Tapadera





No hay peor secreto que el compartido.

 Han pasado dos semanas y aún no saben cómo resolverán el tema del jineteo de las tarjetas de crédito usadas para pagar el impuesto predial de cientos de tepatitlenses.
 Este jueves los regidores priístas lo subieron a tema de Ayuntamiento, para que conste en Actas y que a la postre se sepa de los malos manejos de una oficina que tuvo el cobijo de “alguien” para operar chuecuras a cambio de gozosas prebendas bancarias.
 Los regidores echaron el caballo al alcalde pidiendo que se retiren de sus encargos el jefe de Catastro, el de Ingresos y el Tesorero “en tanto se investiga y se deslindan responsabilidades”. La respuesta del alcalde fue contundente: “Vamos a llegar al fondo del tema y vamos a castigar a quien se compruebe que tuvo la responsabilidad. Yo no voy a ser tapadera de nadie”.
Y es que Jorge Eduardo González sabe que este “pequeño” incidente se le puede volver una enorme bola de nieve. Se presume peculado, se presume fraude, se presume desvío de recursos y también desfalco.
Se presumen muchas cosas, pero deberán ser las autoridades quienes deslinden responsabilidades.
Lo curioso del tema es que hasta ahora sólo hay versiones extraoficiales, como las que aquí le planteamos hace una semana. No hay nada nuevo, excepto los antecedentes laborales de los cuatro despedidos con aspecto de renuncia.
Aquí hay muchas dudas que saltan y pueden, al irse aclarando, que salpiquen a varios funcionarios que, en los últimos años han dicho que son “incorruptibles”, “intachables”.
Las dudas son amplias y variadas: ¿quién es el encargado de revisar los ingresos del municipio?, ¿quién es el responsable de controlar los recursos (económicos, materiales, financieros, humanos) del Ayuntamiento?, ¿por qué se dieron cuenta a seis meses de iniciada esta triangulación?,  ¿por qué ahora pretenden hacer ver la denuncia como tema partidista?
Las dudas se amplían a las arenas personales de los involucrados: ¿quién les invitó a trabajar?,  ¿a quién le reportaban?, ¿de quiénes eran las tarjetas que usaban para pagar las cuentas que dejaban abiertas?, ¿por qué no han señalado al mensajero que hacía los depósitos?, ¿la denuncia se hace por encontrar desvíos o porque no les cumplieron los beneficios de los “puntos” de la tarjeta?
Y el alcalde repartió la culpa, más allá de la gorda, fea e inoperante burocracia: “¿por qué el banco no reportó esos incidentes durante seis meses?”.
En fin, este tema huele a corrupción.
Usar dinero del pueblo para provecho personal es peculado.
Jinetear, aunque sea por horas, el dinero del municipio a las cuentas personales, es desvío de recursos.
El cobro que aplica el Banco al Ayuntamiento por comisiones de pagos electrónicos (casi 40 mil pesos) es fraude.
Bueno, esas son presunciones, porque la autoridad judicial deberá hacer los deslindes.
Claro, si el Gobierno presenta querella. Si los panistas van al tribunal a pedir sanción por esos presuntos delitos.
Si no presentan denuncias, entonces, no habrá nada qué perseguir. Con las “renuncias voluntarias” quedará cerrado el círculo y, lo dejaremos al olvido.
Si el alcalde no quiere broncas con la militancia panista, lo dejará por la paz.
Si el alcalde no quiere broncas con la población, buscará clarificar el tema y sancionar a los responsables.
Si Jorge Eduardo quiere hacer su propia trayectoria política, deberá honrar por partida doble su palabra: “Protesto cumplir y hacer cumplir la ley…”; y “Yo no soy tapadera de nadie”.

 …y si no, que el pueblo se lo demande.

Publicar un comentario

0 Comentarios