo a un gobierno, a un
partido o a la mafia, le acarrea consecuencias, es su problema. Las
consecuencias pueden ser que nadie compre su periódico, o que nadie escuche o
vea su estación de radio o su canal de televisión, que nadie le crea; pueden
ser hasta de tipo jurídico si hace negocios con criminales sabiendo que lo son,
pero seguirá siendo su problema, es su medio, su empresa y él decide con quién
se vende o si no se vende con nadie.
¿Cómo democratizar a los medios de comunicación sin convertirlos en algo
peor? Con los impresos definitivamente no hay nada que hacer, me parece, nadie
que no sea el dueño puede intervenir para modificar su línea editorial. Se
podrá, en todo caso, fundar más periódicos y revistas, pero más temprano que
tarde cada uno de los nuevos, de los dueños de los medios impresos nuevos, se
alineará con alguien, con algún partido o con algún candidato, así como ahora
hay uno o varios, nacionales, que simpatizan con el PRI; y otros, los del Grupo
Reforma, que simpatizan abiertamente con el PAN; y otro grupo, el de La
Jornada, que le apuesta a la izquierda, así será siempre con los impresos sin
que nada ni nadie lo pueda impedir.
Que funden sus propios medios el Peje y los muchachos que protestan y
exigen lo mismo que Él, y que los democraticen, que permitan que sea el pueblo
el que mande en ellos. Quiero ver…
Ahora que si se refieren a los medios
electrónicos, a la radio y la televisión, que efectivamente son concesiones del
gobierno y por lo tanto los puede obligar éste a que transmitan determinado
contenido, como los miles de spots de los partidos y candidatos que ya nos
tienen hasta la madre a los que escuchamos alguna estación de radio o vemos
algún canal de televisión, pues con estos si se puede hacer algo para
democratizarlos, lo que se está haciendo ya, obligarlos a que nos estén
molestando día y noche con su propaganda política.
¿Qué más?, ¿qué otra cosa implicaría
democratizar a la televisión, que es al parecer lo que más les preocupa a los
demócratas que bloquean el Paseo de la Reforma, mandan al diablo a las
instituciones y luego se convierten en amorosos?, ¿terminar tal vez con el
duopolio Televisa-TV Azteca, permitiendo el funcionamiento de por lo menos otra
cadena de televisión abierta? Nada me gustaría más.
Sin embargo mucho me temo que nada
cambiaría, cada dueño de cada cadena transmitirá lo que se le pegue la gana,
debates o fútbol, las noticias o entrevistas que favorezcan a quien él quiera,
publicará lo que quiera y se callará lo que quiera, ¿quién lo obligará a hacer
lo contrario?, ¿el pueblo?, a éste sólo le queda el derecho de hacer uso del
único instrumento democrático que tiene a su alcance: el control remoto de su
televisor.
¿O al hablar de democratizar los medios de
comunicación, Andrés Manuel López Obrador está pensando -los muchachos estoy
seguro que no- en nacionalizarlos?, ¿en quitárselos a sus dueños para que sean
del pueblo, es decir, del gobierno?, ¿mandaría el pueblo en una cadena de
televisión?, ¿cómo, a través de quién? Pregunta de fácil respuesta, a través de
AMLO, como en Cuba a través de Castro y en Venezuela a través de Chávez, para
no ir muy lejos…
Si ese es el plan, si en eso consiste democratizar
los medios de comunicación, esa democratización sería un retroceso. ¿Ya lo
pensaron así los muchachos?, ¿ya preguntaron y les explicaron qué significa
"democratizar los medios"? Ni se lo imaginan tal vez… Yo el día que
la televisión sea del estado y tenga que escuchar al Peje durante 12 horas
continuas, consigo una arma y me voy a la sierra, a mi edad...
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