Chingar es el verbo



“Chingar es el verbo más popular del léxico mexicano –pronúnciese con la entonación de un discurso de Luis Echeverría, los viejos deben recordarlo, y los jóvenes basta con que le pregunten a alguien mayor de 50 años cómo hablaba ese wey-, porque aquí al que no chinga se lo chingan, chinga que atrás vienen chingando, haaay que chingar”.
Lo escuché hace mucho (más de 30 años) al principio de la década de los 80s, y no sé por qué se lo atribuían al ex presidente Echeverría, sería simplemente porque recién había dejado el cargo en 1976 y tenía una forma muy peculiar de pronunciar sus discursos, el mejor ejemplo de demagogia.
Pero la verdad es que el dicho encerraba y encierra una gran verdad. Aquí chinga el hermano del presidente, que aliado con el narcotráfico se embolsa cientos o miles de millones de dólares y los deposita en Suiza; chinga el propio presidente, que manda a matar a su cuñado y a su propio candidato que escogió para relevarlo, porque se la pasan chingando con que se lo van a chingar, se les adelanta y los manda a chingar a su madre, lejos, muy lejos, hasta el otro barrio.
Chinga también el gobernador, que se embolsa miles de millones de pesos que pidió prestados su gobierno falsificando firmas, para vivir luego como rey en Barcelona sin que nadie lo moleste ni mucho menos lo toquen ni con el pétalo de una rosa, aunque a éste sí le chingaron ya a un hijo y eso debe doler demasiado. Chinga el presidente municipal, que en cuanto toma posesión del cargo se aboca a remodelar el centro histórico de la ciudad, para decir que cada piedra o cada lámpara que en realidad cuesta mil pesos, costó 10 mil…
Bueno, para no hacerle el cuento largo, por la esquina de mi casa pasa el camión de la basura, se supone, los martes, jueves y sábados, pero a veces sólo pasa los martes y los jueves, o a veces los martes y los sábados. Los vecinos como quiera sacamos nuestra basura esos días, por la mañana, y ya si no pasa ahí se queda la montaña de desperdicios, el paraíso terrenal de los perros, hasta que pasa.
Pero hay a unos metros de ahí una carnicería, cuyo dueño casi siempre está vigilando y cada vez que va alguien a dejar su basura a la esquina le tira sus cacallacas diciéndole que deben esperar hasta que suene la campana, señal de que ya viene el camión. Tiene razón, pero nadie le hace caso, sin embargo a mí sí me dio pena el otro día y me regresé con mis bolsas de basura a casa, no sin antes decirle que la solución es que nos multe la autoridad, que promueva él dichas multas, que mande el ayuntamiento a un inspector a detectar quién saca su basura antes de que llegue el camión y me dijo: “Mmmm… el otro día vino un inspector y quiso multar a un vecino, pero éste le dio una “mordida” y se evitó la multa”.
O sea, que si chinga el inspector de la basura, ¿de quién podemos esperar que no chingue? Ese es el problema clave, básico, fundamental de nuestro país, la corrupción: ¡Chinga que atrás vienen chingando! En Brasil ya provocó eso una revuelta de grandes dimensiones y el gobierno de aquel país se dispone a tomar algunas medidas (reformas legales) al respecto. Aquí ¿quién va a ser el primero que se va a enfrentar a la corrupción?
¿Enrique Peña Nieto?, ¿basta con meter a la cárcel a Andrés Granier? (a Elba Esther Gordillo no la encerraron por eso, sino porque le estorbaba al sistema). Una golondrina no hace verano.
¿Y en Veracruz donde vivo…? ¿Y en Xalapa la capital veracruzana, quién va a ser el primero en enfrentar a la corrupción?, estanos en elecciones y dice el candidato de la “derecha” panista, Abel Cuevas Melo que Él, pero a éste lo acusa de corrupto Marcos Salas Contreras, el ex panista cuyo partido se oponía al aborto y a las bodas entre homosexuales, y que ahora es candidato a la alcaldía de Xalapa por el PRD, el partido de “izquierda” que promueve y aprueba el aborto y que se casen entre jotos y lesbianas. ¿Quién corrompió a Salas para que fuera candidato del PRD, para quitarle votos al PAN y al MC?, ¿quién lo mandó a decir que la PGR investiga a Cuevas y cuánto le pagó por eso?
Estamos jodidos todos ustedes… Podrán los Beltrones y los Maderos y los Chuchos ponerse de acuerdo y sacar adelante mil reformas en este país, políticas, sociales, económicas, laborales, educativas, financieras, fiscales, energéticas (y agréguele usted los temas que quiera), pero mientras no logremos erradicar o por lo menos disminuir la corrupción, la chingada nos seguirá llevando, a la mayoría. La minoría (los Slim, los Salinas, los Azcárraga, los políticos y funcionarios, desde el más alto hasta el inspector de la basura) seguirán fieles a su divisa: Chinga que atrás vienen chingando…

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