Janis y el pasito duranguense

Por Georgina González Ontiveros
Desde ESPNdeportes.com


La primera vez que escuché "Summertime" yo tenía 17 años y la que cantaba era Janis Joplin. Era un jazz convertido en blues, o al menos eso me parecía, pero yo no sabía qué tan vieja era la canción (santa Wikipedia dice que es de 1935) ni quien la había cantado antes. No sabía nada de Billie Holiday ni de Ella Fitzgerald ni de Louis Armstrong. Nunca había oído jazz y apenas estaba descubriendo a Janis.

Yo sólo sabía que me gustaba "Summertime" y que me gustaba la versión de Janis. Después, cuando escuché las otras, casi todas en clave de jazz, yo seguí prefiriendo la canción de Joplin, quizá porque es diferente, o porque me gusta más el blues o sólo porque fue la primera que oí, pero cuando la oí con Celine Dion no me convenció. Algo le falta, es como un refresco light: no sabe a refresco, sabe a una cosa medio dulce, medio desabrida, medio chafa.

¿Y qué tiene que ver esto con el fútbol? Nada. Es un simple ejemplo de cómo algo bueno no es garantía de que funcionará por sí solo. Pongámosle un balón a Summertime y dejémoslo que ruede hacia el fascinante mundo de las analogías sin sentido: Summertime sería el Tri, es decir, una canción que ha tenido demasiadas versiones, algunas muy buenas, la mayoría (en el caso del Tri) lamentables. ¿Cuál de los muchos entrenadores que ha tenido la selección sería Janis Joplin? ¿Quién Billie Holiday? ¿Quién Ella Fitzgerald? ¿Quién, díganme quien sería Celine Dion? ¿Cómo definiríamos la versión de Bora Milutinovic? Por cierto, el primer seleccionador que recuerdo en mi niñez... ¿Cómo un blues digno de recordarse o un jazz del montón? ¿Y a Lapuente? ¿Al Vasco Aguirre? ¿A Menotti? ¿A La Volpe, Hugo, Eriksson?

¿Y de quién es la culpa que la canción, digo, el Tri no salga tan bueno como pensábamos? ¿De los instrumentos maletas que medio alcanzan a jalar de un equipo y de otro? ¿Del arreglista que no le encontró el feeling? ¿Del director de orquesta que resulta que no sabe leer música? ¿De los músicos que insisten en tocarla en versión tropicumbia a pesar de que la partitura dice exactamente que es un jazz? ¿De los coristas que la canción ni necesita pero tienen que incluirse porque así lo dice la Federación, digo, el director de orquesta? ¿Del cantante que tiene que cantarla a pesar de todo lo anterior?

El Summertime tricolor ha pasado de ser un jazz razonablemente aceptable, que podía competir contra un blues Made In USA e impresionar a las cumbias guapachosas de Centroamérica, a un fusil versión pasito duranguense, bueno para las fiestas, divertido para los bailes, pero fácilmente aplastable en el festival internacional de Montreaux. Algo anda mal con ese conjunto: de llenar estadios a cantar en bodas.

Personalmente prefiero al Tri de antes, el de la versión jazzeadita. Y como ya no está la gran Janis para cantarme Summertime, ahora pediría el saxofón del Tibu, que en mi tierra lo conocen como el bailarín del grupo Troker, lanzando al aire las notas de esta canción, que es de mis favoritas.

Amarga sweetiniela

Soy un desastre con las quinielas: otra vez sólo le atiné a un partido, otra vez gracias a Pumas, y quedé con la vergonzosa cuenta de seis aciertos en tres jornadas. Pero Marisa Lara y Martha Guerra sí saben y están haciéndonos ganar. Sólo Heriberto Murrieta ha podido emparejárseles. ¡Ésas son mis colegas!

Reporte Fantasy

El Led Zeppelin Fantasy Club cayó una posición junto con muchísimos equipos virtuales más y quedó en el lugar 1951 con 97 puntotes, mientras que el primer lugar de la liga del Desafío Futmex es para el equipo The Mexican (yeah, mexican!) entrenado por Gustavo Fenoll. Aprendamos de él: sus cartas fuertes en la jornada tres fueron Ricardo Esqueda, de Indios; el chiva Carlos Ochoa y los trueques Santana y Ponce, de Toluca y Guadalajara respectivamente.

No anda nada perdido don Gustavo Fenoll, mientras que el resto tenemos cinco días para decidir nuestra alineación para la fecha cuatro. Hay que poner a trabajar las matemáticas.

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