Nos acercamos a la recta final


Por Rubén Arias Barajas


Vaya para Ustedes el saludo semanal de costumbre.


Faltan pocos días para que lleguemos a la meta, es decir, para que sea el 5 de Julio y nos volquemos, eso espero, sobre las urnas para depositar nuestro voto y elegir a quienes pretenden ser nuestros gobernantes.

Lo peor que podemos hacer, según opinión muy personal, es atender los llamados que están haciendo algunos para que nos lancemos a las elecciones lápiz en rístre para cruzar las boletas de lado a lado y así anular nuestro voto. Yo me pregunto, por qué habría yo de querer anular mi voto, es decir, cancelar la única posibilidad que tengo cada 3 años de decirles a mis gobernantes si estoy satisfecho con el trabajo que han hecho o no.

Por qué habría de negarme el privilegio y la responsabilidad de escoger, entre todos los que quieren ser, a un gobernante, llámese Diputado Federal, Local o Presidente Municipal, que será el responsable de ser el vínculo entre los gobernados y el gobierno para que se sépan las necesidades que la gente tiene, que se sepa lo que la gente desea y la forma en que deben hacerse ciertas cosas.

Por qué habría yo de sumarme a todos aquellos que piensan que anulando su voto las cosas van a cambiar. Yo pienso diferente y claro, respeto a los que también lo hacen así, pero creo que si las cosas debieran cambiar de alguna manera, la única posibilidad de que eso suceda es precisamente votando.

Porque es precisamente con nuestro voto, que llevaremos al poder a aquellos que consideremos los más capaces, los más honestos, los mas experimentados, los más bien intencionados y los que identifiquemos como que tienen ganas de hacer un buen papel y por lo mismo, por que no, hacer carrera en la política.

La política y quienes la ejercen, ciertamente está devaluada. Ya lo dijo Diego Fernandez de Cevallos en una entrevista que le hice hace unos cuantos días para Televisión Alteña de Arandas, pues reconoce que ésta percepción se da y es cierta parcialmente. Fustiga a aquellos que generalizan y creo que también tiene razón, pues en la clase política, yo creo y conozco algunos miembros de ella, que están haciendo una buena labor, noble, honesta y bien intencionada, pero como también existen bribones, vividores y chapuceros, pues lo que sucede es que por unos pierden otros.

Pero nosotros como ciudadanos, debemos buscar la objetividad. Y si realmente nos parece que los que están compitiendo no son los mejores, pues votemos por aquellos que nos parezcan menos malos. Pero no lo hagamos por simpatía personal, ni por amiguismo o compadrazgo, sino porque consideremos que sean las personas idóneas para que trasciendan y busquen la mejoría en todos aspectos de las poblaciones o la regiones a las que representan.

No les firmemos tampoco un cheque en blanco para que disfruten a carta cabal de una sólida posición de poder y un buen ingreso, no. A la mejor oportunidad, una vez ellos en funciones, hablémosles¸ reclamemos oportuna y respetuosamente, cuando no estén cumpliendo sus promesas de campaña o cuando se desvíen del camino que en campaña dijeron seguirían.

Es de humanos equivocarse y probablemente al emitir nuestro voto, pudiéramos correr el riesgo de otorgárselo a alguien que traía una máscara puesta y que una vez en el poder desechará todas aquellas promesas y compromisos contraídos, pero si así ocurriera, no nos quedemos callados. Hagámoslo saber¸ que nuestra inconformidad quede patente públicamente y demos a entender que no tenemos que quedarnos callados ante las injusticias, la apatía, el desgano o la deshonestidad.

Muchos de los problemas que aquejan a nuestro Pais, en casi todas las Regiones, tienen que ver con la pasividad que los ciudadanos hemos mostrado ante las tropelías cometidas por algunos gobernantes. Es momento de cambiar de actitud y reclamar, para ponerles el ejemplo a las nuevas generaciones que vienen empujando fuerte. Que ellos se enseñen, con el ejemplo, a que el ciudadano no tiene que callar ante las circunstancias que son inapropiadas.

Aprovechemos a cabalidad la libertad de expresión. Nuestro derecho a no estar de acuerdo con los que sean sinvergüenzas, bribones y deshonestos. Hay ahora, muchos canales por los cuales se puede encauzar nuestro descontento sin que haya problemas. Tenemos el derecho. Usémoslo.

Nos leeremos en la próxima entrega.

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