En la primera película de Robocop, éste, un policía cibernético pero con cerebro y pensamientos humanos, descubre que un alto funcionario de la compañía que lo creó, es corrupto y asesino, además de narco, por lo que busca detenerlo para llevarlo a las autoridades. El hombre le dice que, adelante, proceda, pero el robot lo quiere hacer y se queda paralizado, sin saber por qué no puede detener a un hombre que ni siquiera opone resistencia.
El tipo entonces le explica que entre las directrices que rigen sus circuitos y todos sus fierros, hay una que no le permite actuar en contra de cualquier directivo de la empresa que lo creó y es dueña de él o ¿acaso creía -le pregunta el corrupto en tono burlesco- que la compañía que le dio vida y sustento iba a permitir que se rebelara contra sus amos?
Entonces Robocop cae aturdido al suelo y sin fuerzas para enfrentar a un robot asesino y mil veces más potente que él, que tiene toda la intención de destruirlo. Y el final, que seguramente conocen los que tienen más de 30 años, consiste en que no sólo el ciberpolicía logra escapar de su oponente, sino que a la postre logra matar al funcionario corrupto.
Algo parecido pasa con los empleados y directivos de Catastro y otras dependencias municipales de Tepatitlán, que supuestamente cometieron fraude o dejaron que así ocurriera, al hacer pagos de predial con tarjetas de crédito particulares y quedarse con el efectivo de los contribuyentes, para que cuando el banco les requiriera el pago, entonces dar ese dinero que días o semanas atrás le habían recogido a la ciudadanía.
¿Qué ganaban los empleados al hacer eso? Pues, que el banco que les otorgó la tarjeta de crédito, les otorgara puntos por usar ese sistema de pago, puntos que, como muchos saben, se acumulan y luego sirven para adquirir "gratis" o con "descuento" algunos servicios o productos ofrecidos por el mismo banco o empresas que tengan convenios con dicha institución.
"¿Y por qué fraude? Yo no veo ningún fraude, si el dinero no se lo quedan ellos y los pagos se hacen de una u otra manera", dice más de alguno, pero como dicen que no hay crimen perfecto y parece que es verdad eso, ahora el banco ha cobrado casi 40 mil pesos en comisiones por los pagos con tarjetas de crédito.
¿Y por qué pasará algo parecido a lo de Robocop? Pues los regidores de oposición, a pesar de que quisieron que los que hicieron la transa de Catastro, la pagaran y fueran castigados, no pudieron y no podrán hacer nada contra ellos, pues el reglamento municipal se los prohibe, por lo menos de forma directa.
La comisión de regidores encargada de las responsabilidades se reunió el jueves y los del PRI volvieron a lo mismo: que se suspendieran los empleados y funcionarios y hasta acusarlos penalmente por peculado querían, pero no lograron ni uno ni lo otro, pues dicha comisión no está facultada para hacerlo, lo más que puede hacer es determinar que sí hubo dolo y solicitar formalmente al contralor que vea el asunto y sea él quien diga si hay delito y entonces pedir al síndico, que en compañía de la comisión de Justicia de los regidores, decida qué tipo de sanción o acción procede contra estos supuestamente malos servidores públicos.
El camino todavía es largo y no garantiza llegar a donde los regidores quieren, pues falta que el contralor se convenza de que hubo anomalías, mala fe y delito en lo que hicieron tales empleados y si cree que hubo todo lo anterior, entonces hacer que el síndico y la comisión de justicia hagan lo suyo, por lo que, el que reciban su castigo, no depende de los regidores denunciantes, ni del contralor, sino de alguien más.
Se podrá decir que tanto en la comisión de responsabilidades como la de justicia, repite más de un regidor interesado en que se castigue a quien haya que castigar o si no está la misma persona, sí otra del mismo partido. Pero las comisiones edilicias no son más que un acomodo de intereses y conveniencias, donde hay que moverse lo menos posible para que haya beneficios para todos.
Además, el reglamento es ambiguo, pues no dice si el síndico puede denunciar penalmente a algún trabajador municipal, sólo habla de "acciones" pertinentes.
Así que, siendo optimistas, los aludidos sólo recibirían una sanción mínima y me parece que ni eso, pues lo más cómodo para el contralor y el síndico será agarrarla contra los empleados que usaron sus tarjetas de crédito para hacer esos enjuagues con el dinero, pero como ya los corrieron y ya no trabajan para el ayuntamiento, pues no sé podrá hacer nada contra ellos. Sólo quedarán bailando los 40 mil pesos, que de algún lado sacarán y asunto arreglado, se hizo justicia y ningún compañero salió perjudicado.
Quizá por eso se le escuchó un poco desanimado al regidor Enrique Vargas al preguntársele qué pasó y qué pasará con los del fraude del Catastro, pues, si es igual de malpensado que uno, sabe que ya no recibirán su castigo.
Racismo
El racismo y xenofobia continúan en Tepatitlán; es triste enterarse de eso y más cuando se vuelcan las bajos pensamientos contra un niño de muy corta edad, que es tan tepatitlense como cualquiera que haya nacido aquí, aunque hijo de padres no nacidos en este lugar.
Ignorancia, idiotismo y odio se juntaron para decir un comentario de lo más estúpido, pero con toda la mala intención del mundo, tan sólo por no tener paciencia ni entendimiento con alguien de razonamiento infantil.
Pero si así es feliz esa persona -una mujer de avanzada edad-, sintiéndose intelectual y moralmente superior que alguien al que le lleva decenas de años, pues que le aproveche.



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