Caballos de raza árabe


Por el padre Miguel Ángel

En el Medio Oriente, se cuenta una historia del Profeta Mahoma: Se dice que admiraba de sobremanera a los caballos. Esta admiración lo motivaba a poseer caballos de varias razas y colores.
En cierta ocasión, reunió en sus corrales cien caballos y cien yeguas. Los mantuvo separados, sin agua ni alimento.
A cierta distancia del corral, corría un espejo fresco y limpio de agua. Alrededor de éste había pasto verde, lo cual despertaba el hambre de los animales.
Se mantuvieron los potros y las yeguas en los corrales. P  asaron los días y los animales percibían en la lejanía, la tranquilidad del agua y la frescura del pasto, incitando aún más su hambre.
En los corrales, los animales movían inquietos. Algunos empezaron a pelear entre sí, tirando coces.
Cuando Mahoma consideró que el hambre y la sed de los animales era insoportable, mandó abrir los corrales quitando las trancas.
Las bestias salieron disparadas, buscando agua y pasto. Sus hocicos llenos de espuma y las aletas de su nariz dilatadas eran prueba de su desesperación.
Cuando los caballos habían recorrido la mitad de la distancia, Mahoma hizo sonar tres veces su cuerno; el sonido que les era conocido, salió... Sólo dos caballos y dos yeguas se frenaron al escuchar el sonido de su amo quedando inmóviles. Los demás lo ignoraron, sólo les importaba saciar su hambre y su sed.
Cuenta la leyenda, que a partir de las dos parejas que obedecieron, Mahoma formó una nueva raza de caballos. Se les conoce como caballos de raza árabe pura sangre. Esta nueva raza, es capaz de sacrificar su bebida y alimento. Son caballos de una tremenda resistencia, los cuales se mueren en la raya, pero no desobedecen a su amo.
Dios quiera que los humanos tengamos aunque sea un poco de esa virtud, que seamos capaces de sacrificar nuestros gustos y deseos pecaminosos con tal de obedecer siempre la voluntad de nuestro amo y señor que es Dios.

Además que podamos sacrificar aún lo que es permitido, para que los demás personas puedan tener aunque sea lo más mínimo para su sustento.

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