Los pequeños aprendices del más mexicano de los deportes comieron tamales, buñuelos y gelatinas, además de tomar ponche. No faltaron los bolos de dulces, juegos, piñatas, paseos a caballo y, aprovechando la ocasión, la entrega de un reconocimiento al maestro de soga Rosendo Camarena Navarro, por su apoyo a los alumnos y a la escuela permanentemente, desde el inicio de la misma.
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