Contras



¡Hagamos!, si se trata de llevar la contraria…

 Han sido semanas de mucha, mucha tensión social.

 Los contenidos informativos en general no se cansan de acumular notas sangrientas, marchas, manifestaciones, vandalismo, baleados.

 No hay ciudad o pueblo que no se estremezca con los casos de los Normalistas, de los levantones, de las balaceras.

 Tepatitlán no es la excepción, aquí también aportamos nuestra parte proporcional al tema de los balaceados, de las manifestaciones, de las quejas, de las opiniones en las redes sociales.

 Queriendo o sin querer, al hacer eco de ese tipo de acontecimientos, ayudamos a amplificar.

 No se trata de esconder la realidad, no. Nunca.

 Se trata de darle la justa dimensión a las cosas. A los pobres familiares de los normalistas desaparecidos en nada les ayudan las mentadas de madre contra el gobierno; ni los mensajes que envía Maná o cualquier otro actor desde el extranjero. De hecho, muchos de ellos se han retirado de este país, llevándose sus ganancias a otros lados.

 Esta semana, aquí mismo, entrevisté a dos chavos tepatitlenses. “Al Aire” en la Radio alteña me dijeron lo que ellos hacen para “cambiar el mundo”, cambiar su mundo: a través de organizaciones civiles ayudan a gente necesitada. Apoyan a gente con hambre, con autismo, con daños por violencia familiar o sexual.

 Estos jóvenes tepatitlenses también están hasta la madre, de lo mucho que ocurre en el país, en nuestra tierra, pero no lo difunden en su “face”; tampoco exigen la renuncia del alcalde o de Peña Nieto, no. Ellos suman, se juntan, buscan cómo empujar el activismo social con causa. No para correr políticos, ni denostar al poderoso; lo que ellos hacen, lo que intentan hacer, es sumar voluntades.

 A su nueva agrupación le llaman “Actitud 14”; porque en la vida todo depende de la actitud.

 Espero; les deseo que les vaya bien en su travesía. Creo en ellos porque les conozco desde hace mucho tiempo. Creo en sus ideales, en sus anhelos de crear, de formar una sociedad más justa, más informada, más atenta, más comprometida. 

 Creo en gente como la que participa en “Deseos de Corazón”, “Vidas”, “Nace una sonrisa” y otras tantas agrupaciones que están prestas a ver por el prójimo.

 No creo en esos hipócritas que “postean” cualquier cantidad de comentarios y entrevistas a través de las cuales sólo dejan plasmados sus perturbados intereses partidistas, como si los panistas fuesen más competentes que los priístas; como si los izquieredistas no estuvieran tan enlodados con todos esos asuntos violentos del sur del país. Como si los priístas estuvieran tan librados de tantas escenas macabras de nuestra historia contemporánea.

 Nadie se salva en esta barbarie. Excepto los jóvenes que, con sus manos limpias, aún confían en cambiar su historia, nuestra historia.

 Cuando la masa le apuesta por el linchamiento, vale la pena ser contra, ir a la inversa, como lo hacen estas agrupaciones tepatitlenses.

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