Dios es infinitamente grande


Por el padre Miguel Ángel
padre.miguel.angel@hotmail.com

Dicen que el rey Hierón llamó un día a su a palacio al filósofo Simónides y le pidió que le explicara cómo era Dios. Simónides, a pesar de ser tan sabio, no se atrevió a explicarlo al momento, y así le pidió un día para preparar la explicación. A la mañana siguiente estaba Simónides en el palacio, pero no para dar la explicación, según había prometido, sino para pedir el rey que le concediera dos días más de preparación. El rey se los concedió. Pasaron los dos días y Simónides volvió al palacio, mas, quien lo diría, en vez de explicar al rey cómo era Dios, le pidió de nuevo cuatro días más de preparación.

A Simónides le dijo el rey: “tú te estás burlando de mí”. “No, majestad,no, lo que sucede es que Dios es infinitimanente grande y cuanto más pienso en él, más grande me parece, y por lo mismo juzgo más difícil su explicación”.

Hay un cántico que dice:
Bellas son las flores,
Brillante es el sol,
Inmenso el espacio,
Más, ¡quién como Dios!

Lo más difícil de explicar en Dios nuestro Señor es el misterio de la Santísima Trinidad que significa tres en la unidad, o sea, tres personas distintas en un solo Dios verdadero.

Así es, el misterio de la Santísima Trinidad no lo sabemos ni por los ojos, ni por el entendimiento, sino porque Dios nos lo ha revelado y la Santa Madre Iglesia así nos lo enseña.

Es posible que entendamos todos los misterios de Dios, y más con razón este misterio de la Santísima Trinidad que es el misterio de los misterios. Si hay Dios tiene que haber misterios, pues si comprendiésemos del todo a Dios entonces dejaría de serlo, pues por caber en un entendimiento pequeño, señal que no era infinito.

Por eso no saben lo que dicen aquellos incrédulos que defienden su incredulidad diciendo “Yo no creo sino lo que veo”. ¡Cuántas cosas creerán que no habrán visto no verán jamás! ¿Habrán visto el Polo Norte, el Turkestán? ¿Habrán visto a Demóstenes, Alejandro Magno, Carlos V?

Otros dicen “Yo no creo sino lo que entiendo” ¡Cuántas cosas creerán que no entenderán! ¿Acaso entienden cómo el grano de trigo, que se entierra en el surco, se corrompe y después germina, convirtiéndose en una espiga que da los granos por decenas? ¿Acaso entienden cómo los alimentos se transforman en carne y sangre y hueso? ¡Qué van a entender!

El hombre que afirma que no cree sino lo que entiende, no sabe lo que dice.

Sin embargo, aunque no podemos comprender el misterio de la Santísima Trinidad, sí podemos  y debemos aprender a vivir la vida de amplia que viven las tres personas Padre, Hijo y Espíritu Santo.

En una vida de amor, de comunicación y de diálogo, como debería ser la vida de todas las familias del mundo entero.

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