La lechera y el loquito


Indiscutiblemente Andrés Manuel López Obrador es un líder. Que esté loco -completamente loco ya- y que su locura vaya diluyendo su liderazgo hasta que le queden sólo un grupo de orates como él que lo sigan, eso es otra cosa. Pero de que es un líder incendiario -literalmente porque su fama empezó haciendo arder pozos petroleros en Tabasco- no hay duda, era un tipo carismático al que seguían y siguen aún, cada vez menos, las multitudes.

Su liderazgo hizo abrigar la esperanza de un cambio a millones de mexicanos, no sólo de izquierda, sino entre aquellos que sin serlo estaban decepcionados del primer cambio de partido en el poder que se dio en el año 2000. Pero empezó a perder la cordura siendo aún candidato en el 2006, su soberbia le restó puntos antes de la elección, tantos que de ir muy adelante perdió, y junto con la presidencia de la República perdió también la razón, se declaró presidente "legítimo" y se dedicó a hacer el ridículo por todo el país, perdiendo cada vez más seguidores en lugar de recuperar a los que pensaban votar por él y no lo hicieron.

La mafia, como él la llama, se alió con sus rivales dentro de su partido (porque los Chuchos parecen ser personas razonables) y perdió también el control del PRD. Eso, me parece, lo acabó de enloquecer. Andrés Manuel López Obrador es hoy sólo una caricatura de lo que fue como jefe de gobierno del Distrito Federal.

Desde que perdió la elección presidencial y eligió el camino de la confrontación y mandar al diablo a las instituciones (cuando le conviene, claro), se inició la división en el PRD y las dos corrientes (la de los Chuchos y la de Él) se volvieron irreconciliables. Ortega, Zambrano, Naranjo y su grupo se quedaron con la dirigencia nacional y la estructura del PRD en casi todo el país, con una excepción importante, la del Distrito Federal que siguió fiel a López Obrador, con quien se alineó Alejandro Encinas y al que siguieron en su aventura Dante Delgado y Alberto Anaya los dueños de Convergencia y del PT.

Pero la delegación de Iztapalapa, con cerca de dos millones de habitantes y casi medio millón de votos, con el poder y el dinero que eso representa para cualquier partido político, seguía siendo gobernada por el PRD de los Chuchos, que por supuesto no estaban dispuestos a cedérsela a López Obrador y a sus aliados los dirigentes del Sol Azteca en el Distrito Federal, que pretendieron arrebatársela eligiendo a Clara Brugada como candidata a delegada en una elección interna, que ganaron, pero en la que hubo irregularidades (el cochinero de siempre en las internas del PRD) que permitieron la impugnación por parte de Silvia Oliva, la candidata de los Chuchos.

La mafia, dice López Obrador refiriéndose a todas las demás fuerzas políticas que no lo apoyan (todo el que no lo apoya es mafioso y traidor entre los políticos, y vendido o alquilado entre los periodistas), es decir, el PAN, el PRI, el PRD, la Presidencia de la República, los gobernadores, el Tribunal Federal Electoral, la Suprema Corte de Justicia, todos los que pertenecen a la mafia que conspira contra AMLO, se pusieron de acuerdo para anular la candidatura de Clara Brugada, se reunieron -dice- los Chuchos, los Beltrones, los Nava, los magistrados del TRIFE y decidieron que no le conviene al país que el Peje mande en Iztapalapa a través de la Brugada, y que la candidata del PRD debe ser Silvia Oliva.

¿Qué hacer...? Las boletas para la elección ya están impresas con la foto de Clara Brugada junto al logotipo del PRD, pero si la gente vota por Clara Brugada estará eligiendo a Silvia Oliva y perderán los intereses de López Obrador y ganarán los Chuchos. ¿Qué hacer...?

AMLO es un hombre de recursos: Le ordena a su gente que vote por el candidato del PT en Iztapalapa, un tal Juanito (así lo conoce la gente) que se llama en realidad Rafael Acosta; le ordena a éste que una vez que gane y le tomen la protesta como delegado, renuncie al cargo; le ordena a Marcelo Ebrard que una vez que renuncie Juanito, proponga ante la Asamblea Legislativa que nombre a Clara Brugada como delegada; y le ordena a la Asamblea Legislativa que apruebe la propuesta de Ebrard y asunto arreglado.

Es algo así como un ensayo para el 2012, porque López Obrador no será el candidato del PRD a la Presidencia de la República, porque el PRD lo controlan sus enemigos los Chuchos, lo más probable es que para el 2012 ni siquiera pertenezca López Obrador al PRD, es más, creo que no dura en el Sol Azteca ni dos meses más; podrá ser el candidato del PT (de Convergencia no creo), lo cual desde su misma lógica jurídica (del Peje) sería ilegal, pues ya es presidente "legítimo" y no hay reelección, ¿pero a dónde va a llegar con el 2% de votos que conseguirá el Partido del Trabajo? Y suponiendo que se le sume el 2% de Convergencia, y que su parte del PRD le arrime otro 4% ya lograría el 8 por ciento de la votación, ¿de qué le serviría si en estos momentos, en esta votación federal intermedia que no despierta ningún entusiasmo entre la población, el PRI tiene el 37% de la intención del voto, el PAN el 34% y el PRD (el de los Chuchos) el 16%, el doble de los votos que lograría reunir el Peje. ¿A qué le tiras cuando sueñas tabasqueño?

Bueno, le decía que esta solución que encontró AMLO en Iztapalapa es algo así como un ensayo para el 2012, ordenará entonces que el candidato del PRD a la presidencia de la República sea Marcelo Ebrard, le ordenará a éste que en cuanto gane renuncie al cargo, y luego le ordenará al Congreso de la Unión que lo nombre a Él como presidente en lugar de su carnal Marcelo.

Además de líder Andrés Manuel es un hombre de recursos, ni duda cabe. Tiene todo fríamente calculado. Sólo falta que que gane Juanito en Iztapalapa, porque en 12 días se tiene que convencer a la gente de esa delegación -que vota por el PRD pero no es militante de este partido-, de que vote por Juanito (así lo conocen), que en realidad se llama Rafael; de que si votan por él, que es el candidato del PT, en realidad estarán votando por Clara; y de que no voten por Clara, cuya foto aparecerá en la boleta, porque si votan por Clara estarán votando por Silvia.

¡Uta! primero se los tienen que explicar de manera que lo entiendan y después convencerlos de que voten así. Le decía, falta que gane Juanito, o sea Rafael, o sea Clara; luego, falta que Juanito renuncie, porque es un sueldazo el que cobran los delegados en Iztapalapa; y si renuncia, falta que Marcelo Ebrard le proponga a la Asamblea Legislativa que nombre a Clara Brugada en su lugar; y si lo propone, falta que la Asamblea, que va a estar integrada por panistas, priístas y perredistas divididos estos en dos grupos, unos gente del Peje y otros gente de los Chuchos, apruebe la substitución de Juanito por Clara. Si entre panistas, priístas y perrechuchistas integran una mayoría en la Asamblea Legislativa -que es lo más probable- y se alían...

"Si vendo esta leche -pensó de seguro Andrés Manuel como la lechera del cuento- me darán tanto dinero, y con eso un canasto de huevos comprar quiero, para sacar cien pollos, que al estío, me rodearán cantando el pío, pío. Del importe logrado de tanto pollo mercaré un cochino; con bellota, salvado, berza y castaña engordará sin tino, tanto que puede ser que yo consiga ver cómo le arrastra la barriga. Llevarélo al mercado, sacaré de él sin duda buen dinero; compraré de contado una robusta vaca y un ternero, que corra y salte toda la campaña, desde el monte cercano a la cabaña." Y enajenada con este pensamiento -dice el cuento- la lechera brinca de manera que a su salto violento el cántaro cayó. ¡Pobre lechera! Adiós leche, adiós huevos, adiós dinero, adiós lechón,
adiós vaca y ternero.

"Todo esto -dijo este jueves el escritor Germán Dehesa, quien reconoce que simpatizó grandemente con Andrés Manuel López Obrador en un tiempo- es una sarta de locuras avaladas por una sarta de locos... Los ojos desencajados (de López Obrador), el gesto torvo, el manoteo incesante y sus declaraciones mismas son ya las de un orate... Ahora ya es un loco furioso que navega rumbo a la luna a gran velocidad... Bien mirado, son una bola de idiotas y yo me abstendré de polemizar con ellos. Mi cardiólogo me lo dijo: ten cuidado Germán, no te vayas a morir discutiendo con un pendejo".

Y Germán Dehesa fue uno de los más entusiastas promotores de la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, pero Germán Dehesa está cuerdo y es lo que piensa ahora. El Peje seguirá siendo líder, ¿pero de cuántos?, creo que cada vez de menos y que, por muchos que sean, no le alcanzarán los seguidores para ganar ni siquiera la elección en un estado, mucho menos la Presidencia de la República. Qué pena...

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2 Comentarios

  1. Magnífico escrito señor González Godina, felicidades.

    Juan Ramón Alvarez

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  2. a grandes razgos comenta que el pejeloco esta BIEN LOCO... ni hablar... y mas los que lo siguen aun... me quiero imaginar que hubiera o que seria este pais si el peje fuera el presidente de la republica??? NI IMAGINARLO...

    otra cosa... el hecho que mantenga al PT y a convergencia activo para las federales les conviene a todos ellos... ya que tendrian derecho a una partida jugoza "para promocionarse" y no dudo que se lo repartan total.. de arbol ya caido tratar de sacarle leña...
    ojala y no obtengan el 2% de los votos... y ojala ahora si halla una reforma electoral digna... y que se vallan al diablo los diputados federales... por ninguno votaria... voy a votar por mi... jejejeje...
    ahora si felicidades, una nota muy acorde a la realidad actual en la vida politica del pais... aque en tepa el PRD no existe como tal... van por su 2% para mantenerse activos...

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