+ ¿Qué les doy aparte de lástima?
+ ¡Cuatro técnicas en un bordado!
+ Esas bolsas sí que son de etiqueta
Por Flavia M. Bustamante F.
¿Tianguis?, ¿qué es eso? pregunté cuando me invitaron un domingo a recorrerlo en busca de unas cortinas.
Es algo así como un mercado -dijo mi suegra- donde uno puede comprar además de cortinas, sábanas, toallas, acolchados (edredones les llaman ustedes), etc.
Y ahí me preparé, me puse unos zapatos cómodos y ropa liviana para aguantar el calor. Cuando iba llegando a la Central Camionera, de la que durante la semana había visto yo su playa (bueno, así le llamamos en Argentina a los espacios para estacionamiento de vehículos), como un lugar medianamente tranquilo, ese día el panorama era totalmente distinto.
Calculo que había por lo menos un centenar de puestos, seguiditos todos y con sus pasillos repletos de personas, autos por todos lados y los infaltables puestos de comida, porque eso sí, donde hay mexicanos hay mucha comida.
Luego, mientras íbamos avanzando los puesteros nos decían “¿qué van a llevar?”, otros “pase que con gusto le enseñamos” y uno muy gracioso dijo “¿qué les doy aparte de lástima?”. De todo hacen para llamar la atención de la gente. Tal vez para los que me acompañaban no era gran cosa pero para mí era todo un descubrimiento.
Una de las cosas que me gustaron, más que nada por su colorido, fueron unos bordados en caminos de mesa o almohadones. Pasé por un puesto, por otro y al tercero, como soy un poco curiosa y la curiosidad me pica, no me aguanté las ganas de preguntarle a la señora que atendía ahí sobre lo que estaba viendo.
Rogelia, así se llama ella, me dijo que ese bordado que parecía tan simple pero bonito, tenía cuatro técnicas empleadas; el punto de cruz, la filigrana, el deshilado y el trapeo. ¡Y tan simple que parecía! Yo hubiera perdido un ojo por cada cuadrito bordado..
También me contó que el tianguis estaba antes en la Plaza Morelos y que desde hace 17 años está allí en la Central Camionera. ¿Pero cómo, entonces cuántos años más o menos tiene este mercado? le dije, y ella contestó que ya tiene alrededor de 24 años en total.
Ahí me di cuenta de que estaba ya en un lugar tradicional de Tepa, y de que no sólo los domingos se instalaban allí sino también los jueves.
Seguí recorriendo sus pasillos en medio de la gente y vendedores de helados que hicieron su día con tanto calor. Buscaba lo que para mí son curiosidades y encontré algunas más en el puesto de las hermanas Claudia y María Dolores que llevan ocho años en este tianguis y venden unas bolsas (carteras de mujer) hechas con las etiquetas de las botellas de gaseosas (refrescos) de una marca roja que las hacían muy vistosas. Es una técnica nueva, más o menos tiene tres meses, que consiste en doblar cada etiqueta y engancharlas entre sí para darles la forma, les lleva 3 para armar una bolsa grande. Mucho trabajo ¿no?
Por suerte la gente del tianguis respondía con mucha paciencia a mis preguntas, porque a veces no entendían mis palabras o viceversa, pero compartieron conmigo lo que sabían sin ningún problema.
No todos los puesteros llevan años en ese mercado, otros como María Guadalupe apenas tiene apenas dos años allí y vende fundas de tela para inodoros y otros artículos para el baño pero con una decoración muy bonita hecha con cintas de tela o listones, se trata del “bordado de listón”; es una técnica complicada para mí, pero no para Lupita que en apenas tres horas transforma una funda simple cubriéndola principalmente por flores de todos colores que quedan en relieve.
Me iba ya sin poder creer que los inodoros tuvieran su vestido, hasta que pasé por otro puesto que me asombraría más aún, si lo del inodoro fue curioso para mí esto lo fue más; había vestidos para las licuadoras, vestidos que tienen ojitos y boquita bordados, cabellos hechos con lana y hasta sus aretes a los costados.
En un puesto sólo tenían ropa para muñecas y en otro vendían unos delantales (mandiles) y sombreritso de cocinero para ponerles a las botellas. La señora de ese puesto me explicaba que podía ponerles ese mandilito a las botellas de aceite, pero según su esposo -que también estaba allí- me decía que igual podía ponérselos a las botellas de tequila cuando no quiera uno que un invitado vea la marca. Muy ocurrente el hombre...
Ese domingo descubrí que el tianguis es un mercado ambulante tradicional en México, donde además uno puede encontrar frutas y verduras, pero donde también ofrecen mercancías importadas de China, baratas pero de mala calidad, y artículos de piratería como CD de música, películas, etc., que existen porque hay gente que los compra.
Como habíamos llegado un poco tarde anduvimos recorriendo el tianguis medio a las prisas con tal de conseguir las cortinas, y por suerte antes de que cerraran las conseguimos. Yo nomás me traje un mandilito para la botella y un vestidito para mi licuadora, resulta que la pobre había andado desnuda un tiempo ¡¡y yo sin saberlo!!
+ ¡Cuatro técnicas en un bordado!
+ Esas bolsas sí que son de etiqueta
Por Flavia M. Bustamante F.
¿Tianguis?, ¿qué es eso? pregunté cuando me invitaron un domingo a recorrerlo en busca de unas cortinas.
Es algo así como un mercado -dijo mi suegra- donde uno puede comprar además de cortinas, sábanas, toallas, acolchados (edredones les llaman ustedes), etc.
Y ahí me preparé, me puse unos zapatos cómodos y ropa liviana para aguantar el calor. Cuando iba llegando a la Central Camionera, de la que durante la semana había visto yo su playa (bueno, así le llamamos en Argentina a los espacios para estacionamiento de vehículos), como un lugar medianamente tranquilo, ese día el panorama era totalmente distinto.
Calculo que había por lo menos un centenar de puestos, seguiditos todos y con sus pasillos repletos de personas, autos por todos lados y los infaltables puestos de comida, porque eso sí, donde hay mexicanos hay mucha comida.
Luego, mientras íbamos avanzando los puesteros nos decían “¿qué van a llevar?”, otros “pase que con gusto le enseñamos” y uno muy gracioso dijo “¿qué les doy aparte de lástima?”. De todo hacen para llamar la atención de la gente. Tal vez para los que me acompañaban no era gran cosa pero para mí era todo un descubrimiento.
Una de las cosas que me gustaron, más que nada por su colorido, fueron unos bordados en caminos de mesa o almohadones. Pasé por un puesto, por otro y al tercero, como soy un poco curiosa y la curiosidad me pica, no me aguanté las ganas de preguntarle a la señora que atendía ahí sobre lo que estaba viendo.Rogelia, así se llama ella, me dijo que ese bordado que parecía tan simple pero bonito, tenía cuatro técnicas empleadas; el punto de cruz, la filigrana, el deshilado y el trapeo. ¡Y tan simple que parecía! Yo hubiera perdido un ojo por cada cuadrito bordado..
También me contó que el tianguis estaba antes en la Plaza Morelos y que desde hace 17 años está allí en la Central Camionera. ¿Pero cómo, entonces cuántos años más o menos tiene este mercado? le dije, y ella contestó que ya tiene alrededor de 24 años en total.
Ahí me di cuenta de que estaba ya en un lugar tradicional de Tepa, y de que no sólo los domingos se instalaban allí sino también los jueves.
Seguí recorriendo sus pasillos en medio de la gente y vendedores de helados que hicieron su día con tanto calor. Buscaba lo que para mí son curiosidades y encontré algunas más en el puesto de las hermanas Claudia y María Dolores que llevan ocho años en este tianguis y venden unas bolsas (carteras de mujer) hechas con las etiquetas de las botellas de gaseosas (refrescos) de una marca roja que las hacían muy vistosas. Es una técnica nueva, más o menos tiene tres meses, que consiste en doblar cada etiqueta y engancharlas entre sí para darles la forma, les lleva 3 para armar una bolsa grande. Mucho trabajo ¿no?
Por suerte la gente del tianguis respondía con mucha paciencia a mis preguntas, porque a veces no entendían mis palabras o viceversa, pero compartieron conmigo lo que sabían sin ningún problema.No todos los puesteros llevan años en ese mercado, otros como María Guadalupe apenas tiene apenas dos años allí y vende fundas de tela para inodoros y otros artículos para el baño pero con una decoración muy bonita hecha con cintas de tela o listones, se trata del “bordado de listón”; es una técnica complicada para mí, pero no para Lupita que en apenas tres horas transforma una funda simple cubriéndola principalmente por flores de todos colores que quedan en relieve.
Me iba ya sin poder creer que los inodoros tuvieran su vestido, hasta que pasé por otro puesto que me asombraría más aún, si lo del inodoro fue curioso para mí esto lo fue más; había vestidos para las licuadoras, vestidos que tienen ojitos y boquita bordados, cabellos hechos con lana y hasta sus aretes a los costados.
En un puesto sólo tenían ropa para muñecas y en otro vendían unos delantales (mandiles) y sombreritso de cocinero para ponerles a las botellas. La señora de ese puesto me explicaba que podía ponerles ese mandilito a las botellas de aceite, pero según su esposo -que también estaba allí- me decía que igual podía ponérselos a las botellas de tequila cuando no quiera uno que un invitado vea la marca. Muy ocurrente el hombre...
Ese domingo descubrí que el tianguis es un mercado ambulante tradicional en México, donde además uno puede encontrar frutas y verduras, pero donde también ofrecen mercancías importadas de China, baratas pero de mala calidad, y artículos de piratería como CD de música, películas, etc., que existen porque hay gente que los compra.
Como habíamos llegado un poco tarde anduvimos recorriendo el tianguis medio a las prisas con tal de conseguir las cortinas, y por suerte antes de que cerraran las conseguimos. Yo nomás me traje un mandilito para la botella y un vestidito para mi licuadora, resulta que la pobre había andado desnuda un tiempo ¡¡y yo sin saberlo!!


1 Comentarios
Muy simpatico..Disfrute mucho leyendo. Vivo en Estados Unidos, tengo una amiga Argentina a quien quiero mucho.
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