Mary Franco Camarena
El padre Carlos González Delgadillo
radica desde hace diez años en Bangladesh y viene a nuestra ciudad cada tres
años, porque así es el permiso que les otorgan dentro de la Congregación de los
Misioneros Xaverianos.
Este presbítero tepatitlense se encuentra
como un mensajero de Cristo, en un país donde solamente el cinco por ciento son
católicos y existen diversas ideologías y creencias, donde los habitantes viven
en una pobreza extrema, un lugar lejano, donde su mensaje es llevar esa palabra
de Dios.
En Bangladesh solamente existen alrededor
de 24 sacerdotes católicos y el padre Carlos vive ahí y continua firme, tenaz,
luchando ante cualquier adversidad, como un sacerdote que les enseña ese
mensaje de amor, de ejemplo, de humildad, de entrega, lejos muy lejos en
tierras extrañas, lejos de sus padres, hermanos, amigos, y de su tierra roja
Tepatitlán, porque el fue elegido de Dios, tocado por Él para que el dejara
toda comodidad y comer y convivir con ancianos, jóvenes y niños.
Se quita el pan de la boca para
compartirlo con sus hermanos de Bangladesh, a donde llegó en el año 2000 y al
principio los habitantes lo veían con cautela, como un ser desconocido para
ellos, pero desde que llegó la gente comenzó a ver el trabajo, la pasión y ese
servicio de Cristo a través de él y pronto fueron familiarizándose con su
persona, a grado de que cada vez que viene a su tierra roja, su Tepatitlán
amada, allá los habitantes lo extrañan y esperan con mucho cariño a su guía,
pastor, amigo y sacerdote, “a nuestro Carlos de Bangladesh“.
Pero no viene a descasar a Tepatitlán,
viene a seguir cumpliendo su misión como un ejemplo puro y vivo, lo vemos
celebrar misas en diversos templos y parroquias de nuestra ciudad, asiste y
ofrece pláticas en colegios, escuelas, bachilleratos, platica e intercambia
ideas y ofrece su mensaje lo mismo con padres y madres de familia donde es
invitado.
Gracias a la iniciativa de la psicóloga
Luz del Carmen Franco Martín, formó un grupo en la colonia Las Aguilillas, de
esta localidad, llamado “ Carlos de Bangladesh” donde cada día va aumentado el grupo integrado por
niños, jóvenes, padres y madres de familia, donde al estar en contacto con ellos,
pareciera que no pasan las horas, ahí permanecen escuchando la palabra de Dios
a través de este singular padre, donde
diversas personas que no son católicas, se le han acercado al Padre
Carlos para agradecerle y acercarlos a Dios, se han convertido al catolicismo
gracias e Él.
Sus palabras nos llenan de luz, de paz,
de esperanza, porque Dios se manifiesta a través de El, a ese Cristo que nos
recuerda “a nuestro Carlos de Bangladesh”, porque es una dicha tenerlo entre
nosotros cada tres años.
Qué misión tan importante efectúa en
aquel país, donde es el director de un hospital, en el cual se practican
diversas intervenciones quirúrgicas por especialistas que acuden al lugar y lo
hacen desinteresadamente, ese labor altruista, con operaciones de altos
riesgos, y si dichas operaciones las realizaran en México, costarían alrededor
de los 200 mil pesos, pero Dios se manifiesta de diferentes maneras, y ahí está
la presencia de Dios, en las manos de todos los doctores y del Padre Carlos,
quien está al pendiente de todo, pidiendo y orando por todas las necesidades
que existen en esa tierra lejana, lejos de su patria, porque Dios lo puso como
misionero de Cristo llevando su mensaje a esas tierras apartadas de las
ciudades, pero muy cerca de Dios, y ahí se hace presente con nuestro “ Carlos
de Bangladesh”
¡Feliz viaje, a Bangladesh al vecino, al
amigo, al sacerdote, sigue pidiendo por nosotros y nosostros por ti.



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