La Iglesia, espacio privilegiado para construir al pueblo de Dios



Por Pbro. José Arturo Cruz Gutiérrez

No hay cosa más bonita que mirar a un pueblo reunido, que lucha cuando quiere mejorar, porque está decidido. No hay cosa más bonita que escuchar, en el canto de todos, un solo grito inmenso de fraternidad.

Unamos nuestras manos para estar fundidos nuevamente en este lazo de hermandad de amor bien jalisciense. Unamos nuestras manos para hacer una muralla fuerte, que defienda por siempre nuestra comunidad.

Iglesia sencilla, semilla del reino, Iglesia bonita corazón del pueblo. En tus manos está la esperanza, de las barriadas de la ciudad. Y tus hijos muy de mañana sus voces son eco del despertar. Eres eco de los profetas, eres renuevo del Salvador. Eres árbol que a diario florea porque tu retoño es la herencia de Dios.

Una de las tareas más importantes de todo buen pastor, será la de trabajar por hacer, por seguir haciendo presente el Reino de Dios  en su Iglesia. Qué cualquier persona que se acerque a la ella, tenga una experiencia positiva, acogedora. La Iglesia, ya lo señalaba en feliz memoria, el ahora Santo, Juan Pablo ll, debe ser  el hogar que muchos bautizados  no han experimentado estando en su casa propia. La iglesia deberá ser la antesala del cielo, lugar donde  se está bien.  Donde se sienta la presencia del Reino de Dios. Hacer que cualquiera que escuche hablar de Iglesia se imagine, como el lugar más acogedor, más placentero que jamás había escuchado decir. La Iglesia casa de Dios, será el lugar donde uno recuerde sus mejores anécdotas y vivencias de la infancia.

Lugar donde se vivieron los mejores momentos de la vida y sus mejores experiencias, donde se manifestaron más hondamente los principios evangélicos y los valores humanos y cristianos. El lugar donde se forjaron los estilos, las formas, los pensamientos y los caracteres más importantes que cualquier ser de este planeta podría obtener. No puede haber sobre la tierra otro lugar que se le parezca. Ya que ella es imagen del mismísimo Dios creador, que hizo todas las cosas de la nada. Y en El tienen su consistencia. Cristo nos la confió, y nos la entrego, sin mancha de pecado, inmaculada, sin arruga, sin cosa que pueda ser dañada. Ella, está hecha para amar y ser amada. Tiene un toque muy especial, que sería difícil describir con palabras. Ya que no hay nada a lo que se le pueda parecer, Tiene una esencia, un aroma, una textura inigualable. Está hecha con un diseño sobrenatural, que siempre aparece tan natural.


No existe sobre la tierra una institución que haya sido llamada a dar vida, como lo es la iglesia católica. La Iglesia es la mediación entre Dios y los hombres. Ella es el instrumento que Dios utiliza para que establezca un vínculo perfecto con El y con los hermanos en comunión y participación.   En ella el hombre puede  alcanzar la salvación. ¿Salvarnos de qué?  En la Iglesia te salvas de todo. En ella no pereces. En ella no existen fracasos. Porque en ella habita la luz del espíritu, que la hace estar ausente  de todo error. Ella fue llamada  para dar vida a ejemplo de su fundador. Acerquémonos  con sencillez y humildad a la iglesia. En ella encontraras lo que andas buscando. En ella hay, lo que Cristo resucitado nos heredó. La paz que tanto necesitamos, la alegría que andamos buscando y no hemos encontrado y el contento que es fruto de la gracia que Cristo dejó a sus discípulos como buen olor después de su resurrección, a los cuales envió para que fueran e hicieran presente el Reino de Dios en todas las naciones. Así sea.

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