Los visitantes del más allá de la Cruz Verde

martes, agosto 07, 2007

+ Médicos, enfermeras y pacientes diario ven unos niños de noche

+ La mayoría ya se acostumbró, pero otros mejor no volvieron


Por Víctor Ontiveros Aguirre

Guadalajara, Jal.- La clínica de urgencias de la Cruz Verde Ernesto Arias, ubicada junto a la central vieja de la ciudad de Guadalajara, tiene desde hace tiempo la visita de seres que no son de este mundo, empleados y pacientes han visto la presencia de niños que fallecieron hace muchos años por aquel rumbo.
Al principio del siglo pasado, esa zona del barrio de Analco ubicada entre las calles de Calzada Independencia, 5 de febrero y Los Ángeles, había un panteón municipal conocido como de los Ángeles, ya que ahí enterraban a los niños que fallecían por aquellos rumbos, según relató Fernando Puga, quien es el técnico radiólogo de esta clínica. Después en ese terreno se construyó la antigua central camionera y tiempo después en los 90's se tumbó una parte de la terminal para construir el actual nosocomio.
Sin embargo junto al panteón también existía un estadio de béisbol, que terminó convirtiéndose su terreno en varios edificios construidos junto con la central camionera. Allá también por los años 90, antes de las trágicas explosiones del 92, parte del patio de la central sirvió como depósito de los vehículos siniestrados.
Trabajando en este puesto desde hace 12 años, Fernando Puga empezó a notar la presencia de unos pequeños juguetones, sobre todo por las noches, seres que al parecer quedaron atrapados en el edificio y que ya son parte del personal que trabaja las pesadas guardias de la Cruz Verde de la unidad de Toxicología.
-Estas visitas son sobre todo por las noches. -dijo el radiólogo al ser entrevistado en su cubículo de trabajo en las guardias que cubre, donde por lo general no hay descanso y cuando hay oportunidad se recuestan los empleados a dormir, -en ocasiones lo hago en la mesa de rayos X -dijo -pero sobre todo cuando me acuesto boca arriba es cuando los seres llegan y me jalan los pulgares de los manos o los pies, además de escuchar el constante cuchicheo de las vocesitas...
Un niño moreno con camiseta blanca y un chaleco en color azul, peinado de lado y otro, un pequeño güerito de ojos de color, además de una niña con vestido en color azul con holanes, son los que describen, no sólo los empleados de la Verde, sino pacientes que deambulan por el sitio. Dato curioso: los policías y otras personas como los que suplen turnos, que en ocasiones han laborado en esta clínica, los han visto y al enterarse de lo que se trata ya no regresan a trabajar.
A un costado de este cubículo hay unas escaleras tipo rampa y ese sitio es donde más los han observado jugando, para Fernando Puga, los pequeños ya son parte de la unidad y cuando llega a laborar los saluda y ya por las noches se siente acompañado por los pequeños seres que para él, más que nada sólo buscan compañía.
Santa Iris Plasencia Pérez paramédica de la Cruz Verde, también ha tenido experiencias con los pequeños. Ella tiene un cuarto donde pasa las horas de descanso, el cual tiene seguro por dentro y nadie puede entrar.
Hace poco tiempo por la madrugada llegó de un servicio, agotada y se recostó en su cama; al poco tiempo sintió que alguien estaba parado a un lado suyo, al voltear fue su sorpresa que vio a un niño como de unos 8 años güerito de ojos de color, todo ensangrentado, de momento pensó que era un paciente, lo tomó de la mano y lo llevó a Urgencias le dijo al médico: ¡ahí le hablan! y se retiró a seguir descansando, pero en el camino a su cuarto reflexionó acerca de cómo pudo entrar el niño a su cuarto si estaba cerrado por dentro, por lo que regresó con el médico y su sorpresa fue que no había ningún niño, el galeno nunca vio al pequeño.
En el mismo cuarto, recientemente, debido al calor, durmieron sus compañeras con la puerta abierta y al estar acostadas vieron cuando tres pequeños, dos hombres y una mujercita las observaban alrededor suyo, justo cuando fueron llamadas para atender un choque.
En los últimos días se han intensificado las visitas, ya que por las noches se escuchan sus juegos, arrastran muebles, mueven camas, se asoman por las ventanas, inclusive al momento del reportaje en el área de Psicología se escucharon cómo arrastraban los pies en el interior sin que hubiera nadie; una de las enfermeras de nombre Paty, en sus horas de descanso mejor se va a dormir a su camioneta para evitar ser víctima de las jugarretas de los niños de la verde.
La clínica Ernesto Arias de la Cruz Verde es una unidad especializada en toxicología, donde su personal está altamente calificado, su trabajo les exige estar siempre con la mente despejada ante los diversos casos de urgencia que les toca atender y lo que para ellos estas experiencias sobrenaturales fuera de lo común, ya lo toman como algo natural, al grado de que algunos ya les perdieron el miedo a los seres del otro mundo, están acostumbrados a tratar con la muerte.
Este reportaje se hizo con la mayor seriedad, narrando exclusivamente los hechos sin editorializar. Cabe hacer notar que casi la totalidad de empleados de la guardia nocturna han visto a estos seres, pero por razones de espacio es imposible redactar cada entrevista, por lo que agradecemos la visita que nos dejaron realizar en exclusiva para el Semanario 7 días y la revista El Portal de Zapotlanejo.

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