Por Jorge Gerardo Torres Venegas
Gracias por sus comentarios a mi correo electrónico: enpunto1@hotmail.com
Dicen que en una ocasión, cuando murió el Alcalde de Lagos, llego con San Pedro y lo recibió una corte celestial, con aplausos y fanfarrias, enseguida le informaron que por fin, en todo lo que iba de la humanidad, se iba a dar el increíble caso de que un político laguense entrara en el reino de los cielos, pero que como esto se tomaría de premio por sus acciones y no sabían si el cielo le iba a gustar al Alcalde, sería conveniente que primero visitara el infierno, porque a lo mejor le iba a ser muy placentero, es por ello que enseguida bajaron por un elevador, más, más y más, hasta que por fin se abrieron las puertas dando paso a un lugar increíble. Todo se veía muy bien, era una ciudad colonial muy arreglada donde había unas chicas hermosísimas, un sol resplandeciente, estaban todos los Regidores y Jefes de los departamentos del Ayuntamiento, sus amigos de la prensa y el diablo que resultó ser una persona simpática, que contaba muchos chistes, se observaba que era un ambiente divertido. Cuando las muchachas se dieron cuenta que había llegado el Alcalde de Lagos, todas corrieron a saludarlo y le daban de besos y abrazos, contentas de que estuviera ahí, lo tomaron de la mano y lo llevaron a correr con ellas por el jardín principal que se encontraba lleno de árboles y mucha alegría, había niños jugando en el parque con sus padres y sus amigos, todo era alegría y felicidad, la policía cuidaba bien, con respeto por los ciudadanos, las calles estaban muy arregladas y limpias, la gente quería al Alcalde, se notaba la felicidad en su rostro, transcurriendo así todo el día.
A la mañana siguiente, San Pedro lo llevó en el elevador al cielo, subieron, subieron y subieron, hasta que llegaron a un lugar donde se respiraba mucha paz y tranquilidad, se oían cánticos y alabanzas a Dios, se veían caras alegres, se sentía un ambiente pausado y de relax, se subieron a una nube, trasladándose de un lugar a otro con ángeles que les acompañaban, entonado canciones religiosas, tocando el arpa, la guitarra y el violín, no había cigarros, ni vino, ni drogas, ni carne, ni era un ambiente pesado con las mujeres, al contrario, había hermandad y mucho respeto entre todos, sintiéndose una atmósfera frugal y de ambiente sano, transcurriendo así todo el resto del día; a la mañana siguiente se le dio a escoger entre quedarse en el cielo o irse al infierno, diciendo el Alcalde, que el reino celestial era muy bonito, se respiraba paz y tranquilidad, pero que la verdad se la había pasado mejor en el infierno, allí estaban sus amigos, amigas y su ambiente, es por ello que San Pedro le dijo que entonces tomara el elevador y bajara allí, ya que había tomado finalmente su decisión, pero le advirtió que esta decisión era irrevocable, no había oportunidad de hacerse para atrás, entonces el Edil bajo, bajo y bajo, hasta llegar al infierno, se abrieron las puertas del elevador, apareciendo enseguida un lugar contaminado, con un nodo vial que tenía 4 años inconcluso, mucha gente pobre que apenas tenía para medio comer por falta de trabajo, campesinos que pedían ayuda para poder arar sus campos, la Laguna del pueblo indígena de San Juan Bautista totalmente desbordada con aguas negras, el río Lagos del paseo de la rivera, se encontraba anegado, con niños y animales muertos, a consecuencia de la grave contaminación a la que había sido expuesto, los jardines de esta ciudad, se encontraban sin árboles debido a las remodelaciones que habían tenido, era también un lugar lleno de alcohólicos, drogadictos y prostitución, en las zonas rurales imperaba la ley del más fuerte, siendo en este lugar donde más alcoholizados se tenían, porque no había control y se otorgaban permisos para vino, sin ton ni son, las fiestas de Lagos se habían convertido en la cantina más grande de la región, saliendo los menores de edad (mujeres y hombres), de los antros drogados y embriagados, sin ningún control, los boulevard estaban llenos de piedras y no se podía ni circular, la seguridad brillaba por su ausencia y la poca policía que había, abusaba de los ciudadanos, metiéndolos a la cárcel a la menor provocación, golpeándolos fuertemente delante de sus familiares, algunos de los Directores de los distintos Departamentos de la Presidencia Municipal, eran corruptos y hacían los que les venía en gana, sin respetar ninguna autoridad, la prensa se encontraba comprada y no decían ni pió, ante todas las irregularidades, los Regidores del Cabildo (a excepción de uno solo), estaban al igual que la prensa de acuerdo con todas las anomalías, no había ninguna democracia, las elecciones internas de los partidos políticos, se manejaban de acuerdo a un grupúsculo y todo era una dictadura disfrazada de libertad, pero los más fuertes abusaban de los más débiles, los ricos cada día eran más ricos, protegidos por el gobierno y los pobres cada día más pobres. Los Organismos del Gobierno Federal eran manejados por nepotismo y amiguismo, sin importar la preparación que tuvieran, así se daban casos, como la PROFECO Jalisco, que era manejada a nivel estatal por Ingenieros Agrónomos y a nivel regional por gentes que ni siquiera tenían la preparatoria terminada, se veía en las caras de los ciudadanos una gran desilusión y amargura por su gobierno, queriendo que fueran pronto las elecciones para poder votar por otro Partido.
Ante todo este panorama desolador el Alcalde de Lagos, volteo a ver al diablo que estaba a su lado, con una expresión burlona y le pregunto que había pasado, si antes había bajado allí y era un lugar totalmente distinto, respondiéndole este que: “antes estábamos en campaña, ahora ya votaste por nosotros”.
Este es un cuento, cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia.
Por esta ocasión es todo en la sección de Cosas de la Política, sigo a sus órdenes para todas sus sugerencias e informaciones que deseen darme a conocer en mi correo electrónico. Gracias.


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