San Diego: Fiesta de todos los Santos y día de los fieles difuntos

Por Oscar Maldonado Villalpando

Múltiples aspectos se tocan en estos días 1 y 2 de noviembre de 2007 en San Diego de Alejandría. Los grupos parroquiales de catecismo organizaron para la Fiesta de Todos los Santos un lucido desfile de santos. Hubo una entusiasta respuesta donde se involucraron de lleno las familias que prepararon las vestimentas de sus niños y los acompañaron en el festejo.
Fue el día primero a las cinco de la tarde, en desfile pasó por las calles principales, Jalisco y Marcos Rivera de oriente a poniente. Las calles se llenaron de alegría y bullicio tanto por los que iban en la marcha como por los numerosos espectadores. Los niños pequeños, tres años en promedio, representaron a la Virgen de Guadalupe, a La Inmaculada, a San Francisco, Santo Toribio, etc.
La peregrinación terminó en el Santuario con la misa de 6.30, lo niños estuvieron atentos, más porque ya se les había anunciado que tendrían sus regalitos y dulces. Al final fotos y a recibir sus regalos. Se nota un gran avance pues esto hace que la tradición de las brujas, tan ajena a nuestra historia y pensar, se inhiba, se deje un poco de lado, a pesar de la molesta insistencia de la televisión, que parece tener huecos culturales y compromisos innobles en lo comercial. Mucho se ha logrado en aprecio a lo que la gente, piensa y vive en relación a su fe.

Día de difuntos

Para el día dos de noviembre, los alumnos de la Preparatoria montaron una exposición de trabajos en el frente de la Casa de la Cultura, calacas de todas estrafalariamente vestidas, la pareja de elegantes novios, ella de tules blancos y él de riguroso negro. Hicieron tapetes coloridos de aserrín. El altar de muertos dedicado a don Domingo Cerrillo un valioso hombre de este pueblo, pintor, sacristán, notario, maestro y todo lo demás.
A las doce del día fue la primera misa en el camposanto, una celebración muy digna y fervorosa con la participación del coro, del equipo de liturgia, lectores... etc. Dios nos juzgará sobre el amor, decía el Evangelio. Eso es lo más importante lo que sirvamos, ofendamos o dejemos de hacer por el prójimo se hace o se deja de hacer con el mismo Dios.
El panteón limpio, las tumbas adornadas, los fieles cargados de recuerdos.
A las cinco de la tarde fue la segunda misa, el panteón abarrotado por todos sus rincones. Es día de gratitud. Es día de pedir por ellos. Decía el padre vicario Álvaro Lomelí.
Han sido días de grandes valores culturales, de reflexión, de respetuosos recuerdos a los seres queridos y de piadosa intercesión por ellos. Tiempo de pedir por las benditas ánimas.

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