¡Qué onda padre...!
París lo máximo, Suiza ni madres
+ Para "machines" en Lisboa
+ De Lourdes el agua milagrosa
+ En Luxemburgo ni nos bañamos
+ Al David nomás le hace falta hablar
Por Gabriela González Ontiveros
Lo siguiente no es un artículo periodístico ni una crónica, si acaso algo que se le pudiera parecer. En realidad es sólo una carta que le escribí a mi padre para contarle cómo me fue hace unos días en Europa. No era para publicarse, pero él me dijo que lo publicáramos, que él le daba una corregidita y bueno... Aquí está pues.
Qué onda padre... yo aquí nomás platicándote mis andanzas. Seguramente mi mamá ya te platicó una que otra, pero la verdad es que estuvo bien chido. Me divertí, conocí diferentes comidas, idiomas, gente, estuvo bien perrón. Pero ahí te va en resumen cómo me fue en mi viaje, a ver si no te aburres...
Primero llegamos a Madrid, pero como al Richie le perdieron su maleta pues se nos hizo tarde porque la T-1 estaba bien lejos de la T-3 que era a donde teníamos que ir para tomar el otro vuelo a Palma de Mallorca, llegamos unos 15 minutos antes de que saliera el vuelo pero ya no nos dejaron subir al avión (por ojetes y por sacarnos dinero), al día siguiente tomamos el otro y bien que hubiéramos alcanzado a irnos.
Total que nos quedamos en Madrid. Está muy chido, la gente es medio fresona pero todos son buena gente. Y de ahí a Palma, ciudad que es un desmadre (al fin isla), está muy chida, aunque hay mucha gente que es bien droga, como que para ellos es lo más normal, porque con eso de que allá está permitido fumar y hasta tener una plantita de marihuana... pero bueno, cada quien su mundo. Como nosotros no le hacemos a eso, se nos hacía muy raro ver lo normal que era para ellos.?
Y de ahí nos jalamos para Barcelona. Esa ciudad es otro desmadre, porque ahí hay mucho turista joven y de todas partes del mundo, y luego con eso de que Barcelona se quiere independizar, pues los demás españoles como que no quieren mucho a los catalanes, pero en general esta súper perrona esa ciudad, grande, bonita, tiene tantas cosas para ver... y para todos los gustos. Además hay un vino blanco espumoso muy parecido al Champagne, que se llama Cava y que es muy barato, con decirte que en un bar comprábamos bocadillos a 1.80 euros y por cada 3 nos daban una botella de esa bebida, muy sabrosa por cierto, imagínate... había un chingo de turistas en ese lugar y todos bien alegres, ¡ya si no!. Siempre nos movíamos en metro, te sale más barato y el mismo boleto te sirve para el tranvía, para el metro, etc. sólo una vez agarramos un taxi y eso porque ya eran como las 3 de la mañana y ya no funcionaba el metro, y como lo pagamos entre 4 pues nos salió más baratón. Para cuando vuelva a ir a Madrid y a Barcelona ya sé hasta en cuáles estaciones llegar.
De ahí, con tristeza nos regresamos a Madrid. Pero llegando se nos quitó la tristeza porque la gente es más amable en Madrid, y quién sabe por qué pero hicimos como un lazo especial con esa ciudad, ya cuando llegábamos ahí era como llegar a casa. Fuimos porque tuvimos que acompañar a nuestra amiga Clara que tenía que regresarse a México para dejarla en el aeropuerto con su montón de maletas, y de ahí empezamos nuestro tour.
Primero a Lisboa. Si crees que en España son desmadrosos, ja, en Lisboa son más. Por las mañanas todo es súper tranquilo, pero por las noches salen como vampiros, no te imaginas los miles de jóvenes que andan por las calles, especialmente por una zona que se llama Barrio Alto donde hay como una gran fiesta, en las calles y dentro de los barecitos, y como Lisboa es una ciudad súper vieja, sus paredes están llenas de grafiti, parece que te metes a un barrio de mala muerte pero no, son desmadrosos y bebedores pero tranquilos, nunca vi una pelea ni tampoco alguien que se quisiera pasar de listo, de hecho nunca escuché la sirena de alguna patrulla o ambulancia. Eso sí, ahí también son bien machines, bueno, por lo menos a eso se dedican muchos, a venderla, en cada esquina te andan ofreciendo "chocolates" como le llaman al hachís o como sea que se escriba, pero ni te estreses, porque ya sabes que nosotros somos bien sanos, a lo que si le entrábamos era a la cerveza y a la sangría... ¡ah qué buenas saben y bien baratas. Lisboa es una ciudad súper barata, la cerveza te cuesta 1 euro, ni aquí te cuesta eso, creo.
Bueno, después de salir asombrados de Lisboa nos fuimos en tren rumbo a Lourdes, en Francia, porque yo le había prometido a mi mamá que le iba a traer agua de ahí y yo lo que prometo lo cumplo. Lourdes está bien chiquito pero bonito, lo que sí da tristeza es cómo se dedican a vender con el pretexto de la Virgen, todo te venden menos el agua, pero de ahí en más todo, incluso si le quieres prender una veladora a la Virgen hasta por eso pagas... ¡qué chafones!.
Bueno, en Lourdes sólo estuvimos un día, el domingo, y al día siguiente nos fuimos a Tolouse para estar media mañana y conocer un poco, y de ahí nos jalamos hacia París.
¡Ah qué bonito es París!. ¡No tiene madre!, no hay ciudad más bonita que esa, no hay nada que le puedas ver feo, se siente uno como en un cuento de hadas, y tiene tantas cosas para ver... Cuando vi la Torre Eiffel me quedé maravillada viéndola fijamente... como que no lo creía, me decía: "¡Lo logré!, ¡lo hice¡, ¡estoy aquí!".
En parís ya empezó a ponerse duro el frío y lo empezamos a lamentar, sobre todo en el Palacio de Versalles donde estuvimos una hora y media haciendo fila para entrar y fue lo más caro que pagué, 20 euros incluyendo los dormitorios de la reina (de haber sabido que no me iban a pedir el ticket no lo hubiera pagado, sólo hubiera pagado 13.50 euros), pero en fin, no me arrepiento, no tiene madre ese palacio, y como a mí me gustan todo ese tipo de cosas, pues imagínate, andaba como entre las nubes.
Bueno, después de París nos fuimos a Luxemburgo, pero después le sigo con esa plática para no aburrirte, así que espera la segunda parte.
Sí, ya sé... ¿así o más largo mi correo?, ja ja ja ja...
El resto
Qué onda padre... Bueno, ahí te va la segunda parte de la historia, no me acuerdo ni en qué me quedé en la anterior, pero bueno...?
Total que en París el único pero que le puse fue que estaba haciendo mucho frío. Después de haber pasado por climas agradables (sobre todo en Lisboa.
Otra cosa mala sería el olor de algunos franceses... ¡uy! en el metro te llegaba bien duuuro el olor. Total que al segundo día nos echamos todo el tour de París, caminando claro, y ya de ahí no sabíamos para dónde jalar, porque queríamos ir a Alemania y de ahí a Praga, pero el tiempo no nos alcanzaba y luego lo de los trenes se nos complicaba porque Praga no estaba incluido en el paquete de los trenes, total que dijimos "bueno pues vámonos a Luxemburgo y luego a Suiza".?
Y pues llegamos a Luxemburgo... y si pensábamos que en París estaba haciendo frío, ja, allá el clima le decía al de París quítate que ahí te voy, con decirte que llegamos a media noche y estábamos a un grado bajo cero, aquello era un congelador, lo bueno fue que encontramos hotel rápido, pero bien chistoso, porque el baño estaba afuera del cuarto y adentro sólo había un bidet y pues... ya mejor nos echamos a reír. Claro que nadie se bañó, con ese pinche frío quién salía.... ¿Qué te puedo decir de Luxemburgo?, es bonito, chiquito, antiguo, frío, aunque eso sí, las cosas estaban más baratas que en París. Ahí sólo estuvimos media mañana, suficiente como para perdernos (si, ya sé, qué mensos), pero es que para nosotros ya era normal perdernos. Apenas alcanzamos el siguiente tren para Suiza.?
A mí como que no me interesaba mucho Suiza, no sabía ni a qué ciudad íbamos a llegar, y total que la elegida fue Zurich, pero en cuanto llegamos supe que no nos iba a ir nada bien en esa ciudad. Para comenzar no alcanzamos a reservar hotel desde Luxemburgo, entonces ahí nos ves a las 8 de la noche buscando uno, dejamos al Richie en la estación del tren mientras Paloma y yo buscábamos uno, pero nada, todos eran muy caros, 160 euros, 140, 180... ¡¿queeé?!, ¿un pinche hotel de 2 estrellas casi 2,000 pesos la noche?, era una mentada de madre. Y luego el frío... jamás en mi vida había sentido tanto frío. Me entró la desesperación, me congelaba, tenía hambre, no tenía ganas ni de hablar. Y luego todo mundo súper fresón, me sentí como limosnera... fue la única vez que de verdad quería irme inmediatamente de ahí, prefería tomar el siguiente tren a Florencia. Pero decidimos quedarnos, ya estábamos ahí... total, que lo más barato que encontramos fue un hotel de 120 euros, bueno, de no sé cuántos francos, pero convertidos a euros eran 120, y nos tocó de a 40 a cada uno. Yo ya no quise salir del hotel hasta el día siguiente para turistear, en Suiza yo sólo compré unos chocolates -que por cierto desaparecieron el mismo día que llegué de regreso a ala casa- y una postal. De ahí en más ¡ni madres! que les consumía. Imagínate, un café a 4.50 euros (más de 60 pesos)... pero esto allá parece que a nadie le importa, todos son ricos, todos tienen ahí su celular, no hay locutorios como en otros países, o sea unas cabinas donde siempre hay extranjeros hablando por teléfono y que también tienen internet y te sale bien barato éste, como a 12 céntimos el minuto o a 1 euro la hora. Hay bares y cafés por todos lados y todos están llenos, pero no un locutorio que era lo que nosotros necesitábamos. Bueno, total que llegó la hora de irnos de Suiza, y a mí honradamente no me quedaron ganas de regresar, para mí fue un calvario, porque Suiza para la economía mexicana es una mentada de madre, un insulto al bolsillo. Y para mí el frío y lo caro no es una buena combinación.?
Llegamos pues a Florencia, ¡qué bonito está!, hay ahí tanta gente... todos con sus abrigos, los muchachos parecían como de comercial, y a mí que no me gusta ver... En Florencia el objetivo era Miguel Angel, por supuesto, así que nos fuimos directito al museo a ver el David, ¡qué perrón...! nada más le falta hablar. La Catedral por fuera es la más chida de todas las que vi, pero sólo por fuera, si entras pierde el encanto, está muy chafa, sin bancas, grandísima, desierta, así que si vas ni entres, mejor quédate admirándola desde afuera.
De Florencia nos dirigimos a Roma. Yo tenía muchas ganas de llegar, era la segunda ciudad después de París por la que se me quemaban las habas, y a diferencia de ti (que bien que leí que andabas en taxi, ay pa... la onda es caminar, todo queda cerca en Roma), todo el recorrido nos lo echamos caminando, eso sí, terminábamos con la lengua de corbata pero no importaba.
Ver el Coliseo fue otra de las emociones fuertes. Duré un buen rato parada frente a él como diciéndole: "Te dije que algún día vendría y ahora lo cumplo". La ciudad antigua de Roma es tan hermosa... pero sí, tienes razón papá, no me gustó el trato de los italianos, como que esperaba yo más de ese gente y la verdad me decepcionó, creo que se hacen los importantes por la fama que tiene su ciudad, no todos claro, pero sí la mayoría.
Y como ahí te obscurece a las 5 de la tarde y te cierran todo, pues nos tuvimos que ir a pasear un rato a la Fuente de Trevi esperando encontrar algún bar, pero no, cuál... sólo hay gelaterías ja ja ja, pura pinche nieve comen, hay gelatarías como aquí tacos al pastor, ¡con ese frío y comiendo nieve...! en fin. A Roma no le encontré por ningún lado la vida nocturna para los jóvenes. Y al día siguiente pues claro, la Capilla Sixtina era de ley, hicimos cola igual que tú, pero creo que solo de una hora, y al igual que tú salí harta, y no solo yo, Richie también, era demasiada la gente, nos sentimos como claustrofóbicos (a mi mamá nunca hay que llevarla ahí porque se nos vuelve loca con el gentío), queríamos salir, pero la Paloma andaba admirando todas las pinturas y no había poder humano que la sacara de ahí. Hasta que nos corrieron, sí, de plano nos corrieron porque ya iban a cerrar. Y entonces nos fuimos en chinga a San Pedro. Entrar a ver la tumba del Papa ni de chiste, no había tiempo, y para variar también cobraban, ¡qué bárbaros! por todo cobran. Salimos a toda máquina y nos volvió a dejar el tren por andar comprando el regalo para Georgina. Pero aún así ese mismo día nos fuimos a Milán, ahí sólo dormimos y desayunamos y vámonos para Madrid porque nos deja el avión.
Y pues... bueno, el resto ya lo sabes, llegamos sanos y salvos a Tepa. Con un montón de historias, aventuras y cansancio -tanto que apenas me estoy recuperando del cambio de horario-, peleas (aaah... porque por supuesto que nos peleábamos, claro, yo con Paloma, el Richie era el mediador, ja ja ja pobre Richie), amistades nuevas y... la verdad con ganas de regresar (a Suiza no, por supuesto), pero esta vez a dos países cuando mucho, para admirarlos con todo el tiempo del mundo.?
Fue la mejor experiencia que he tenido. Por mí casi casi allá me quedaba, pero pues... el trabajo es el trabajo. Y la verdad dirán lo quieran, pero para mí España se llevó mis alabanzas por su gente, por lo menos a nosotros nos tocó buena suerte. Lisboa es un buen lugar para divertirse de manera económica. Paris es muy hermoso, no hay palabras para describirlo. Luxemburgo es acogedor. Suiza es fresón y más moderno. E Italia... bueno papá, tú ya conoces Italia.? Y si alguien me preguntara ¿te gustó el viaje?, yo siempre contestaría que fue lo mejor que se me pudo haber ocurrido.
Y ya te dejo, porque esto ya parece un testamento. Nos vemos pronto y le dices a mi madre que traiga café de Veracruz porque aquí ya no hay.



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