Se va el calendario… y también los pretextos
Quienes llegaron el 1 de enero pasado al gobierno han tenido –con sentido o sin él-, un buen pretexto para justificar su actuación en la función pública.
Cuando los resultados fallan en un departamento del Ayuntamiento (de cualquier municipio), hay siempre una infalible frase: “No me dejaron presupuesto”.
Podrá ser cierto, podrá ser no cierto, lo que cuentan son los resultados.
Y el tema viene a cuento porque esta semana el gobernador Emilio González les dijo a los alcaldes priístas (¡Tepa, ahí te hablan!) que estaba muy amarrado porque no tiene dinero y que, si quieren obras, pues le ayuden a convencer a diputados a conseguir más deuda.
Puede que Emilio tenga razón, los anteriores diputados no le dejaron endeudar más (-¿más?) al Ejecutivo; Emilio tiene un buen pretexto ahora para no sacar la cartera para repartir el dinero del pueblo ante los priístas (que por cierto ahora gobiernan a la mayoría de jaliscienses).
Con la llegada de septiembre, los funcionarios, regidores y alcaldes tienen la posibilidad de hacer el presupuesto del año entrante. Ahora sí, serán ellos mismos los que planeen y autoricen sus posibles cantidades para ejercer. Comienza el jaloneo interno para llevar agua a cada molino. Aquí los regidores que tengan más saliva comerán más pinole. En Tepa hay varios con mucha, mucha saliva, ya veremos si no se atragantan con su puñito de pinole.
Lo atractivo del tema del presupuesto es que, veremos qué tantas tablas trae cada regidor y cada funcionario para proyectar “sus necesidades” de cada departamento. Y de la capacidad de cada uno de los empleados públicos depende la posibilidad de “amarrar” a los presupuestos estatales y federales sus específicos planes.
Así, la obra pública, el agua, el alumbrado, el empleo, la seguridad, el deporte, el campo, las mujeres, la cultura, la educación, todo, todo lo que tiene qué ver con el gobierno, tendrá semanas de grandes retos para los políticos.
Ahora el pretexto es el presupuesto “amarrado” que les heredaron. Para el segundo año de su función podrá cada gobierno, preparar la mesa a su gusto. Veremos de qué están hechos.
En el caso de Tepatitlán, la alcaldesa ha dejado en claro que su prioridad es el acueducto de El Salto hacia Tepatitlán. Dice Cecilia González que ya tienen proyectos y presupuestos. En ese sentido deberán sumar fuerzas y actores sociales y políticos para que Emilio González (Gobernador), César Coll (Comisión Estatal del Agua), Omar Hernández (Diputado PRI), Ricardo García (Diputado PAN), José Luis Iñiguez (Diputado PAN) y todos los demás involucrados se apresten a firmar los documentos que le permitan a Tepa tener en la bolsa, aunque sea unos pocos de los casi 300 millones de pesos que se requieren. Incluso, si Tepa comenzara a colocar, en el territorio de su municipio, los primeros tubos del acueducto, estaría forzando a que el gobierno estatal y federal le pusieran sus respectivas aportaciones.
Y tal vez haya quien asegure que sería desperdiciar dinero, que comenzar a poner tubos –con base al proyecto ya aceptado- de la ciudad hacia Valle de Guadalupe, vía Pegueros. ¿No hemos tirado dinero en papeles, viajes, reuniones, proyectos, pláticas?
Y si ese es el tema primordial del actual gobierno, lo ha sido también de las últimas ocho administraciones, y ser el proyecto primario no ha resuelto el abasto de agua. Requerimos pues, que los regidores, los funcionarios, los empleados municipales se arropen con los sectores sociales y agarremos, entre todos, el paquete como nuestro.
Las obras se sustentan en los presupuestos aprobados; entonces enfoquémonos en los presupuestos, y es fecha de elaborarlos. Que no se les pase el tiempo, que no se distraigan con la pachanga del “Bicentenario”, de la Navidad, del día de brujas…



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