Por el padre Miguel Ángel
padre.miguel.angel@hotmail.com
Cuentan que salieron una mañana al campo una mosca y una abeja. La abeja fue de flor en flor recogiendo mieles y néctares y llevó a su colmena ricos alimentos y aromas a favor de la humanidad. La mosca fue de basurero en basurero y recogió en sus patas varios millones de microbios, los cuales dejó en los alimentos de la mesa al posarse sobre ellos y con eso infectó a toda una familia…
Así hay dos actitudes respecto a las vocaciones sagradas: unas personas son como abejas: van recogiendo los buenos ejemplos de sacerdotes y religiosos y los van narrando y así van llevando más energías a la Iglesia y le van consiguiendo más vocaciones.
Pero otros son moscas: van recogiendo con su lengua los malos ejemplos vistos o inventados y van hablando mal de las personas consagradas y así van infectando contra la religión los oídos de quienes les escuchan. La Sagrada Biblia dice en los Proverbios que la lengua que habla contra otros es como una espada de tres filos: con uno mata la propia alma.
Con el otro mata la fama de la persona contra la cual habla. Y con el tercero hiere el oído de quien escucha. Hablar mal de sacerdotes y religiosos y apóstoles es tan dañoso como poner una bomba de dinamita debajo de la propia iglesia. “Si no podemos hablar bien de ellos, entonces callemos”. De quien se puede hablar bien, hablar bien.
De quien no se puede hablar bien, callar. El sacerdote es un hombre ante quien van los pecadores a depositar los más íntimos secretos de su alma para ser perdonados y a compartir sus lágrimas y pesares. Es un hombre que por oficio y por estado es el consolador de todas las miserias del alma. Es el intermediario entre el rico y el pobre.
A él viene el rico a traer sus limosnas secretas y llega también el pobre a recibirlas sin ser humillado. Hace de intermediario también entre el hombre y Dios. Al Señor eleva cada día el Santo Sacrificio y sus oraciones por los pecadores y éstos les habla continuamente de los deberes que tienen para con su Creador. Un sacerdote es: Una parroquia que no muere.
Una Iglesia que no hay que cerrar. Un Sagrario donde siempre está Jesús en la Santa Hostia, consolando y bendiciendo. Un sacerdote es: Es una misa cada día durante 20, 30 ó 50 años… Es una multitud de niños bautizados, una multitud de jóvenes instruidos en la religión y una multitud de ancianos llevados hacia la santidad. Es un sinnúmero de enfermos visitados, consolados, santificados y salvados.
Es una muchedumbre de pecadores convertidos y de desesperados librados de su desesperación. Un sacerdote es: Un ejército de almas salvadas de la angustia, del vicio, de las malas costumbres. Un rebaño inmenso de moribundos conducidos en la paz de Dios hasta las puertas del sepulcro y de la eterna salvación. Por eso: bien vale la pena elegir el sacerdocio como vocación a seguir (algo muy parecido había que decir de la vocación a la vida religiosa).


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