Arzobispo perseguido y desterrado

Por el padre Miguel Ángel



El 20 de noviembre se cumplen 90 años de haber regresado a la arquidiócesis de Guadalajara, después de su destierro en Estados Unidos, el Sr. Arzobispo Francisco Orozco y Jiménez, uno de los más importantes obispos del siglo XX.


El ilustrísimo señor doctor don Francisco Orozco y Jiménez, nació en Zamora, Michoacán, el 19 de noviembre de 1864, hijo de José María Orozco y Cepeda y Mariana Jiménez y Quiroz, también zamoranos de ilustre abolengo.


Fue bautizado en la parroquia del Sagrario por su tío, cura propio de la parroquia de La Luz de Guanajuato, don Ignacio Origel.


A los nueve años perdió a su madre, a quien siempre recordó con infinito cariño.


Sus estudios los comenzó en Zamora en 1870; prosiguió en Jacona en 1874 y en Roma en 1876. Estuvo, como algunos otros de los grandes epíscopus mexicanos en el Colegio Pío Latino y en la Universidad Gregoriana hasta 1887, donde obtuvo los grados mayores de filosofía y buen número de triunfos escolares.


Don Francisco Orozco y Jiménez fue poseedor de muchos dones intelectuales y culturales, entre los que se cuenta una facilidad extraordinaria para las lenguas extranjeras, de manera especial para el latín, que habló y escribió con bastante familiaridad. Así mismo, el italiano, el francés, el portugués y el inglés, son otros idiomas que dominó, además de los que conoció sólo las bases teóricas.


En 1912 quedó vacante la sede episcopal tapatía, por lo que monseñor Orozco fue preconizado arzobispo de Guadalajara el 2 de diciembre del mismo año.


Sólo habían pasado quince meses. La persecución religiosa en el país estaba en su apogeo. La mayoría de los prelados habían emigrado, unos a Cuba, otros a los Estados Unidos. El 19 de mayo de 1915 monseñor Orozco tuvo que irse a la capital de la República a una reunión con los obispos que aún quedaban en el territorio nacional. De dicha reunión emanó una Carta pastoral colectiva, que suscribieron los obispos presentes el 16 de julio siguiente. Esto originó que a los pocos días bebiera el primer trago amargo del destierro.


Fue al vecino país del norte y de ahí a Roma, donde recibió muchas muestras de apoyo concediéndole S.S. Benedicto XV varias audiencias privadas. Le encargó asuntos importantes que debía tratar con los prelados de los Estados Unidos al regresar a esa nación.


Cruzó la frontera por Laredo llegando a su arquidiócesis la tarde del 20 de noviembre de 1916, encontrándose con que las primeras parroquias por las que iba pasando se hallaban asoladas por el tifo. Entonces se ocupó de auxiliar personalmente a los moribundos, conferir órdenes y oficiar algunas funciones religiosas, lo que aprovechó para ir visitando pastoralmente su arzobispado, no sin graves peligros, incomodidades y privaciones, pues durante diecinueve meses no se acercó a poblaciones de relativa importancia, pero, estando cerca de San Juan de los Lagos, no resistió ir ante la imagen de Nuestra Señora y celebrar ahí públicamente, lo que hizo sin contratiempos.


Quizás confiado en este acto decidió pasar a Lagos de Moreno, donde el 5 de julio de 1918 fue capturado por los federales quienes lo montaron en un furgón de carga del ferrocarril con rumbo a los Estados Unidos.


Pudo volver a la capital jalisciense el 14 de octubre del año siguiente. Dado a que el Palacio episcopal había sido confiscado y hacía las veces de ayuntamiento, fue hospedado provisionalmente en una casa de la calle Pedro Loza. Hasta ahí llegó la máquina, pues alguien introdujo una bomba de dinamita que estalló sin mayores consecuencias la madrugada del 4 de junio de 1921.


El problema más importante que tuvo que afrontar el señor Orozco y Jiménez fue lo que se conoce como "La Cristiada", movimiento antigobernista que cuando por casi toda la república, pero muy particularmente en Jalisco y estados circunvecinos que en forma de guerrillas revistió un carácter serio y alarmante para el gobierno, ya que los desequilibró no solo políticamente sino aún en sus finanzas.


En esta era se persiguió furiosamente a los sacerdotes católicos, lo cual enriqueció el martirologio jalisciense; sacerdotes que se convirtieron no sólo en timbre glorioso de la Iglesia y de México, sino de la misma Iglesia universal, puesto que hoy muchos de ellos han sido ya canonizados.


Durante tres años monseñor Orozco anduvo escondiéndose mudando su domicilio constantemente. En ese tiempo, asimismo, dadas las circunstancias de privaciones, pobrezas y persecuciones, contrajo una grave enfermedad que lo obligó a volver a Guadalajara cuando la persecución religiosa era más encarnizada en esta ciudad. No obstante, nunca dieron con su escondite.


Entre septiembre de 1933, marzo de 1934 estuvo en Roma. La razón es que S.S. Pío XI lo distinguió siempre con su afecto, tanto que el 12 de diciembre concedió celebrar una misa pontifical en el altar de la Catedral de San Pedro, para conmemorar los veinticinco años de la extensión del patronato guadalupano a toda Ibero América.


Volvió a los Estados Unidos ya enfermo. Comprendiendo que su vida tocaba a su fin, quiso morir entre su feligresía, por lo que otra vez de incógnito, volvió a su arquidiócesis, arribando el 18 de agosto de 1934.


Poco a poco todo mundo se enteró de que el señor Orozco se hallaba en Guadalajara, lo que hizo que la manzana donde se albergaba en una finca de su propiedad, en Tlaquepaque, fuera circundada por la policía y cateada casa por casa pero no lo hallaron.


Luego de una productiva y azarosa vida eclesial, después de recibir todos los auxilios espirituales por parte de monseñor José Garibi y Rivera, entregó su alma al Señor a las 6:45 de la tarde el 18 de febrero de 1936, a los setenta y un años de edad.

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3 Comentarios

  1. Ricardo Chavez Gonzalez4/05/2011 07:33:00 p.m.

    les sugiero leer el libro Mexico acribillado, en este libro se presenta la realidad de quien fue Orosco y Jimenez "El chamula". El libro presenta feacentemente la personalidad de este personaje de la historia de mexico. Este personaje se le considero como un gran latifundista en chiapas, ademas de accionista en empresas. El asesinato de Olvaro Obregon fue orquestado por este personaje, aparte de la desestabilizacion economica y politica del pais, buscando fines personales y eclesiasticos.

    Por Ricardo Chavez Gonzalez.

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    1. Efectivamente ese pinche curita gay fue un cancer para su región, quitandole al México hambriento hasta los mendrugos de pan.....

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    2. Efectivamente ese pinche curita gay fue un cancer para su región, quitandole al México hambriento hasta los mendrugos de pan.....

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