“Cuando se agarra el taco se nota quién es el tragón”


Por alumnas 2-A turno matutino
Secundaria Lázaro Cárdenas del Río

Las enfermedades cardiovasculares arrastran 17 millones de muertes anuales, la principal causa a nivel mundial, según cifras de la Organización Mundial de la Salud. La diabetes, por su parte, se ha transformado en una epidemia mundial. El cáncer de colon y las enfermedades del aparato locomotor no se quedan tan atrás. Estas son las consecuencias que traen el sobrepeso y la obesidad. Y el riesgo sigue es aún más escalofriante.

La OMS define la obesidad como una acumulación anormal o excesiva de grasa en el cuerpo que puede ser perjudicial para la salud. Esta condición se mide a través del índice de masa corporal (IMC): el peso de una persona en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros. Según la OMS, una persona con un IMC igual o superior a 30  es considerada obesa. En el caso de la población infantil, la situación es un mal silencioso. La familia no ve la gravedad del problema, porque un niño “gordito” es un niño bonito.

Una enfermedad que transita hacia otros países y estratos

Anteriormente se pensaba que la obesidad era un problema de los países desarrollados; sin embargo está aumentando en los países con bajos ingresos. Para la pediatra y profesora de Nutrición de la Universidad Central de México, Dra. Liliana Vera, la causa son los factores fisiológicos de adaptación. “Un mecanismo de adaptación a estos procesos donde hay un déficit importante de nutrientes en las primeras etapas y el organismo crea una defensa de absorber más, sin ninguna selectividad; eso hace que a la larga haya un desbalance y se pasa muy rápido de desnutrición a una obesidad”.

Un problema no tan pasajero

Frente a la interrogante de por qué los padres no ven con temor el problema de la obesidad infantil, la doctora Coromoto Tomei, investigadora en el área de Nutrición Clínica Pediátrica, afirma que se trata de un problema de educación y cultural. “No lo ven como una enfermedad, sino como algo pasajero, como algo adecuado. No se preocupan porque piensan que cuando el niño crezca eso se le va a pasar. Y mentira, porque ahí es donde están los verdaderos problemas”. Afirma que a medida que avanzan en edad luego será más complicado controlar su peso y lograr la talla adecuada.

Difícil tratamiento

La pediatra Liliana Vera afirma que el problema del tratamiento es lo poco constante de los involucrados, ya que lo inician pero no lo cumplen completamente. “Es difícil porque no es solamente un plan de alimentación, tiene que llevar también un plan de actividad física, y debe ser familiar: que toda la familia coma diferente, no solamente el niño”. 

El México actual: el estrés sin soluciones


El tratamiento y el ver como un problema la obesidad en el niño se hace más difícil cuando en la sociedad no hay ayuda de política públicas y toda la atención se corre hacia los temas de la inseguridad, la escasez y la incertidumbre política.

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