Cuando las mariposas no pueden llorar

Por el padre Miguel Ángel

Cuentan que un día se acercó una niña a un capullo que tenía dentro una mariposa.
La niña no sabía que la mariposa antes de salir del capullo emplea horas y horas revoloteando dentro de él para romperlo.
La niña al oír aquel revoloteo exclamó: ¡Pobre mariposa. La naturaleza tan cruel la hace revolotear tanto! Le voy a ayudar abriendo el capullo para que pueda salir a volar sin tanto esfuerzo.
Y con unas tijeras cortó el capullo, pero el resultado fue que la mariposa no pudo volar, porque lo que hace fuertes a las alas de la mariposa son las horas que ella emplea revoloteando dentro para romper el capullo. La niña por evitar un esfuerzo le impidió volar.
Así sucede con algunos padres de familia que hacen mucho mal a sus hijos evitándoles lo que cuesta esfuerzo y sacrificio, y los dejan sin las alas de la fuerte voluntad para subir al éxito en la vida.
Hay cuatro modos de sufrir:
A) El estoico: acepta porque "ésta es mi suerte", y el orgullo sabe aguantar. Pero sin ofrecer esto a Dios. Deja de ganar muchos méritos.
B) El desesperado: como el mal ladrón de la cruz. Como Judas el suicida. No acepta la voluntad de Dios, y de lo que podría ser un medio para conseguirse y puestazo en el cielo, se hace una escalera para bajarse al infierno. Le faltó quizá pedir paciencia.
C)El evasivo: busca evadirse del sufrimiento con drogas, sexo, trago, novelas, diversiones, etc. Pero le pasa como el caballo cansado, al cual lo hacen correr a base de espuelas: más pronto queda totalmente agotado.
D)El buen discípulo de Cristo: pide paciencia a Dios, porque si él no se la da no será capaz de sufrir sin renegar. Acepta la voluntad "permisiva" de Dios en lo que sucede. El Señor habría podido hacer que este mal no sucediera, pero si El lo permitió "Bendito sea:. Aprovecha este sufrimiento para pagar sus deudas a Dios y salvar gene. Y reconoce que "todo redunda en bien de los que aman a Dios". Sabe que después de la cruz viene la resurrección y que si en el sufrimiento se parece a Cristo, también se le parecerá en la gloria del cielo.
En nuestra vida vamos a tener muchas oportunidades de purificarnos por medio del sufrimiento.

Es muy importante no desaprovechar esas oportunidades que Dios permite para nuestro bien porque de esa manera nuestra voluntad se va fortaleciendo y cuando llegan las tentaciones podemos salir adelante, como nos lo demostró Cristo en el desierto al rechazar las tentaciones del enemigo.

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