Semblanza

Don Juan Flores García


21 años de Tepatitlán en el tiempo


+ Lo que fuera, pero siempre vendiendo


+ Los niños hicieron que investigara más


Por Georgina González Ontiveros


Aprendiz de zapatero, vendedor de chucherías, bracero en Estados Unidos, pionero en maquinaria agrícola y escritor, don Juan Flores García eligió los libros como, hasta ahora, su última ocupación, y pasa las mañanas recordando anécdotas y plasmándolas en papel para alimentar su columna semanal "Tepatitlán en el Tiempo".


Homenajeado este pasado fin de semana como "Personaje Alteño" en una ceremonia en el municipio de Degollado por parte del Consejo de Turismo, a la que no asistió por su avanzada edad, don Juan Flores sigue vigente como cronista de Tepatitlán publicando sus anécdotas desde hace varios años en este semanario, el 7 días.


Él mismo platica cómo fue su vida y cómo comenzó a trabajar desde los 10 años hasta la fecha, siempre vendiendo algo y ya pasadas varias décadas, cómo le nació el gusto por escribir, resultado del gusto de siempre por leer. Empezó vendiendo chucherías, como frutas y dulces, y haciendo trabajos caseros o mandados a las señoras. Su padre trabajaba por temporadas tanto en Tepatitlán como en Guadalajara, por lo que la familia también cambiaba de domicilio constantemente, lo que hizo que el pequeño Juan sólo pudiera estudiar hasta tercer grado de primaria.


Siempre vendiendo

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Siguiendo la ley natural, el niño de aquel entonces creció, se casó y tuvo su propia familia. En 1947 consiguió un contrato de seis meses para trabajar de bracero en Estados Unidos, pero una vez allá, viendo la forma en que los estadounidenses trataban a los mexicanos, prefirió cumplir con el contrato y regresar, en lugar de quedarse, como hicieron la mayoría de los que se fueron con él. Ya de regreso en el país, siguió con la venta "de lo que se pudiera pero siempre vendiendo", dice don Juan con una sonrisa, hasta que en 1950 consiguió una concesión para vender maquinaria agrícola durante tres años, pero en Matamoros, Tamaulipas.


En realidad la venta de maquinaria es el oficio al que le dedicó una buena parte de su vida y con lo que mantuvo a su familia durante varios años. A mediados de los 50 don Juan Flores ya estaba en Guadalajara y gracias a su gusto por leer y conocer todo lo que se pudiera, comenzó a involucrarse en todo lo que tenía que ver con la administración, no solamente con las ventas, lo que finalmente le dio un puesto como gerente de una sucursal de la marca de maquinaria en La Barca.


Ahí estuvo otros años más, pero aún le quedaba la espina de volver a su Tepatitlán, cosa que logró en 1968, cuando abrió en esta ciudad otra sucursal de la marca de maquinaria agrícola para la que laboraba, convirtiéndose además en el pionero en este tipo de equipo, pues hasta ese momento los productores aún sembraban con burros y mulas. "Yo tengo el orgullo de decir que fui el primero que metió la maquinaria a Tepatitlán", explica.


El negocio se acabó en 1975, en tiempos del presidente Luis Echeverría, porque la fábrica, que estaba ubicada en Querétaro, cerró y ya no costeó la venta de la maquinaria. Después de eso siguió en el mundo de las ventas, aunque en otros giros, y actualmente tiene una librería especializada en títulos de autores locales y regionales, cerca del centro de Tepatitlán en donde, dice, le va mal, pero está a gusto.


Pero lo que ha distinguido a don Juan Flores García en los últimos años es la escritura. Su "Tepatitlán en el Tiempo" vio la luz en noviembre de 1987 en la Hoja Parroquial, y desde entonces no ha dejado de publicarse en varios periódicos, hasta llegar a su último hogar hasta ahora, en 7 días. Son relatos pequeños de las memorias tanto de él, su familia, sus vecinos y la ciudad entera, además de otros pasajes de Guadalajara, la que él considera como un segundo hogar, sobre todo en los barrios de Medrano y el Santuario, en donde vivió de niño.


21 años de escritor


"A mí me gustaban los relatos cortos y amenos, y comencé a escribir los míos más o menos parecidos para que a la gente les gustara porque, ¿a quién le gusta leer algo largo y enfadoso?", dice don Juan Flores. Y en efecto, todas sus columnas, desde 1987, son cortas y amenas, con el lenguaje de aquellos tiempos.

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El primer libro llegó "el 22 de abril de 1992", recuerda muy bien la fecha. La edición la costeó él y salió bajo Acento Editores, con ayuda de Francisco Alcalá, uno de los cronistas de siempre de Tepatitlán. Luego hubo más material y se editó el segundo volumen, también en la misma editorial, y el tercero, en diciembre del 2002, pero esa vez editado por el Consejo de Cronistas, del que forma parte desde principios del 2000. "Soy cronista pero no me considero cronista", dice don Juan Flores, que por otro lado, sí reconoce su buena memoria: "A la edad de tres años cumplidos yo ya recuerdo todo lo que sucedió y relato la verdad de lo que vi".


Fueron los niños que lo buscaban para hacer sus tareas escolares de la historia de Tepatitlán los que lo obligaron a investigar más allá de sus memorias, para poder contestarles bien; ahora la historia de su ciudad se la sabe al revés y al derecho y sigue investigando. Las columnas de "Tepatitlán en el Tiempo" no tienen para cuando acabarse.

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