Tepatitlán en el Tiempo

El servicio militar


Por Juan Flores García


En el tiempo muy lejano, allá por los años cuarentas del siglo pasado en plena segunda guerra mundial, cuando los gringos y los alemanes involucraron a todas las naciones en un conflicto bélico, a nuestro México le tocó su parte. Luego los rusos, los japoneses y los ingleses, los franceses y los italianos, también andaban a la greña.

Como México se ha pronunciado por la no intervención por aquella frase de "el respeto al derecho ajeno es la paz", dizque los japoneses hundieron dos barcos mexicanos; uno de ellos fue el "Potrero del Llano" del otro no recuerdo su nombre. Como había que defender la soberanía nacional, por lo pronto que se forma el famoso y glorioso "Escuadrón 201 de aviación" Luego ordena el presidente Manuel Ávila Camacho "que se implante el servicio militar nacional", que todo varón en edad de dieciocho años sea instruido militarmente, para que estén preparados y con las armas defender la soberanía de la nación.

Entonces, a reclutar a todos los jóvenes de esa edad y hasta los cuarenta años marchábamos todos los días a las seis de la mañana en la Plaza de Armas, con unos militares enseñándonos a marchar. Que media ¡vuelta! ¡marchen! ¡alto!... y todas esas cosas de la milicia.

Esto que ahora cuento, fue en el año de 1942, cuando México le declaró la guerra a los japoneses. Cuando los jovenazos andábamos de "pachucos", moda estrafalaria como la actual en los jóvenes (algunos). Esto se categorizó porque el que era "pachuco", vestía un buen traje de casimir, el saco largo y de hombro ancho. Muy buena camisa, un moño grande en vez de corbata, pantalón muy amplio y de pliegues y angosto del tobillo. Muy buen calzado y combinado, se usaba un buen sombrero de fieltro con una vistosa pluma de ave, de color. Los que no teníamos este atuendo, usábamos sólo el cabello abundante pero corto. Nos poníamos vaselina para conservar el abultado, este muy bien peinado. Fue la renegación de nuestros padres vernos vestidos de esa forma, como nosotros al ver a nuestros hijos con esas melenas que se cargaron; por eso el gran artista Tin Tan, fue en las películas "El Pachuco", el del sombrero arriscado y su gran cadena que colgaba como adorno.

En esas estábamos, cuando ordenó el presidente "Los jóvenes de 18 años prestarán servicio militar efectivo". Empezaron a llamar a todos los de edad militar ¡a sacar su cartilla! Luego el sorteo para saber quienes iban al cuartel a enseñarle a matar japoneses. Así en enero de 1943 le tocó a su servidor con otros sesenta y cuatro jóvenes dar servicio en "Cuartel Colorado" de Guadalajara, donde fue martirizado y muerto el "Maestro Cleto". Padres, hermanos, novias y parientes lloraron nuestra despedida. La noche anterior a nuestra partida, la pasamos dentro de la presidencia. El padre Palacios nos confesó, en el portal, la banda de música municipal tocaba y tocaba para despedirnos, parecía que no volveríamos. Amaneció; a las 5:00 de la mañana la gente estaba ahí. Nuestras madrecitas y demás familiares, llorando nos daban su bendición. José de Jesús Delgadillo "El Chiquillo", Felipe Medrano, Tomás González, Felipe Jiménez y tantos más que ya pasaron a mejor vida.

Se compusieron varias canciones alusivas como un himno y que decía: "yo ya me voy para la guerra/voy a salvar mi derecho/mi patria y mi fe/yo ya me despedí de mi adorada/y le pedí por Dios que nunca llore/que recuerde por siempre mis amores.../.

Felizmente regresamos sin haber participado en combate, pero sí aprendimos a defender a nuestro México, en caso necesario. Afortunadamente sólo queda el recuerdo del servicio militar obligatorio acuartelado de aquellos tiempos que un día alarmó a la población, porque así fue Tepa en el tiempo.

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