En mis tiempos fui
también sindicalista (cuando se es joven se es cualquier cosa) y aunque eso me
costó perder mi primer empleo, no tengo nada en contra del sindicalismo. Le
cuento: por una serie de injusticias (que han sido siempre el origen de los
sindicatos) organicé junto con otros compañeros del periódico nuestro propio
sindicato y, en lo que fue una injusticia mayor me corrieron del trabajo sin
darme la oportunidad ni de hablar siquiera, simplemente me llamaron a la
oficina de un esbirro que llegó del DF acompañado de policías y que me dijo:
Firma usted su renuncia y lo liquidamos, o se va usted a mingar a su chadre
ahora mismo y no vuelve a poner un pie en esta empresa. Me fui.
Fue aquella una amarga
experiencia, pero nada tengo en contra del sindicalismo. Estoy en contra, sí,
de los abusos del SNTE y más aún de los más nefastos y subversivos de la CNTE,
por eso me alegra que los metan en cintura, si es que pueden, claro.
Aprendí varias cosas en
ese episodio, la más importante -no la primera- fue que no es muy conveniente
ponerse con Sansón a las patadas, porque lo más probable es que de una sola
patada te mande Sansón al carajo. No sé si, como se decía en ese tiempo, el ex
presidente Luis Echeverría tenía intereses en El Universal, pero el caso es que
después de que esta empresa le compró El Diario de Veracruz a don Rubén Pabello
Acosta y que le cambió el nombre por el de El Universal de Veracruz, llegaron
algunos sujetos prepotentes y déspotas del DF a dirigir y administrar el
periódico, que empezaron a tratarnos mal hasta que nos rebelamos. No les
aguantamos ni un round, con la complicidad de un líder obrero traidor que les
dio el pitazo, vinieron de México y nos pusieron de patitas en la calle a
todos.
Aprendí también y esto sí
fue lo primero, previo incluso al conflicto obrero-patronal que le platico, que
no serían necesarios los sindicatos si hubiera
patrones buenos, justos, como lo fue -para mí al menos y para otras
personas que conozco que trabajaron para Él- don Rubén Pabello Acosta, quien al
vender El Diario de Veracruz a El Universal y sin tener obligación de hacerlo
(porque con la venta se pactó que continuara laborando la misma plantilla de
trabajadores), nos dio a todos una especie de indemnización, era un hombre
justo sin duda, como justo fue mi siguiente patrón el licenciado Angel
Leodegario “Yayo” Gutiérrez (que en paz descansen ambos). No hacían falta
sindicatos trabajando para ellos.
Y la otra cosa que
aprendí fue que no hay que dejarse pisotear por ningún hijo de perra déspota,
prepotente y soberbio -además de mediocre porque todas esas lacras
características siempre van de la mano con la mediocridad-, que se crea con
derecho a tratar mal y a atropellar a quienes están a sus órdenes porque los
considera inferiores, no sólo en la estructura de una empresa sino como seres
humanos.
La gente que llegó de la
ciudad de México a dirigir y administrar El Universal de Veracruz nos trataba a
los empleados como si fuéramos todos unos esclavos huevones, a puras mentadas
de madre; no teníamos seguro social ni nos querían pagar la medicina cuando
enfermábamos, hasta que dijimos ¡Hasta aquí ca…! y organizamos el sindicato.
Y para qué… cuando
acudimos a Xalapa a registrarlo, en lugar de apoyar nos denunció el dirigente
estatal de la CTM (que Dios lo tenga de donde no se venga), claro, para quedar
bien con la gente de El Universal (nada ha cambiado, no hay nada nuevo bajo el
sol) y nos quedamos todos sin chamba.
Fueron días difíciles,
meses de lucha hasta lograr que la empresa nos liquidara conforme a la ley a
unos cuantos, los que perseveramos y resistimos hasta las amenazas del gobierno
del Estado para que abandonáramos el pleito. Me dijo un alto funcionario del
palacio en Xalapa que me podría ir peor si seguía yo chingando, pero ya qué más
me podían hacer -le contesté- si lo único que tenía yo era hambre porque no
tenía ni para tragar, ¿meterme a la cárcel? me harían un favor, ahí me darían
de comer; matarme… no era para tanto, no era yo nadie y ya estaba al tanto la
opinión pública de nuestra lucha. Nos entregaron finalmente nuestro cheque y
asunto olvidado, a buscarle por otro lado y a medir antes al enemigo si
pensáramos enfrentar a alguien en el futuro.
Por eso le digo que sé lo
que es el sindicalismo, lo viví y no tengo nada en contra de los derechos
laborales ni de la lucha para conseguirlos, pero una cosa es Juan Domínguez y
otra cosa es no me chingues, la dirigencia del Sindicato Nacional de
Trabajadores de la Educación y su disidencia, la Coordinadora, se han pasado de
rosca hasta decir basta, es más lo que descansan los maestros que lo que
trabajan, suspenden las clases con cualquier motivo y hasta sin éste, para
festejar el día del niño, de la madre, del maestro, del trabajo, de lo que sea,
el mero día y un día antes y otro después, hacen puentes todo el año, suspenden
para sus reuniones sindicales, para jugar futbol, para ir al plantón y a la
marcha, trabajan un día sí y otro no, al otro tampoco y así sucesivamente.
Y lo peor es que tienen
derecho a no trabajar, está estipulado en su contrato colectivo que pueden
incluso faltar sin ningún motivo cierto número de días al año. Por eso siempre
he sostenido que la primera causa del atraso de nuestro país es el nefasto
sindicalismo de los trabajadores de la educación pública, es decir, del SNTE y
la CNTE, que cobran sin trabajar, porque cada vez que se les pega la gana
suspenden las clases por días, semanas o meses y es éste el peor ejemplo para
los niños, “si mi maestro es un irresponsable que trabaja cuando quiere y falta
a sus labores cuando le da la gana, por qué voy a ser yo diferente…” Y así es
el cuento de nunca acabar, los niños crecen con ese ejemplo de holgazanería y
no sirven para nada de grandes, y el país sigue estancado gracias a ese
sindicalismo nefasto.
Y eso no es todo, además
muchos de esos maestros son unos auténticos burros (y no es que los ande yo
espiando) que no rebuznan porque no se saben la tonada, que no pasarían una
prueba de conocimientos ni copiándole al de al lado, por eso se opone la mamá
de Chucki a que sean evaluados sus representados, pero sí quiere que esos
burros le hereden su plaza a familiares que ni maestros son o a quien diga el
sindicato, previa mochada por supuesto, la famosa venta de plazas…
Es necesario aclarar que
no todos los maestros son burros ni flojos, ni siquiera la mayoría, el problema
es que el sindicato les solapa la holgazanería y pues… a quién le dan pan que
llore. Yo tengo amigos maestros, responsables, trabajadores, que no abusan de
esas “conquistas” laborales que tanto daño le han causado a este país, y que no
suspenden las clases por cualquier motivo y menos sin éste, es más, se oponen a
esa práctica. El problema, repito, es el sindicato. Y ni siquiera éste, sino la
dirigencia sindical y los gobiernos complacientes que le han tolerado todo
tanto a la Maestra como a los subversivos de la CNTE.
Bueno, ya para que el
gobierno de Oaxaca les lleve sus cheques a los “maestros” que están en plantón
hasta la calle que tienen bloqueada perjudicando al comercio, al turismo y a
todo el pueblo oaxaqueño… Eso es no tener un mínimo de p… m… Si dejaran de
pagarles los días que no dan clases, se morirían de hambre o se resignarían a
trabajar. Pero si les llevan los cheques hasta su campamento donde están en
plantón… ¡Qué poca madre! deveras…
En buena hora que el
nuevo gobierno de Enrique Peña Nieto esté intentando meter el orden en el
sistema educativo, para terminar con la holgazanería de esos “maestros”
nefastos que de maestros no tienen más que el nombre.
Un mejor Año Nuevo para
todos.


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