Qué diferencia



Una ida a San Juan de los Lagos a hacer una investigación, casi a tientas, sin conocer a nadie, pero por suerte las cosas se facilitaron, sobre todo por la buena disposición de los funcionarios municipales de aquel lugar, concretamente, de la policía municipal.
Un mundo de diferencia entre Tepatitlán (y Lagos de Moreno) y el resto de municipios de Los Altos de Jalisco. En Tepa es casi imposible ser atendido por un funcionario de medio pelo, casi todos están ocupados siempre, que en reuniones, idas a Guadalajara o alguna ida a una colonia o comunidad.
Y si a los de los medios nos tardan varios días para darnos una entrevista, no quiero imaginar lo que será con el resto de la ciudadanía, que trae un asunto engorroso al funcionario y que no le va a redituar en nada (la cita con el periodista garantiza por lo menos la aparición en un medio y con suerte hasta se habla bien del entrevistado).
En San Juan de los Lagos no hubo nada de esto. Quise hablar con el director de la policía, Ramón Pérez y ningún policía me salió con mentiras ni pretextos inverosímiles. "Sí, ahí viene, es él", dijo uno de los elementos y sin nada más de por medio se inició la plática, sin guardaespaldas, filtros, ni esperas.
Y la charla fue extensa, sin ambigüedades, sin ocultar, disimular o restringir la información. Y aunque el asunto era por lo del homicidio de una pareja de la tercera edad, se habló de todo y por casi una hora.
Me puse a pensar en la policía de Tepatitlán, donde los subalternos siempre niegan a Pablo Fabián, que está en Guadalajara, que en operativo, que en no sé qué... Y que las preguntas hay que mandarlas por correo electrónico para que él las conteste...
Razones de seguridad, argumenta alguno del ayuntamiento. Se entiende, que el puesto del director de la policía implica algo de riesgo personal, pero, ¿en la policía de San Juan y los otros municipios no hay riesgo? ¿Que los grupos de delincuentes sólo asedian a las autoridades de municipios grandes y de los chicos no?
Y el resto de los funcionarios, como el de Obras Públicas, Tesorero, Síndico y todos los demás, ¿por qué nunca quieren atender y para hablar con ellos hay que "sacar cita"?
Todas esas trabas alejan a la ciudadanía de sus autoridades, que me imagino que es lo que quieren los funcionarios: no ser molestados con las monsergas de la gente de a pie; sólo están disponibles para cuando viene el diputado, el secretario o el gobernador a un evento en la ciudad y entonces todo mundo se deja ver.
Entendemos que el presidente municipal sea una persona muy ocupada y difícilmente puede atender a todos y rápido, además que para tratar los asuntos están los funcionarios y directores, pero si estos también se dan sus aires de grandeza y ponen pretextos para no recibir a nadie o convenientemente les sale una reunión al paso o una ida a Guadalajara, pues no hay mucho qué hacer.

Millonaria pérdida

El ayuntamiento deberá comprar una máquina compactadora de basura, que no es más que una especie de pala mecánica que arrastra, distribuye y compacta los desechos que son vertidos en el tiradero municipal de San Bartolo.
Los casi tres millones de pesos que va a costar el equipo, que ni siquiera será nuevo, se van a obtener de unas partidas destinadas originalmente para hacer la estación de transferencia de basura que debería servir para el relleno sanitario regional, el cual no tiene fecha inicio y no se ve para cuándo, por lo que no hay problema si se usa ese dinero para otra cosa que sí urge.
¿Por qué van a comprar un nuevo compactador? Porque el que había se quemó en un incendio registrado en el tiradero, de los muchos que han habido en ese lugar y que ocurren por descuido del personal, según el regidor de Movimiento Ciudadano, Enrique Vargas Soto.
Ahora surge otra versión, de acuerdo a un correo enviado a la redacción de 7 días, la cual dice que la máquina se quemó, pero no en un incendio del basurero, sino por un fuego iniciado en el mismo motor de la máquina, por una fuga de combustible y que los trabajadores nada pudieron hacer por extinguirlo y sólo se quedaron a ver cómo se quemaban más de dos millones de pesos.
Y el fuego se habría producido por un mal mantenimiento de la máquina, la cual fue arreglada por personal del taller municipal, que según el correo, no estaba capacitado en arreglar este tipo de vehículos, por lo que negligentemente dejaron acumulado combustible en una zona del motor propensa a calentarse a altas temperaturas.
El remitente denuncia que el ayuntamiento, por ahorrarse en la contratación de un especialista que viniera de Guadalajara a dar mantenimiento a la compactadora (¿y entonces por qué tantas pinches idas a esa ciudad?), prefirió que los mismos mecánicos del taller municipal hicieran ese trabajo, con las consecuencias ya conocidas.
De una forma u otra, la máquina se perdió por culpa de trabajadores municipales y el chiste saldrá en casi tres millones de pesos.

El ayuntamiento sólo informó de manera oficial la reposición de la maquinaria, pero no dijo que se quemó por errores de los trabajadores. En cualquier empresa, cualquier empleado que cometa un error que cueste mucho dinero a la compañía, es despedido inmediatamente o se le obliga a pagar su yerro o ambas cosas.

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