Tepatitlán en el Tiempo

¡Veinte años!

Por Juan Flores García

Fue en el mes de noviembre de 1987, cuando intenté llevar a cabo una idea que rondaba en mi cabeza desde hacía mucho tiempo, publicar en algún medio escrito, los recuerdos que en forma de relatos había escrito acerca de la forma de vida y tradiciones de nuestro pueblo tan querido.
Quiso Dios que se presentara la oportunidad en la persona de mi buen amigo Antonio Gómez Esqueda, quien era administrador de la notaría de la parroquia de San Francisco. Desde hace 34 años, a iniciativa del señor Cura Don Salvador Zúñiga Torres, se publica el semanario “Vida Parroquial” en el cual me dio cabida Toño, con la anuencia del señor Cura, de publicar un relato pequeño que habla de la vida de Don Rosalío Ramírez que tenía un negocio de artículos de barro a un lado de “La Palestina”, tienda de ropa que aún está en el mismo lugar con los herederos del señor Victor Franco. Esperanzado de que mis relatos fueran de su agrado, me tiré al agua, apoyando en el dicho de que tiempos pasados fueron mejores, a relatar las viejas costumbres de nuestros antepasados, que conocíamos los niños y jóvenes por boca de padres o abuelos y al mismo tiempo nos decían que pasarían muchos años para ver y disfrutar de inventos y cosas nuevas que en algún tiempo muy lejano llegarían.
Veinte años han pasado desde ese primer relato en noviembre de 1987, se dice fácil, 13 se fueron a completar el siglo XX que nos dejó muchos recuerdos, unos gratos y otros tristes, momentos que Dios nos permitió ver y disfrutar o sufrir, según le haya ido a cada quien en la feria de acuerdo a su manera de vida y posibilidades. Años de guerras y paz, de hambres y buen comer. Los 7 años de este siglo XXI han sido buenos y malos, tristes y alegres. Han sido 20 años en los que se han publicado 1,000 relatos, tomando en cuenta que dos veces al año no se publica la “hojita parroquial” como coloquialmente la llamamos. 1,000 relatos que ustedes mis amables lectores han recibido en sus hogares, aún en el extranjero, en Estados Unidos, donde radican amigos y familiares que por medio de cartas o de viva voz me han expresado su gusto por leer los relatos que su servidor ha escrito desde hace muchos años siempre con el mismo placer, el que siente cualquier escritor al saber que si son leídos sus escritos por pequeños o grandes que sean. Gracias a todos.
Durante estos veinte años ha sucedido lo que nuestros abuelos presentían. La tecnología ha avanzado tanto que a los mayores de edad, o sea a los de 50 años para arriba o menos, nos dejan pasmados con inventos como las computadoras, el Internet, los aparatos de música que utilizan los jóvenes, es impresionante ver como los niños de ahora nacen con una inteligencia que rebasa a nuestro entendimiento porque nosotros, crecimos con el radio de bulbos y luego de transistores, conocimos las primeras grabadoras y las televisiones de blanco y negro, luego de color, ahora hasta hay relojes con televisión. Durante estos veinte años los niños se hicieron jóvenes, los jóvenes hombres, los hombres maduros se hicieron de la tercera edad y los de la tercera, pasamos a la cuarta es decir, rebasamos los ochenta años, que gracias a Dios todavía nos permiten compartir con ustedes a pesar de los achaques de la edad.
En esta ocasión quiero agradecer a quienes con el material escrito, publicaron cuatro libros con algunos de los relatos que les parecieron más interesantes de ser leídos, y que afortunadamente fueron de su agrado y se agotaron. Mi agradecimiento también al Señor Cura Don Salvador Zúñiga Torres a quien saludo con gran afecto, al amigo Salvador Gómez Esqueda y a todos los colaboradores de “Vida Parroquial”, que hacen posible la circulación de tan querido medio informativo, al Señor Cura Don Jose Guadalupe Muñoz Porras quien ha seguido apoyando este proyecto. En estos veinte años también he recibido de mis hijos: Victor Manuel, Lupe, Mary, Ana Y Jorge Luis, quienes de diferente manera han colaborado conmigo, ya fuera transcribiendo mis garabatos, o llevando el escrito a la notaría, en diferentes épocas les ha tocado a todos durante estos años a todos mi agradecimiento.
De igual forma quiero expresar todo mi agradecimiento a los lectores que han disfrutado de mis relatos recordando la vida de antaño, a los jóvenes y niños que acuden a consultarme sobre datos para alguna tarea, a los medios de comunicación que me han entrevistado y han dado a conocer a muchas personas mi gusto por escribir mis recuerdos y vivencias. A quienes me han dado un reconocimiento, para mi inmerecido, consistentes en diplomas, nombramientos y homenajes.
¡Feliz cumpleaños Tepatitlán en el Tiempo! Que Dios nos permita tener salud para seguir escribiendo y maravillándonos con todos los inventos y cosas nuevas que hoy nacen y mañana son desechables, que las nuevas generaciones se sigan interesando en conocer sus raíces y costumbres de nuestro querido Tepa y que nos de oportunidad de seguir cumpliendo años, y con esto decimos que: Así fue Tepa en el tiempo…

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