Con perdón de los lectores (aunque yo creo que no que hay palabras buenas y malas, sino simplemente palabras, aceptadas o no por la Real Academia), y dispuesto a correr el riesgo de que me sancione la Suprema Corte de Injusticia de la Nación (ya expliqué en una ocasión por qué le llamo así, de Injusticia, y me lo confirma la noticia del escándalo de que la presidía un anciano decrépito llamado Genaro Góngora, que copulando con su amante, una mujer de menos edad que Él, le jincó dos chamacos -se dice le hincó, porque hincar significa introducir o clavar algo en otra cosa, pero se oye más bonito que se los jincó- que nacieron defectuosos, bueno, enfermitos, tal vez por la misma edad avanzada del vejete; y cuando su ex amante le demandó una pensión fija para mantener a los hijos, el ex magistrado, amigo de AMLO, contestó acusándola de fraude para meterla a la cárcel, donde permanece desde hace un año); de que me sancione la SCIN, repito -porque ya decidió hace unos días que se puede sancionar a quien pronuncie o escriba las palabras “maricón” y “puñal”-, me atrevo a usar la palabra “pendejas”. Si el Premio Nóbel de Literatura Gabriel García Márquez escribió toda una novela acerca de sus putas tristes, por qué no puedo yo escribir un simple artículo acerca de Miss pendejas…
Aunque en esta ocasión lo de “Miss” simplemente coincide (casi, le sobra una “s”) con el apócope del adjetivo posesivo que significa mías, es en realidad una palabra gringa que significa “Señorita”, y mal escrita (todo aquí parece estar mal escrito porque el plural sería Mises) la utilizo para referirme a las señoritas pendejas que se han hecho famosas recientemente y que se les conoce ya como ladies, o sea señoras, ya no tan señoritas. Señora o dama en inglés se escribe Lady, pero en plural cambia a ladies.
Y son pendejas, porque después de las Ladies de Polanco, dos callejeras patanas y pendencieras llamadas Vanessa Polo y Azalia Ojeda; de la Lady retoño de Romero Deschamps; la Lady de la Roma, una pinche vieja ratera y borracha que atropelló y dio muerte a una señora; y la Lady Profeco, la mocosa berrinchuda cuya pataleta le costó el cargo a su padre como Procurador Federal del Consumidor; después de todos esos casos, y más, siguen apareciendo este tipo de pendejas prepotentes que sólo hacen el ridículo. Es cierto que nadie escarmienta en cabeza ajena, pero ¡carajo…!
¡Pobrecitas Miss pendejas! Porque además no sólo son pendejas, son también ignorantes, que no es lo mismo. Yo he conocido a personas ignorantes, que crecieron en el campo, sin estudios, sin conocimientos, pero que no tienen un pelo de pendejos, son muy inteligentes. Y he conocido también a personas que se pasaron toda su vida estudiando, licenciaturas, maestrías, doctorados, llenos de conocimientos, que al final no les sirvieron para nada porque son unos pendejos. Así que no confundir. (El que estas pendejadas escribe se considera a sí mismo medianamente inteligente, o medianamente pendejo que para el caso es lo mismo; y para no ser un completo ignorante, pera serlo a medias también, ante la falta de oportunidad para haber estudiado aunque fuera una licenciatura, me dediqué a leer cuando libro caía en mis manos, además de revistas y periódicos).
Pero por lo que se ve, las Ladies que están de moda, así sean senadoras de la República, son ignorantes y pendejas. Ignorantes porque desconocen que en la actualidad cualquier hijo de vecino carga un teléfono celular (creo que 99 de cada cien sin exagerar) con una cámara de video integrada, y lo que es peor, lo saben usar para este fin; ignoran también que mucha gente, sobre todo joven (ya no tanta como la que sabe usar su teléfono como cámara de video, pero siempre conoce uno a alguien que le pueda decir cómo) sabe cómo subir una grabación al canal de You Tube, de tal manera que por aquí hacen su berrinche, su pancho, su ridículo, y por acá alguien, a los pocos minutos, lo está subiendo a la red para que se entere todo el mundo, literalmente.
Y pendejas, porque ni viendo lo que les ha pasado a otras muchas Ladies, y a uno que otro gentleman también, se cuidan de no cometer la misma pendejada. Les pasa lo que al pendejo que coordinó en Veracruz la reunión multitudinaria de mapaches del PRI en el salón de un hotel de Boca del Río. ¡Idiooooota!, sabiendo que Miguel Angel Yunes Linares, espía profesional como le llamó el ex gobernador Miguel Alemán, les había grabado con anterioridad conversaciones cuantas veces había querido, ahí van de nuevo sin tomar las medidas necesarias para evitarlo, y es hora que no se la acaban…
Así que, ignorantes y pendejas las famosas Ladies, no aprenden. Al contrario, parece que el ejemplo cunde y se reproducen. ¡Pobres de Miss pendejas!, no se dan cuenta, tampoco, de que México está cambiando gracias a las redes sociales, que presionan para abatir la impunidad. Aquí no propiciaron una Primavera Árabe, pero están propiciando un cambio lento y en paz. Lo siento por Miss pendejas, que ni siquiera están tristes como las putas de García Márquez, pero que, estoy seguro, no lo volverán a hacer. Y a las que vienen denúncielas, a ver quién se cansa primero…


0 Comentarios