Una visita a la FIL


+ De Saramago a Jojojorge Falcón


+ Y de Plaza del Sol a Mc Donalds


Por Fabiola González Ontiveros


Pues resulta que desde que empezamos el semestre en la Prepa Tepa todos dijeron: "¡Es el semestre de la FIL!"

Yo nunca había ido así -con mis compañeros de clase- a la FIL. Había ido pero con mi hermana la culta, la que emocionada y en medio del tumulto me dijo: "¡Mira! ¡Ahí va Saramago!" Yo no tenía ni idea de que fuera un Premio Nobel de Literatura y sólo pude decir "¿qué cosa...?". Pero tenía como 10 años de edad, así que medio me justifico.

Esta vez fue diferente, todos los que quisieron ir empezaron a pedir información, a preguntar precios, en fin, a organizarse.
Pensé "bueno, a lo mejor les gustan mucho los libros". Y mi salón también se apuntó para el viajecito. Yo en serio iba a ver qué había, qué libros, qué autores, no soy muy amante de la lectura pero si me echo alguna de vez en cuando.

Pero en lo que estábamos... El día llegó y ahí estábamos todos puntualitos, faltando 15 minutos para las 8 de la mañana en la Prepa de donde saldrían los camiones, y en efecto el transporte ahí estaba ya, pero por una cosa o por otra, por angas o por mangas como decía mi abuelo paterno, las ruedas se movieron hasta las 9 cuando ya todos estaban desesperados por irse.
El camino fue muy corto y divertido, todos iban con el ánimo bien arriba porque era algo nuevo...
Nos dijeron que como en la FIL no había nada en la mañana, escogiéramos un lugar para llegar y quedarnos ahí un rato mientras empezaban las actividades. El lugar elegido fue Plaza Galerías, estábamos contentos por eso hasta que llegamos a dicho lugar y como eran más o menos las 10:30, la hora de desayunar, naturalmente todos se dieron prisa para llegar al piso de la comida, pero ¡oh sorpresa! estaba todo cerrado.

Desde ahí empezaron los problemas. Porque hay personas a las que simplemente no les es posible sonreír hasta que comen y se ponen verdaderamente insoportables; bueno, a mí me tocaron varios de esos, así que me tuve que aguantar su humorcito hasta que estuviera lista la comida.

Pero panza llena corazón contento, cuando ya todos tenían el estómago lleno empezaron a recorrer tiendas y a perder el tiempo hasta la 1:30 de la tarde, que era la hora de estar de regreso en el camión para llegar al objetivo principal.
A esa hora todos salían de la plaza tristes porque se tenían que ir de ahí, pues algunos tienen el vicio de andar de compras. Claro, no faltaron unas muchachas que se quedaron ahí y se les fueron los camiones, pero advertidas estaban.

En fin, llegamos y la aglomeración era estresante. Para los habitantes de Tepa donde el lugar con más gente es la Expo Ganadera en abril, pues nos sentíamos como en ésta, no se podía ni caminar a gusto por el gentío de gente (y de qué más...) que había, aunque claro, en lugar de vacas había libros, y en lugar de cervezas había más libros.

Una muchacha que iba conmigo hizo el comentario: "¡Es que hay demasiados libros!" Mmm... pues qué esperabas?, ¿cuál parte de FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO fue la que no entendiste?, pero me quedé callada porque últimamente tengo una facilidad extraordinaria para hacer enojar a la gente.

Todos estaban cansados de tanto caminar, así que caminaban cinco minutos y descansaban diez.

Y entre tanta gente empecé a sentir ansiedad, los libros no me molestan, pero el exceso de gente sí.

Nos citaron a las 5 de la tarde en el pabellón de Colombia, porque el director de la Prepa quería ver que en efecto estuviéramos ahí, y cuando llegamos a dicho lugar me encontré a unos compañeros del salón que estaban muy contentos porque se habían encontrado a Jojojorge Falcón y ya tenían su autógrafo en papeles que estuvieran a la mano, uno de ellos tenía su foto en el celular y me la mostró muy contento. Uta...males ¿por qué no estuve yo ahí?, me cae bien ese señor, así que me dio un poco de envidia.

Pero a las 5 nos empezó a dar hambre (otra vez) y me dirigí con un amigo hacia el restaurante que estaba ahí, pensaba comer pizza aunque costara 30 pesos la rebanada y sabía que era un abuso, pero era más nuestra hambre, el detalle era que había demasiada gente y la cosa no tenía para cuando.

Entonces recordé que mi hermana me había dicho que cerca de ahí estaba Plaza del Sol, así que les dije a mis amigos que nos fueramos por lo menos a comer y luego regresáramos.

Nos fuimos a la puerta y faltando diez pasos para la salida empezaron a decir: "Pero ¿y si nos pasa algo...?" Yo estaba tan estresada que mejor me alejé para no echarles pleito y me fui a sentar al lado de una señora en el piso, saqué mis audífonos e hice un esfuerzo por tranquilizarme.

Pero como a los 15 minutos llegó mi amigo Dany y me dijo que todas se habían rajado, que nos fuéramos él y yo. No lo pensé dos veces y le dije que sí, sólo que había un problema: ¿hacia dónde queda Plaza del Sol?, le pregunté a la señora que estaba a un lado y me vio con cara de "esta nche india no sabe ni qué", pero la verdad no me importó y de todos modos nos respondió muy amable, nos dio todas las indicaciones y hasta nos deseó suerte.

Pues mi amigo y yo salimos del edificio y empezamos a caminar, nos sentíamos tan felices... No sé si era la curiosidad de caminar sola por un rumbo de una ciudad que no conocía, o por dejar de respirar puros libros, pero llegando a la Plaza me comí el doble de lo que pensaba comer en la FIL y por el mismo precio.

Mi amigo tenía todo el día diciendo que quería ir a las Karnes Garibaldi, y como él fue el único que se escapó conmigo de la FIL, lo acompañé tomándonos fotos en todos lados y hasta en un puente peatonal.

Llegamos al lugar y él se puso a comer; yo saqué mi cámara y me dispuse a ver todas las fotos que había tomado, cuando miré hacia arriba y vi ¿a quién creen...? ¡A Jojojorge Falcón!, me levanté como resorte y le pregunté que si sería tan amable de dejarse tomar una foto conmigo y pues... ni modo que me dijera que no, así que tengo una foto con Jojojorge Falcón y ya no me sentí tan mal porque no lo vi en la FIL, ¿quién iba a decirme que lo iba a encontrar ahí...?

Terminamos la comida y nos dirigimos otra vez a la FIL, haciendo una escala en Mc Donalds por un postresito justo y necesario.

Cuando llegamos ya era hora de irnos, así que fuimos a buscar los camiones donde nos habían dejado, llegamos y... ¿los camiones...?, pues no estaban por ningún lado, así que nos sentamos a esperar en el pastito del Hotel Hilton y todos presumiendo lo que habían comprado, lo que habían visto, y otros diciendo que ya no aguantaban más.

Por fin llegaron los camiones y nos regresamos a Tepa, ya que más quedaba...

Unos dicen que fue el peor viaje, otros dicen que estuvo muy chido. Yo tuve momentos de todo... Pero la foto con Jojojorge Falcón quién me la quita...

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