+ Son mártires de la Guerra Civil Española
+ 496 compañeros más subieron a los altares

Ciudad del Vaticano.- Dos de entre los casi 500 mártires que fueron beatificados en el Vaticano por la Iglesia Católica son alteños, de Atotonilco el Alto y San Miguel el Alto, ejecutados “por odio a la religión” en el marco de la Guerra Civil Española a fines de los años 30 del siglo pasado.Se trata de Gabriel Escoto Ruiz, atotonilquense, y Luciano Hernández Ramírez, de San Miguel el Alto, quienes forman parte del grupo de 498 mártires beatificados en una misma ceremonia, lo que constituyó un récord, el pasado domingo 27 de octubre, oficiada por el cardenal José Saraiva Martins. La lista de los nuevos beatos incluye a dos obispos, 24 sacerdotes, 462 miembros de Institutos de Vida Consagrada, un diácono, un subdiácono, un seminarista y siete laicos.
De los mexicanos, Gabriel Escoto Ruiz nació el 10 de agosto de 1878 en el rancho Agua Caliente en Atotonilco el Alto, dos días después fue bautizado y recibió la confirmación el 8 de febrero de 1882. Era el séptimo de 12 hijos que tuvieron Anastasio y María, cuando murió su padre en 1900 se mudó a la Ciudad de México mientras en 1926 se casó con Rosa Orozco, con quien duró casado ocho años, hasta que los dos decidieron iniciar una vida religiosa y les fue concedido un indulto apostólico.
Escoto Ruiz se trasladó a España e ingresó a la Orden de los Carmelitas Descalzos bajo el nombre de José María. El 14 de octubre de 1935 él vistió por primera vez el hábito de novicio y esperaba profesar sus votos un año después, pero la persecución religiosa se lo impidió, tuvo que abandonar el convento, fue apresado y fusilado el 29 de julio de 1936 a la edad de 57 años.
Por otro lado, Luciano Hernández Ramírez, el de San Miguel el Alto, nació el 7 de enero de 1909. Era seminarista en Guadalajara pero la guerra cristera lo orilló a viajar a España. Allá entró la Orden de los Dominicos, donde fue ordenado sacerdote en 1933, con el nombre de Reginaldo. Una nueva persecución religiosa, esta vez en España, lo hizo dejar el convento. Intentó refugiarse en la embajada de México pero el asilo le fue negado por ser sacerdote. Fue detenido el 13 de agosto de 1936 y después de confesar abiertamente que era ‘el religioso mexicano al que buscaban’ fue llevado a un centro de detención ubicado en la localidad de Lista y ejecutado ese mismo día, a los 27 años.


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