Por Fabiola González Ontiveros
Este miércoles hubo reunión de cabildo y ya me habían dicho que tenía que ir. Que a ver que decían... Ok -dije-, a ver qué sale.
El día de la reunión me preparé, hice mis cosas temprano porque a las cinco de la tarde me tendría que ir con mi hermana a la presidencia, pero no llegaba nadie para que se quedara en la oficina y pues así no nos podíamos salir...
Las 5:15... mmmta todavía no llega nadie y ¡ya nos tenemos que ir! En eso llegó el buen Tabasco y nosotras pusimos pies en polvorosa y salimos de la oficina.
La verdad estaba nerviosa, nunca había ido a una cosa de esas, había escuchado que esas juntas eran muy aburridas pero hasta no ver...
Entramos a la presidencia y me sentí un poco rara. Sí había entrado ya, pero como nunca tengo a qué, pues simplemente ignoro ese lugar. Mientras subíamos las escaleras mi hermana me iba diciendo que lo que parecía una piedra pintada en el mural era un yunque, pero que lo habían borrado y lo habían convertido en una piedra.
También vi en el mural al beato Anacleto González Flores, de quien me dijo que era como el santo de los panistas, la verdad no sabía si creerle todo lo que me decía porque se aventaba uno que otro chiste acerca de la política local, y como yo no sé ni maiz paloma de eso me limitaba a verla y medio sonreír.
Recorrimos un pasillo -y es que la presidencia es como una casa vieja, con un dizque jardín en medio y todas las oficinas alrededor-, recorrimos pues el pasillo más largo hasta llegar a… no puedo decir cuarto porque no era un cuarto, una sala tal vez, o un salón mejor dicho, allí había una mesa donde estaban sentados los regidores y a la entrada unas sillitas para la prensa.
Nos sentamos y esperamos a que empezara la sesión. Mi hermana llevaba unas hojas que en las que estaban anotados los puntos que se iban a tratar, y hasta nos ofrecieron fruta y refresco. Amables sí son.
El alcalde estaba a la cabeza de la mesa, que estaba dividida en tres partes, era como un rectángulo al que le faltaba uno de los lados cortos, pero en ese lugar había cámaras que no me dejaban ver, pero bueno...
Me empezaron a explicar cómo estaba todo. Me dijeron: mira, ese que está a la derecha del alcalde es el secretario, es el que se encarga de estar contando los votos en cada punto a tratar, la que está a su izquierda es la síndico, ella se llama Lucía Lorena López Villalobos. Y todos los que están a la derecha del alcalde son panistas (con razón les dicen de derecha), bueno, casi todos, menos María Elena de Anda y Sanjuana Jiménez Gómez; y casi todos los del otro lado son priístas, menos César Gutiérrez que es del Verde Ecologista.
Comenzó la sesión y los primeros puntos los aprobaron todos. A mí me daba risa ver que el alcalde era como el profesor y todos los regidores eran como alumnos que tenían que levantar la mano para poder hablar, es lo correcto, porque si no se vuelve un desmadre, pero no dejaba de sentirme como en un salón de clases.
Mi hermana me comentó: uuuuu te tocó mala suerte (porque todos los puntos los aprobaban luego luego), cuando se pusieron de acuerdo las fiestas esas reuniones sí eran buenas, todos se peleaban contra todos y se ponía bien sabroso, dijo.
El problema llegó cuando dijeron que querían gastar 450 mil pesos para comprar una camioneta y adaptarle una canastilla para los del alumbrado público, no sé porque se alebrestaron pero lo hicieron. Bueno, para mí es muchísimo dinero esa cantidad, pero creo que para ellos no porque estaban bien normalitos, el problema era que no querían porque ya se había comprado una grúa el año pasado y no estaba en funcionamiento y querían saber donde estaba, pero Lucía como que se dio cuerda con el tema. Yo la verdad no sé, no me atrevo a criticarla porque es su trabajo y yo no sé ni cómo se hace, pero me dio la impresión de que estaba sentida cuando escuché que había comentado anteriormente: “Si ya no quieren que venga, pues ya no vengo”.
Cuando por fin se pusieron de acuerdo y pasaron a otro punto, mi hermana dijo: la última y nos vamos, porque lo demás ya son cuestiones de fraccionamientos y eso. Pues bueno, le dije y aprobado el siguiente punto nos fuimos.
Para mi fue algo nuevo, ya que nunca me había metido en cosas de esas, no sabía qué hacían con el municipio ni como se ponían de acuerdo, pero mientras no nos vaya mal a nosotros como población, por mi que se entretengan peleándose.


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