Por Ramón Muñoz de Loza
Estrictamente hablando, Emilio González Márquez no está haciendo otra cosa más de lo que le dicta su conciencia. Es, desde la perspectiva de su ideología, un hombre congruente.
Si son 30, 90 ó 340 millones de pesos los que el Gobernador ha entregado a obras o acciones en las que él cree que debe invertirlos, no hay vuelta de hoja, él está haciendo lo correcto.
Para eso es el gobernador. Para eso tiene presupuesto. Por algo ganó la elección y el pueblo lo eligió.
Eso piensa él. Así ha sido educado y preparado. Para eso se ha adoctrinado durante mucho tiempo.
Y podríamos derramar toneladas de tinta y saliva discutiendo si es mucho, si es poco. Si debe o no hacer esas entregas. Si salen de una partida o de otra del presupuesto. Si es con TV Azteca o con Televisa. Si es para el Santuario de los Mártires o para el paseo de los Feligreses de Talpa.
Ese no es el punto.
Lo que nos debe preocupar es, en particular, qué podríamos hacer con esa cantidad.
Si alguien pudiera no tener datos actualizados para hacer comparaciones –esas odiosas comparaciones-, abonemos algunos temas:
El proyecto del acueducto de la Presa El Salto hacia Tepatitlán cuesta, a precios actuales, algo así como 350 millones de pesos. Este proyecto dotaría de agua a la ciudad en cantidades cercanas a los 400 litros por segundo, es decir. Tendríamos el doble del agua que hoy disponemos.
Con esa agua, podríamos preparar el despegue y consolidación agropecuaria, industrial, habitacional, social y demográfica de la ciudad. Si hay agua suficiente, la industria volcaría sus ojos para acá. Podríamos resolver el atraso en la demanda de vivienda, podríamos garantizar agua para el ganado y las aves de la zona norte del municipio, que es, por cierto, la más árida. Además con esa inversión entregaríamos agua más limpia a municipios como Acatic y poblaciones río abajo.
Pero si no fuera suficiente el tema del agua, por aquello de que no genera los votos o la polémica suficiente, hay otra área de oportunidad para invertir esos 340 millones de pesos.
Por ejemplo, en el proyecto de la Ferrovía de Los Altos, el costo total asciende a 2,700 millones de pesos. Si Jalisco le entra con esos 340 millones, estaría aportando el 13% de la megaobra que traería algunos beneficios directos a Jalisco como Turismo religioso, abaratamiento de costos para el agrosector; movilidad de personal entre Los Altos y el centro del país, Posibilidad de atraer grandes empresas a la Zona que requieren infraestructura como el ferrocarril.
Si el proyecto suena muy ambicioso, entonces con esos 340 millones el Gobernador podría construir unos tres ferropuertos para acercar los beneficios a los productores de huevo, pollo, cerdo, leche y carne de Los Altos de Jalisco.
Con esos 340 millones de pesos, seguro alcanzaría para construir unas 10 escuelas tecnológicas en la región. O tal vez unos tres megaauditorios para conciertos como el que ofreció la Orquesta de Friburgo en Tepa hace unas semanas.
Si no es suficiente, entonces podríamos construir unos dos hospitales regionales en Jalostotitlán o en San Miguel el Alto para atender a la población que debe llegar –aunque sea de madrugada- hasta Tepa o a Lagos para ser atendidos de emergencia.
Aunque ya entrados en gustos y en gastos, con 340 millones de pesos podríamos apoyar a construir el Templo de San Tranquilino Ubiarco en Tepa, fortalecer la infraestructura en Santa Ana de Guadalupe, tierra de Santo Toribio Romo. Podríamos apoyar la construcción del mercado de abastos que propone Zapotlanejo, implementar una serie de rastros TIF en Arandas, Yahualica y Teocaltiche.
A Lagos de Moreno no le haría mucha falta el dinero, supongo, porque tiene Gobernador, y eso es más que suficiente para que el recurso económico fluya, con obsequios, donativos y aportaciones para drenajes, escuelas, hospitales y, por qué no, hasta un templo más.


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