Se ofreció un exquisito asado que fue degustado por los amigos, hijos, hijas y nietos que pasaron una tarde inolvidable.
Pero sin duda el hombre más feliz en esa tarde fue don Chuy, que agradeció a Dios por estos momentos, ya que el estar cerca de la gente que quiere y aprecia es un regalo divino, al final el señor agradeció a cada uno de los que estuvieron presentes por haberlo acompañado en este día. ¡Felicidades don Jesús!


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