Por Dr. Guillermo Torres Ramírez
Hace unos meses una persona escribió en este prestigiado diario sobre el controvertido tema del aborto y aclaraba: “en vista de que no lo han hecho plumas calificadas…”
Ahora escribo: la palabra Aborto viene del latín: Ab: partícula negativa y Ortus: Nacida (El no nacido).
Hay dos tipos de aborto, el natural o espontáneo producido por causas naturales o enfermizas en donde la ley no intervine para nada. En el artificial provocado sí hay implicaciones legales y no es lo mismo legitimizar que legalizar. Por ejemplo, se pude “legalizar” un coche robado, pero ni es legítimo. Así también se puede “legalizar” el aborto provocado pero no es legítimo.
Y se siguen atropellando los derechos del feto. Si le quitamos al feto el derecho de nacer, le quitamos el derecho de ir al kinder, de montar bicicleta, de ver tele, de montar caballo, de tener pareja, etc. ¿Se visualiza la gravedad?
Al unirse el óvulo (célula de la mujer) y el espermatozoide (célula del hombre) se produce el huevo o cigoto con características genéticas independientes de los padres, aunque depende de la madre para subsistir. Abortar no es como quitarse una muela, es un ser humano distinto a la madre. El cigoto evolucionará a embrión y a su vez a feto y luego bebé, pero no se le llama “producto”, como muchos le quieren dar ese trato de objeto.
El feto no es parte del cuerpo de la madre, es otro cuerpo y cuenta con derechos. El derecho es bilateral, es decir, también obligaciones, pero también hay derecho de goce y derecho de ejercicio. Por ejemplo, si un individuo entra en la cárcel pierde su libertad, sus derechos políticos, pero si está casado civilmente no se modifica este estado.
Así el feto tiene el derecho de goce, el principal, primero y natural, a nacer. Tienen derecho a herencia y que podrá ejercer si es “viable” ó a través de tutor, etc. Por eso la Constitución tutela el derecho a la vida, principalmente del más débil, el anciano, el niño y el… aún no nacido por supuesto.
Continuará…


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