Que siga el show
El show debe continuar, dice el senador perredista Ricardo Monreal y yo estoy de acuerdo con él. También estoy de acuerdo con el coordinador de su bancada en el Senado, Carlos Navarrete, quien dice que el día primero de diciembre debe quedar cerrado un ciclo, "el de la confrontación, la crispación política y de discrepancias mayores", para entrar a otra etapa, la de las reformas en el Congreso de la Unión "como única instancia de negociación política y de construcción del futuro", porque "pase lo que pase -dice Navarrete- a partir de esa fecha Felipe Calderón estará al frente del Ejecutivo."
Quizás la mayoría de los mexicanos estén más de acuerdo con Navarrete que con Monreal; o con los Chuchos de la Nueva Izquierda que con los Pejes, Bejaranos y Fernándeznoroñas que amenazan con impedir a toda costa la toma de posesión de Felipe Calderón. Pero ¿a quién no le gusta el show?.
Porque a final de cuentas la posición de los perredistas que encabeza oficialmente Leonel Cota Montaño, es decir Andrés Manuel López Obrador, por más radical que parezca no es más que un show que nos entretiene a los mexicanos, que a veces nos hace reír, que al principio nos daba coraje a algunos, que de repente nos asombra todavía porque nos parece increíble, y que aún nos mantiene en suspenso en espera de ver cómo les irá a salir la siguiente jalada, sabiendo como sabemos todos que es un show, como una obra de teatro ya bastante prolongada, cuyo final podría ser el día primero de diciembre, después de lo cual nos vamos a aburrir.
Yo no sé si le pase a usted, pero a muchos humanos como el que escribe nos pasa que vivimos de pequeñas metas, de planes y expectativas. Nos mantiene vivos y trabajando alguna idea de lo que esperamos que va a ocurrir en determinado plazo, lo que sea, un viaje, comprar una casa, un coche, recibir alguna visita, un ascenso en el trabajo, las vacaciones, algún cumpleaños, cualquier cosa; contamos los meses, las semanas y los días que faltan para que ocurra.
Y si no hay más, si no hay nada personal en puerta, pues esperamos la fecha en que se va a elegir al presidente de la República para saber si va a ganar el Peje o Calderón, y luego la otra en que el Trife va a decidir quién ganó; y a continuación el día del último informe del presidente a ver si lo dejan presentarlo o no los perredistas; y después la noche del Grito de Independencia y el desfile militar del 16 nos mantienen vivos otros días para efectos de la plática, el comentario o la discusión acerca de si se animará Fox a darlo en el Palacio Nacional y cómo le va a ir con los pejistas en caso de que lo haga, o de si El Peje irá a levantar su plantón o los militares le pondrán una madriza a su gente para despejar el zócalo y las calles del centro para desfilar...
Y así sucesivamente. Si va a renunciar Ulises Ruiz en Oaxaca, si la PFP va a someter a los APPOs, si va a haber desfile o no el día 20; qué va a hacer o a decir el Peje ese mismo día que va a tomar posesión como "presidente legítimo"; y ahora lo que podría ser el clímax en el último acto del show, ¿qué van a hacer los perredistas para impedirle a Felipe Calderón que tome posesión de su cargo el día primero? Tenemos que estar vivos (a falta de viajes, paseos, compras, visitas, ascensos, vacaciones y cumpleaños a la vista), para saber si el nuevo presidente de la República tiene los tamaños suficientes para presentarse en San Lázaro y enfrentar a los perredistas, si estos los tienen también para tomar la tribuna e impedir la transmisión de poderes, si el Estado Mayor Presidencial -bajo las órdenes ya de Felipe Calderón- los va a meter al orden aún a costa de las consecuencias que pudiera traer pegarle un macanazo al fuero de algún diputado... para estar pendientes del show pues, porque a final de cuentas "pase lo que pase a partir de esa fecha Felipe Calderón estará al frente del Ejecutivo."
Ricardo Monreal y los demás actores principales de este show no lo ven así, dice el senador zacatecano que para él esa fecha del primero de diciembre no tiene nada de especial, no considera que haya una fecha para decir "a partir de aquí se acabó todo" (como propone Carlos Navarrete) y que en todo caso falta una etapa larga en la lucha, porque no cree que "sea tan fácil olvidar los agravios y el fraude mayúsculo del 2 de julio"; asegura que hay unidad en las filas del perredismo y que seguirán firmes en su empeño de impedir la toma de posesión del presidente electo.
Inocentemente -mamonamente diría yo- el Comité Ejecutivo Nacional del PRD emplazó hace cuatro días a Felipe Calderón a renunciar a la toma de posesión como presidente de la República, y habló incluso de la posibilidad de que se nombre a un presidente interino en el caso de no concretarse el cambio el día primero, porque su decisión de impedirlo es "irrevocable". Ni ellos mismos se la creen. Saben que Calderón será presidente a partir de ese día. Pero como buenos actores cómicos tienen que entretener al respetable para que no se salga del teatro hasta el final del show, hasta ese día por lo menos, y si dentro o fuera del Palacio Legislativo recibe algún empujón o un toletazo alguno de los actores, pues el show se prolongará por meses o por años, ya inventarán otra fecha clave para mantenernos a la expectativa.
Por lo pronto este lunes hay show en el zócalo de la ciudad de México, y once días después en San Lázaro, así que todavía nos quedan trece días para tener de qué platicar en el café o donde sea con los compañeros y amigos; de qué discutir ya casi no, porque los más fanáticos defensores del Peje que conozco ya dieron su brazo a torcer, ya reconocen que se pasó, que se le botó la canica y que ya no hay nada que hacer; pero por lo menos para especular y hasta para hacer apuestas: ¿se van a poner perros o no?, ¿los van a someter los militares del Estado Mayor Presidencial o no?, ¿usted qué cree...? Lo que yo creo -con Ricardo Monreal- es que el show debe continuar. Si no luego de qué vamos a hablar...



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