Para las personas enfermas



Por el padre Miguel Ángel
padre.miguel.angel@hotmail.com

Uno de los papas que más días ha tenido que pasar en un hospital, fue Juan Pablo II, por eso cuando se dirigía a los enfermos les hablaba con mucho cariño:

“Dios los ama porque ve en ustedes la imagen de su Hijo sufriendo en la Tierra. Sus familiares los aman porque llevan sangre de su sangre. La Iglesia los ama a porque ustedes enriquecen el tesoro de la Comunión de los Santos.

El Papa los ama con predilección porque son sus hijos más delicados y pide la ayuda y fuerza de su aparente debilidad, de sus oraciones y de sus sacrificios. En nombre de aquél mismo Jesús, al cual hoy represento ante ustedes, los exhorto, así mismo, a utilizar bien, valorizar el sufrimiento que traen impreso en su cuerpo y en su espíritu.

Recuerden siempre, el dolor nunca es vano, nunca inútil. Al contrario, precisamente en el momento de herir a su existencia, limitándola en su afirmación humana, se ha elevado a una dimensión sobrenatural, puede a la vez sublimar y rescatar esa existencia para un destino superior que sobrepasa el umbral de la situación de la persona para afectar a la sociedad enteres, tan necesitada de quien sepa sufrir y ofrecerse por la redención.

Si aplican a su dolor estas grandes intenciones superadas del nivel puramente humano, colaborarán con Cristo en el plan de salvación y serán capaces de difundir a su alrededor maravillosos ejemplos de fuerza moral que solamente quien sufre con esta fe en el alma  puede comunicar a los demás.


Quiero asegurar a los enfermos y a cuantos sufren que yo estoy singularmente junto a ellos con el corazón y la plegaria. Carísimos, los invito a unir sus sufrimientos a los de Cristo, clavado en la cruz, y ofrecerlos por la salvación de todos los hombres. Los acompaño con mi esfuerzo y con mi bendición, que gustoso extiende a sus familiares y a cuajo los asisten.

Publicar un comentario

0 Comentarios