En el templo de la colonia del Carmen, se llevó a cabo la sencilla pero muy significativa ceremonia, en donde el pequeño hijo del matrimonio formado por Humberto Sepúlveda Plascencia y la señora Tonantzin Mendoza Gálvez, recibió las aguas del Jordan, que lo liberan del pecado original.
La ceremonia fue presidida por el señor cura Salvador Zúñiga, quien invitó a los padres y a los padrinos, los señores Francisco Núñez y Josefina Sepúlveda, a velar siempre por la educación y la salud del pequeño, después de estas palabras, la cabecita del niño fue acercada a la pila del bautismo en donde el padre le roció el agua bendita, al mismo tiempo que pronunciaba el nombre de Humberto, al final de la ceremonia los padres y padrinos fueron muy felicitados, mientras que al pequeño Betito todos lo querían cargar. Más tarde se ofreció en la elegante terraza Real Victoria y sin duda la mejor de la ciudad una sabrosa comida, estando presente el tequila Azteca Real y además el guitarrista Javier Partida interpretó lo mejor de su repertorio en una tarde que resultó bastante agradable.
La ceremonia fue presidida por el señor cura Salvador Zúñiga, quien invitó a los padres y a los padrinos, los señores Francisco Núñez y Josefina Sepúlveda, a velar siempre por la educación y la salud del pequeño, después de estas palabras, la cabecita del niño fue acercada a la pila del bautismo en donde el padre le roció el agua bendita, al mismo tiempo que pronunciaba el nombre de Humberto, al final de la ceremonia los padres y padrinos fueron muy felicitados, mientras que al pequeño Betito todos lo querían cargar. Más tarde se ofreció en la elegante terraza Real Victoria y sin duda la mejor de la ciudad una sabrosa comida, estando presente el tequila Azteca Real y además el guitarrista Javier Partida interpretó lo mejor de su repertorio en una tarde que resultó bastante agradable.


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