Por el padre Miguel Ángel
Jorge, un cristiano lleno de amor, daba testimonio de su fe por
todas partes. Su compañero de trabajo Enrique, farmacéutico, le apreciaba
mucho. Pero cada vez que Jorge le hablaba del Señor, Enrique se burlaba de él.
Un día, una niña se presentó a Enrique con una receta para su madre
enferma. Mezcló algunas drogas y vertió el contenido en un frasco y se lo dio a
la niña y ésta salió corriendo. Cuando el farmacéutico dejó las botellas en su
lugar constató con pánico que le había dado un veneno mortal. No sabía ni el
nombre ni la dirección de la niña. Se sintió aterrado, dentro de unos momentos
la madre iba a beber el brebaje mortal. Un sudor frío corría por su cuerpo.
¿Qué sería de la madre y de su familia y de su carrera?
De repente, recordó a su amigo Jorge y al Dios del que tanto le
hablaba. Se puso de rodillas e invocó a Dios pidiéndolo interviniera en esta
terrible situación. De repente, la puerta se abrió y la niña, asustada dijo al
farmacéutico: "Lo siento, Señor, pero he tropezado en el camino. ¿Podría
darme otra pócima? Con gran alegría y cuidado le dio la nueve medicina. Este
incidente transtornó la vida de Enrique y ya no fue más el mismo. Ahora sabía
por experiencia que Dios escucha las oraciones. Y se convirtió a Jesucristo. La
misma enfermedad es una oportunidad para unirnos a Cristo y dar testimonio de
nuestra fe en El.
Esta sencilla anécdota es una de tantas muestras de la providencia
de Dios, pues si aquella niña no se hubiera tropezado, la enferma, al tomar
aquel veneno, hubiera muerto.
Sin embargo Dios quiso conservarle la vida y a la vez el
farmacéutico Enrique, que era tan descreído y burlesco recibió la gracia de la
conversión.
Así como este ejemplo, hay otros muchos como lo que le sucedió al
papá de un amigo muy alejado de Dios que comenzó a ir a misa, confesarse,
comugar y hacer oración hasta que, habiéndose visto un peligro de morir
milagrosamente se salvó.
Todo esto nos puede servir de motivación para que siempre siempre
vivamos agradeciendo al Todopoderoso sus infinitos favores.


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